El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) en Vigo ha publicado el primer estudio plurianual sobre contaminantes en merluzas del Atlántico ibérico, y los resultados son contundentes: el 74% de los ejemplares analizados presentaban restos de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). El trabajo, que aparece en la revista Environmental Sciences Europe, analizó 192 hembras de merluza capturadas entre 2014 y 2019 en tres grandes zonas: el Golfo de Vizcaya, la costa gallega y el Golfo de Cádiz.
La merluza, centinela involuntario del Atlántico
Hasta ahora no existía una serie temporal sobre este tipo de contaminación en la merluza europea de la región, una carencia que dificultaba convertirla en herramienta de vigilancia. La investigadora Lucía Viñas, del Centro Oceanográfico de Vigo, subraya que el estudio «proporciona una referencia científica sólida para futuras evaluaciones ambientales» y refuerza el papel de la merluza como «especie centinela» para controlar la presencia de contaminantes en el medio marino.
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos son compuestos que llegan al mar principalmente por la combustión incompleta de combustibles fósiles y biomasa. El biomarcador empleado, el 1‑hidroxipireno, apareció en casi tres de cada cuatro merluzas estudiadas, aunque las concentraciones se mantuvieron en niveles moderados si se comparan con las registradas en otras especies marinas europeas.
Las mayores concentraciones de estos contaminantes se detectaron de forma constante en el Golfo de Vizcaya, mientras que las más bajas correspondieron al Golfo de Cádiz. Galicia se situó en una posición intermedia, reflejando la compleja interacción entre la productividad biológica de sus rías y una intensa actividad urbana, industrial, portuaria y pesquera.
La merluza se desvela ahora como una especie centinela que refleja la contaminación marina acumulada en el Atlántico ibérico, con Galicia como termómetro intermedio de esa presión.
Además, el estudio no detectó cambios significativos entre 2014 y 2019, lo que apunta a que la presión de estos contaminantes permaneció relativamente estable durante ese periodo. Una estabilidad que, según los autores, conviene vigilar porque la costa atlántica ibérica combina ecosistemas de alto valor con una fuerte huella humana.
Galicia en la escala de la contaminación marina
El hallazgo adquiere especial relevancia en un contexto en el que la merluza es uno de los pescados más consumidos en España y un recurso estratégico para la flota gallega. Las rías gallegas, motores de productividad biológica, también actúan como sumideros de contaminantes difusos. La Directiva Marco sobre la Estrategia Marina y el convenio OSPAR obligan a los Estados miembros a evaluar la calidad de las aguas, y este trabajo aporta por primera vez una herramienta de seguimiento en peces para el Atlántico ibérico.
La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago) no ha valorado aún los resultados, pero fuentes de la Consellería do Mar consultadas por Moncloa.com reconocen la importancia de disponer de este tipo de datos para «afinar las políticas de control y para defender los intereses del sector pesquero ante la UE.
El laboratorio marino de Galicia: de las rías a la política europea
Que el estudio lo lidere el IEO de Vigo no es casualidad. Galicia lleva décadas ejerciendo de laboratorio natural para la oceanografía española. El 74% de merluzas con restos de HAP coloca a la comunidad en el centro del debate sobre la contaminación marina difusa, una cuestión que trasciende lo científico para rozar la política pesquera nacional y europea.
La posición intermedia de Galicia en los niveles de contaminación ofrece una doble lectura: evidencia que la comunidad no es el área más presionada, pero tampoco está libre de riesgo. El Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral, con 75 diputados) ha debatido en varias ocasiones sobre la calidad de las aguas costeras, y el BNG ya ha reclamado mayor inversión en vigilancia ambiental. El PPdeG, por su parte, mantiene que los parámetros están dentro de lo esperado y que las políticas de la Xunta son suficientes.
Desde una perspectiva nacional, estos datos sirven para calibrar las exigencias que España debe trasladar a Bruselas. Si la merluza, el pescado estrella de los hogares españoles, registra contaminación en tres de cada cuatro ejemplares en el Atlántico ibérico, la presión sobre los estándares comunitarios de calidad de las aguas y de los productos pesqueros podría endurecerse. La próxima revisión de los programas de seguimiento de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, prevista para 2027, encontrará en este estudio un antecedente difícil de ignorar.
Mientras tanto, Galicia seguirá ejerciendo de puerta de entrada de las políticas marinas hacia el resto de España, con el IEO de Vigo como uno de los grandes soportes técnicos de ese engranaje.
Ficha del Caso
- El caso: El IEO-CSIC de Vigo publica el primer estudio plurianual (2014‑2019) sobre hidrocarburos aromáticos en merluzas del Atlántico ibérico.
- Datos importantes: 74% de las 192 hembras analizadas presentaban el compuesto 1‑hidroxipireno; Galicia muestra niveles intermedios entre el Golfo de Vizcaya (más contaminado) y el de Cádiz (menos).
- Resumen: La merluza se consolida como especie centinela de la contaminación marina, y los datos servirán para reforzar los programas de vigilancia ambiental exigidos por las directivas europeas y el convenio OSPAR.

