Cristina Narbona, presidenta del PSOE, ha defendido este miércoles en el Senado el legado del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y ha justificado la decisión del partido de no abrir una investigación interna sobre la trama de las cloacas de Ferraz, que afecta a la exmilitante Leire Díez y al exsecretario de Organización Santos Cerdán. Una comparecencia en la comisión de investigación que ha servido para blindar la figura del líder que gobernó España entre 2004 y 2011, mientras Ferraz mantiene la prudencia sobre los 188.000 euros que la investigación judicial vincula a pagos a miembros de la trama.
Zapatero, un legado que el PSOE blinda
Narbona, que fue ministra de Medio Ambiente con Zapatero, ha calificado como un ‘honor’ haber formado parte de aquel Gobierno y ha recordado el ‘enorme legado’ del expresidente, imputado en el caso Plus Ultra. Ante las preguntas de la senadora de UPN, María Caballero, la presidenta socialista ha defendido el trato diferencial que se le ha dado a Zapatero, quien conserva su militancia pese a la imputación, frente a la expulsión fulminante de José Luis Ábalos tras su imputación en el caso Mascarillas. ‘No son casos equiparables’, ha subrayado Narbona, apelando a lo que Zapatero ha significado para el partido.
La dirigente socialista ha insistido en la línea de ‘tolerancia cero ante la corrupción’ que defiende el PSOE, pero ha recordado que el partido respeta la presunción de inocencia. Una postura que coloca a Ferraz en una posición de prudencia mientras la causa judicial contra la antigua dirección de Organización sigue avanzando.
La intrahistoria de una investigación que no llega
La comparecencia ha dejado claro que Ferraz no abrirá una investigación interna sobre las cloacas en el corto plazo. ‘Entendemos que todavía no conocemos todos los hechos que pueden estar siendo objeto de investigación’, ha afirmado Narbona, dejando la puerta abierta a una decisión en función de la evolución de la causa. La presidenta reconoció ante el juez Santiago Pedraz que los informes de la UCO recogían ‘indicios preocupantes’ sobre las actividades de las cloacas, pero la línea oficial del partido es esperar.
Narbona ha detallado su relación con Leire Díez, a quien conoce desde hace años pero con quien, según ha aclarado, no mantenía una relación de amistad sino ‘de conocer hasta donde yo pensaba que la conocía’. También ha negado haber sido su ‘madrina’ o haber mediado para colocar a la exmilitante en empresas públicas. La remitió a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización, cuando Díez ofreció información relevante para el partido. ‘Le pregunté a Santos Cerdán si había traído información de interés y me dijo que no… No le dije nunca nada al presidente’, ha explicado.
En su testimonio, la presidenta socialista ha asumido que Leire Díez trabajaba bajo las órdenes de Cerdán, pero ha querido desvincular al partido de las actividades de la trama. ‘El partido socialista ha sobrevivido a muchas cosas y también va a sobrevivir a esta, poniendo la verdad por delante y con absoluta tolerancia cero hacia la corrupción’, ha sentenciado.
Narbona sostiene que Ferraz no investiga ahora, pero que lo hará cuando conozca ‘todos los hechos’.
Sobre los pagos en efectivo, la presidenta ha negado la existencia de una ‘caja B’ y ha admitido que ella también ha recibido pequeñas cantidades para gastos de desplazamiento. ‘Si hubo un pago a Santos Cerdán, fue a Santos Cerdán, no al partido’, ha dicho, mientras la gerente del PSOE, Ana María Fuentes, permanece imputada por facturas falsas y tendrá que comparecer ante el juez el próximo 9 de septiembre.
El Eje del Poder Socialista
La comparecencia de Narbona refleja un cálculo estratégico de Ferraz. Defender el legado de Zapatero —un expresidente cuyo capital simbólico sigue siendo un activo electoral— y evitar abrir una investigación interna que podría agitar a la militancia en un momento de debilidad judicial. La dirección federal, bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, opta por contener el ruido mientras el foco judicial se cierne sobre el ex secretario de Organización, ya apartado del núcleo de poder. La presidenta ha querido subrayar que Cerdán no formaba parte del ‘núcleo del partido’, una forma de marcar distancias sin abrir una crisis orgánica.
En el plano territorial, la cautela de Ferraz evita que la polémica contamine a los barones socialistas que gobiernan en comunidades como Castilla-La Mancha, Asturias o Navarra. Emiliano García-Page, voz crítica habitual, no ha reaccionado de momento, pero cualquier investigación interna podría reavivar las tensiones entre el aparato federal y las federaciones. La estrategia: ganar tiempo y confiar en que la evolución de la causa judicial no obligue a tomar medidas drásticas antes del ciclo electoral.
No obstante, la posición de Narbona revela también una debilidad: el partido admite implícitamente que los indicios recogidos por la UCO son ‘preocupantes’, pero decide no actuar hasta que el juez aclare el alcance de las responsabilidades. Ese compás de espera puede ser interpretado por la oposición —e incluso por sectores internos— como una falta de voluntad para depurar responsabilidades. La lectura estratégica en Ferraz es otra: se trata de no dañar la imagen institucional del partido con una investigación paralela que podría generar filtraciones y alimentar el relato de la derecha.
El precedente de la gestión de la salida de Ábalos, rápida y quirúrgica, contrasta con la inacción actual. La diferencia, según Narbona, es la envergadura del personaje: Zapatero es un patrimonio del partido. Eso no significa que el caso quede cerrado: todo dependerá de si el juez Ismael Moreno, que investiga los pagos sin justificar al PSN, apunta hacia la cúpula.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: El PSOE mantiene tolerancia cero con la corrupción, pero respeta la presunción de inocencia y no investiga hasta tener todos los hechos.
- Protagonista: Cristina Narbona (presidenta del PSOE).
- Próximo hito: Comparecencia de la gerente Ana María Fuentes ante el juez el 9 de septiembre.
