La Casa Blanca exige al Congreso aprobar el SAVE Act tras hallar 6.600 no ciudadanos en el censo de Nueva Jersey

La gobernadora demócrata Mikie Sherrill admite que 6.600 no ciudadanos se inscribieron y 400 votaron entre 2023 y 2024. La Casa Blanca exige la SAVE America Act, que obligaría a todos los estados a verificar la ciudadanía y a pedir el DNI en las elecciones federales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Casa Blanca exige al Congreso que apruebe de inmediato la SAVE America Act tras revelarse que un error informático en Nueva Jersey registró a 6.600 no ciudadanos en el censo electoral, de los cuales alrededor de 400 votaron en las elecciones de 2023-2024.
  • ¿Quién está detrás? La gobernadora Mikie Sherrill (demócrata) admitió el fallo; la Casa Blanca lo utiliza para presionar la ley de verificación de ciudadanía y voto con identificación federal.
  • ¿Qué impacto tiene? El proyecto exige a todos los estados usar el sistema SAVE del Departamento de Seguridad Nacional para verificar la ciudadanía antes de inscribir a un votante, y obliga a presentar una identificación con foto en las elecciones federales. Para España, el efecto directo es casi nulo, pero la retórica de fraude electoral puede replicarse en discursos políticos europeos y de partidos como Vox.

La Casa Blanca ha exigido este miércoles al Congreso que apruebe sin demora la SAVE America Act, una ley que impondría la verificación de ciudadanía y la identificación con foto para votar en elecciones federales. El detonante: la gobernadora de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, ha reconocido hoy que un fallo informático registró a unos 6.600 no ciudadanos en el censo electoral del estado entre 2023 y 2024, y que cientos de ellos llegaron a depositar su papeleta.

El anuncio ha caído como un torpedo en el debate nacional sobre la integridad electoral, un terreno que el presidente Trump ha cultivado desde su primera campaña. La Casa Blanca no ha tardado en vincular el error de Nueva Jersey con la necesidad urgente de aprobar la ley que, entre otras medidas, obliga a los estados a utilizar el sistema SAVE del Departamento de Seguridad Nacional para comprobar la ciudadanía antes de inscribir a cualquier votante.

Un ‘fallo informático’ que desató la tormenta: los números de Nueva Jersey

Según los datos confirmados por la gobernadora Sherrill, el software de gestión electoral del estado permitió que aproximadamente 6.600 residentes que no eran ciudadanos estadounidenses quedaran registrados automáticamente. De ellos, las autoridades han verificado que 400 emitieron su voto en las elecciones de aquel bienio. El error se habría producido al cruzar las bases de datos del censo con las del Departamento de Vehículos Motorizados sin aplicar el filtro obligatorio de ciudadanía.

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La explicación oficial apunta a un «fallo informático» —literalmente, la palabra que usó Sherrill en su comparecencia—, pero el proveedor del software, según ha sabido Moncloa.com de fuentes cercanas a la investigación, niega que se tratara de un simple glitch. La compañía sostiene que la configuración que permitió el registro de extranjeros fue aprobada explícitamente por las autoridades estatales, lo que añade una capa de controversia política a un asunto ya de por sí explosivo.

El SAVE Act: la respuesta de la Casa Blanca y la presión sobre el Congreso

En cuanto se difundieron las cifras, la oficina de prensa del presidente Trump emitió un comunicado en el que calificó el episodio de «resultado directo de las políticas demócratas que se niegan a verificar la ciudadanía» y lo erigió en la razón definitiva para aprobar la SAVE America Act. El proyecto legislativo, presentado por los republicanos la pasada primavera, lleva meses estancado en el Congreso ante la oposición frontal de la mayoría demócrata y de organizaciones de derechos civiles, que consideran que la exigencia de identificación con foto podría dejar fuera a colectivos vulnerables.

La crisis de Nueva Jersey le sirve a la Casa Blanca de argumento perfecto para reactivar un proyecto que lleva meses varado; y lo hace con la fuerza de un dato concreto: no eran decenas, eran 6.600.

La ley no se limita a exigir el documento de identidad federal; su columna vertebral es la obligación de que todos los estados utilicen el sistema SAVE (Verificación Sistemática de Derecho al Voto), una base de datos del Departamento de Seguridad Nacional que cruza los nombres de los nuevos inscritos con los registros de inmigración para confirmar que son ciudadanos. Nueva Jersey, al igual que California, Nueva York y otros estados gobernados por demócratas, ha rechazado hasta ahora implementar ese mecanismo, argumentando que la ley estatal ya exige una declaración jurada de ciudadanía y que una verificación adicional es redundante y costosa.

SAVE America Act

La lógica de Washington

Para entender por qué la Casa Blanca ha elevado este episodio a la categoría de crisis nacional basta con mirar la historia reciente del Partido Republicano. Desde la controvertida elección de 2020, el discurso sobre la «integridad electoral» se ha convertido en un pilar esencial de la base trumpista, y cada dato que sugiera irregularidad —sea un error real o una interpretación sesgada— alimenta la narrativa de que el sistema está viciado. En ese contexto, el caso de Nueva Jersey es una munición de alto calibre: no son sospechas ni alegaciones sin pruebas; es una gobernadora demócrata reconociendo que 6.600 personas sin derecho votaron.

Los republicanos llevan años intentando aprobar una ley federal de identificación de votantes, pero siempre han chocado con el filibusterismo del Senado —ese mecanismo que obliga a reunir 60 votos para cerrar un debate, y que convierte en papel mojado cualquier mayoría simple. Sin embargo, la SAVE America Act tiene una particularidad: al tratarse de una norma que afecta directamente al funcionamiento de las elecciones federales, algunos juristas del partido creen que puede tramitarse mediante la reconciliación presupuestaria, que solo requiere 51 votos. No está claro que el parlamentarian del Senado lo autorice, pero el cálculo político es evidente: si los demócratas bloquean la ley tras un escándalo de esta envergadura, la campaña de Trump podrá presentarlos como cómplices del fraude.

El precedente que resuena en los despachos de Washington es la Help America Vote Act de 2002, aprobada tras el caos de las papeletas perforadas en Florida dos años antes. Aquella ley obligó a modernizar los sistemas de votación, pero dejó fuera cualquier verificación obligatoria de ciudadanía. Ahora, el trumpismo quiere completar esa reforma, y el error de Nueva Jersey le ofrece la excusa perfecta para acelerar un proceso que, de otro modo, podría alargarse meses.

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Para España, el impacto directo es prácticamente nulo: los ciudadanos españoles no votan en las elecciones federales de Estados Unidos. Sin embargo, el endurecimiento de los controles de identidad y el clima político que se está creando en torno a la «pureza del censo» sí pueden tener consecuencias colaterales para los más de 150.000 españoles con doble nacionalidad que residen en el país. Si la SAVE America Act sale adelante, cualquier registro electoral exigirá un cruce con las bases de inmigración, lo que podría acarrear revisiones retroactivas y trámites adicionales para quienes tengan una situación administrativa más compleja.

Además, el eco de esta narrativa electoral no se detiene en las costas americanas. En España, partidos como Vox llevan tiempo reclamando medidas similares de control de la identidad del votante y la lucha contra el «fraude electoral», un concepto que, sin alcanzar la dimensión que tiene en Estados Unidos, ha empezado a calar en sectores de la derecha. Lo que ocurra en el Capitolio en las próximas semanas, por tanto, no solo decidirá cómo votan los estadounidenses: también añadirá argumentos a quienes, al otro lado del Atlántico, quieren importar el debate.

Ficha del Caso

  • El caso: Un fallo informático en Nueva Jersey registró a 6.600 no ciudadanos en el censo electoral, y 400 de ellos votaron en las elecciones de 2023-2024. La Casa Blanca aprovecha el escándalo para presionar al Congreso a fin de que apruebe la SAVE America Act, que exige verificación de ciudadanía y voto con documento de identidad federal.
  • Datos clave: 6.600 inscritos irregulares, 400 votos emitidos; la gobernadora demócrata Mikie Sherrill lo atribuye a un error informático; el proveedor informático niega que fuera un fallo y apunta a una decisión estatal. La ley propuesta exigiría el uso del sistema SAVE y la identificación con foto en todas las elecciones federales.
  • Para España: Las empresas españolas y los ciudadanos residentes no perderán derechos, pero el endurecimiento de los controles y la retórica del fraude pueden alimentar discursos similares en la política española y complicar la situación administrativa de los más de 150.000 ciudadanos con doble nacionalidad.