Ayer, 21 de julio, un incendio forestal declarado en el término municipal de Selas, en la comarca de Molina de Aragón (Guadalajara), obligó a desalojar seis localidades y activó a la Unidad Militar de Emergencias (UME). El fuego, detectado por un aviso particular a las 12:34 horas, arrasó en pocas horas 1.700 hectáreas de pinar denso y obligó a cortar la N-211, según confirmó el Gobierno de Castilla-La Mancha.
Cronología de la emergencia: de un aviso a seis pueblos evacuados
El Sistema de Información de Incendios Forestales de la Consejería de Desarrollo Sostenible recibió el aviso a mediodía. El fuego se originó en la cuneta de la N-211 y saltó rápidamente a terreno forestal. El primer desalojo fue el de Aragoncillo, una pedanía de poco más de veinte vecinos censados, que fueron trasladados a la Escuela Hogar Peñablanca de Molina de Aragón. A lo largo de la tarde, la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha amplió la orden de evacuación a Establés, Anchuela del Campo, Concha y Torrubia. Horas después, un mensaje ES-Alert enviado a los móviles de la zona pedía el desalojo de Tartanedo y Pardos, todos ellos municipios con una población muy envejecida y escasa.
El despliegue contra el fuego sumó 10 medios aéreos, 6 terrestres y 41 efectivos del operativo Infocam, el servicio de prevención y extinción de incendios forestales de Castilla-La Mancha. La emergencia se clasificó como nivel 2 de una escala de 0 a 3, lo que permitió solicitar apoyo a comunidades autónomas vecinas y a la Administración General del Estado. La UME se incorporó al operativo nada más decretarse el nivel.
La carretera N-211 entre Selas y Aragoncillo permaneció cortada al tráfico durante toda la jornada. Las condiciones meteorológicas —viento del suroeste y calor intenso— empujaron las llamas hacia el noreste, lo que complicó las labores de contención durante las primeras horas.
La simultaneidad de fuegos que tensiona los recursos autonómicos
Este incendio es el segundo en apenas semanas en la misma provincia. El viceconsejero de Medio Ambiente, José Almodóvar, admitió que el comportamiento del fuego era «muy parecido» al registrado en La Mierla, aunque con diferencias de terreno y potencialidad. «Ahora tenemos una situación de simultaneidad», declaró. Para no desguarnecer el otro frente activo, los medios destinados a Selas no se retiraron del incendio de La Mierla sino que se movilizaron desde otras bases y con refuerzos externos.
Infocam solicitó ayuda a comunidades limítrofes precisamente por esa simultaneidad: dos grandes incendios en curso implican un consumo de recursos aéreos y terrestres que ningún dispositivo autonómico puede sostener en solitario sin apoyo estatal. La activación de la UME, en este contexto, no fue preventiva sino operativa: los militares entraron en labores de ataque directo al fuego desde las primeras horas de la noche.
Dos incendios simultáneos en la misma provincia revelan la fragilidad de un operativo sin margen de reserva en pleno verano.
El impacto territorial: seis pueblos que se vacían por horas
El desalojo de seis pueblos en una sola tarde tiene una lectura territorial que va más allá de la emergencia. Las localidades evacuadas suman, según los últimos datos del padrón del INE, una población que apenas supera los cien habitantes permanentes en total. Son núcleos donde la media de edad roza los sesenta años y donde la ganadería extensiva y la agricultura de secano constituyen la base económica. La evacuación forzosa interrumpe el cuidado del ganado y el abastecimiento de las explotaciones, justo en un mes donde el campo exige presencia diaria.
El hecho de que el aviso se ampliase mediante el sistema ES-Alert a los móviles revela también la dificultad de llegar por otros canales a una población dispersa y con mala cobertura en algunas zonas. El incendio no solo calcina monte: paraliza la frágil actividad económica de una comarca que se resiste a desaparecer.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: Un incendio en Selas (Guadalajara) ha calcinado 1.700 hectáreas y ha forzado la evacuación de seis pueblos.
- 👥 A quién afecta: A los vecinos de Aragoncillo, Establés, Anchuela del Campo, Concha, Torrubia, Tartanedo y Pardos, y a sus explotaciones agrarias.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: La interrupción de la actividad ganadera y el riesgo de abandono temporal en plena campaña agrícola estival.
