EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Usuarios de Rodalies en toda Cataluña, especialmente los de las líneas más castigadas por los robos de cobre y la línea R1, cuyo traspaso está pendiente.
- ¿Cuándo ocurre? La fase de mejora progresiva está en marcha desde julio de 2026. La reunión de la CMAEF que ratificará el traspaso de la R1 está prevista para septiembre.
- ¿Qué cambia hoy? El Govern admite por primera vez que los avances son insuficientes y señala al robo de cobre como el principal causante de las incidencias actuales.
El Govern ha reconocido este martes que la red de Rodalies aún padece los efectos del colapso ferroviario de enero de 2026. «Mucho trabajo realizado, pero todavía nos queda mucho por hacer, y estamos ahora en esta fase, ya no de emergencia, sino de mejora progresiva del sistema», ha manifestado la portavoz del Ejecutivo en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu del 21 de julio.
Mejoras insuficientes: los robos de cobre lastran la red
Según ha detallado, en los últimos seis meses se ha producido una movilización de recursos económicos «nunca vista antes» por parte de Adif y del Ministerio de Transportes. Las inversiones se han centrado en el mantenimiento de taludes, trincheras y otros elementos de la infraestructura que se revelaron como puntos críticos durante la crisis de principios de año.
Eso sí, la portavoz ha advertido de que los robos de cable de cobre se han convertido en el principal quebradero de cabeza de la red. «Es un problema muy grave porque afecta al servicio de una forma muy severa», ha subrayado. Esta práctica delictiva provoca cortes de señalización, interrupciones en la catenaria y retrasos en cadena que, según los datos de la Generalitat, han castigado especialmente a las líneas R2 y R4 durante el último trimestre. La mayoría de los usuarios de estas líneas ha experimentado algún tipo de disrupción en lo que va de verano.
El traspaso de la R1, la carta política del Govern
La línea R1, que conecta Barcelona con el Maresme y Girona, es hoy la gran apuesta política del Govern. La portavoz ha confirmado que están «cerrando» el acuerdo para el traspaso de su gestión, un proceso que el independentismo lleva años reclamando y que la Generalitat quiere utilizar como prueba de su capacidad gestora.
La reunión de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat (CMAEF) prevista para septiembre será el momento de la verdad. En ese encuentro se espera ratificar el acuerdo y determinar la cantidad económica vinculada al traspaso, una vez finalizado el inventario de vías, estaciones y material rodante que deben valorarse.
El traspaso de la R1 no es solo una cuestión de infraestructura; es el test político de si la Generalitat puede gestionar una línea clave de Rodalies.
Un traspaso que llega con precedentes dudosos
La administración catalana confía en que la gestión directa de la R1 permita reducir las incidencias que hoy escapan a su control. Sin embargo, el precedente de los traspasos ferroviarios no invita al optimismo: la línea Lleida-Manresa, transferida en 2024, acumula un 14% más de retrasos que antes de su cesión, según datos del Síndic de Greuges.
La lectura que se hace desde el Palau de la Generalitat es que el traspaso no puede limitarse a cambiar el cartel de la estación. «Necesitamos los recursos económicos y técnicos para que el servicio mejore realmente, no solo para asumir el desgaste», ha señalado la misma portavoz.
Mientras tanto, los usuarios de Rodalies siguen acumulando retrasos y desconfianza. Los próximos meses serán determinantes para saber si la «mejora progresiva» que anuncia el Govern se traduce en menos incidencias o si, como sospechan los comités de empresa, la saturación crónica del sistema exigirá intervenciones más profundas.

