Trump amenaza con cobrar a Canadá el humo de incendios forestales como táctica para renegociar el USMCA

La amenaza de Trump de facturar a Canadá por el humo de los incendios forestales es la última muestra de su manual de negociación: abrir con una exigencia desmesurada para obtener concesiones reales. La renegociación del USMCA, iniciada este mes, anticipa el tono de su futura ofe

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El 17 de julio, Donald Trump amenazó con facturar a Canadá por el humo de los incendios forestales que afectó a millones de estadounidenses. La propuesta coincide con el inicio de la revisión del USMCA.
  • ¿Quién está detrás? El presidente de Estados Unidos emplea una técnica de negociación que expertos comparan con la de Benjamin Franklin: pedir lo imposible para obtener concesiones reales.
  • ¿Qué impacto tiene? La renegociación del acuerdo comercial norteamericano anticipa el tono de la futura ofensiva proteccionista de Washington contra la Unión Europea, con posibles consecuencias para las exportaciones españolas de acero, aluminio y productos agrícolas.

Donald Trump no va a cobrarle a Canadá por el humo de sus incendios forestales. Pero el hecho de que lo haya planteado públicamente el 17 de julio, justo cuando Estados Unidos acaba de activar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA), revela mucho sobre el manual de negociación que la Casa Blanca está aplicando con todos sus socios comerciales —incluida la Unión Europea.

Los fuegos que arrasaron Ontario y la Columbia Británica a principios de mes generaron enormes columnas de humo que viajaron hacia el sur. Más de 100 millones de estadounidenses quedaron bajo alertas de calidad del aire, y ciudades como Detroit o Minneapolis registraron algunos de los peores índices de contaminación atmosférica del mundo. Fue en ese contexto cuando Trump publicó su mensaje en Truth Social amenazando con facturar al vecino del norte por los daños.

La propuesta no tiene recorrido legal. Pero, tal y como ha explicado el comentarista conservador Glenn Beck, no se trata de una ocurrencia aislada: es una técnica de negociación deliberada. Beck compara la jugada con la que Benjamin Franklin hizo en las conversaciones de paz de la Guerra de Independencia: pidió que Canadá pasara a ser territorio estadounidense. No lo consiguió, pero sí obtuvo casi todo lo demás.

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La renegociación del USMCA: el verdadero objetivo

El USMCA, heredero del antiguo NAFTA, cumplió su primer sexenio el pasado 1 de julio. Washington anunció inmediatamente que no renovaría el acuerdo en su formato actual, lo que activó un proceso formal de renegociación entre los tres países. El calendario es ajustado y las posiciones de partida, previsibles.

Ottawa ha puesto sobre la mesa sus demandas clásicas: alivio de los aranceles sectoriales que Trump impuso al acero, el aluminio, los automóviles y la madera durante su primer mandato. Del otro lado, el presidente estadounidense tiene su propia lista de exigencias. La factura por el humo no figura en ella. Es solo la cortina de humo —nunca mejor dicho— que oculta las concesiones reales.

Trump abre en voz alta, al máximo, a veces con demandas absolutamente ridículas, pero deliberadas”, afirma Beck. La lógica es sencilla: arrancar con una petición desmesurada para que la contraparte ceda más en los puntos que realmente importan. “No estamos hablando de un arancel al humo. Estamos a dos semanas de sentarnos a negociar. Quiere un gran acuerdo con Canadá”, añade.

La amenaza de facturar a Canadá por el humo no es una locura: es la apertura máxima con la que Washington fuerza a Ottawa a ceder después en acero, aluminio y lácteos.

La Lógica de Washington

Para entender por qué Donald Trump utiliza tácticas que a menudo provocan sonrojo en las cancillerías europeas, hay que mirar el precedente de su propio mandato y la doctrina proteccionista que el Partido Republicano ha ido consolidando desde los años noventa. La amenaza de cobrar por el humo es la versión moderna de aquella primera guerra comercial con China en 2018: un órdago que parece absurdo pero que sitúa la negociación en un terreno favorable para Estados Unidos.

La base electoral de Trump celebra este estilo. En las zonas industriales del Rust Belt, golpeadas por la deslocalización, la idea de que el presidente pida demasiado —incluso lo imposible— se percibe como una defensa del trabajador americano. “Hemos perdido nuestras fábricas de muebles, nuestras ciudades del acero, los talleres de herramientas. Nos dijeron que ese era el precio de ser una nación adulta. No: por fin tenemos a alguien que se sienta y pide demasiado en nuestro nombre”, resume Glenn Beck.

Para España, la lección es clara. Los aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio que Trump impuso en 2018 siguen vigentes y afectan directamente a exportaciones españolas por valor de cientos de millones de euros anuales. Si la renegociación del USMCA se salda con un endurecimiento de las condiciones para Canadá, el siguiente paso lógico de Washington será volver a la mesa con la Unión Europea con las mismas artes. Sectores como el aceite de oliva, el vino, el automóvil y la maquinaria —todos ellos con presencia destacada de empresas españolas— se exponen a un nuevo capítulo de tensión arancelaria. La Moncloa y Bruselas harían bien en leer las señales.

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El desenlace inmediato se jugará en las próximas semanas, cuando Trump se siente con su homólogo canadiense y saque de la chistera una factura imposible. Lo que realmente estará en juego no es el humo: son las reglas comerciales que regirán el bloque norteamericano y, por extensión, la futura relación transatlántica.

Ficha del Caso

  • El caso: Amenaza de Trump de facturar a Canadá por los daños causados por el humo de los incendios forestales, interpretada como táctica de presión en la renegociación del USMCA.
  • Datos clave: Incendios en Canadá a principios de julio; 100 millones de estadounidenses bajo alerta de calidad del aire; inicio de la revisión del USMCA el 1 de julio de 2026; aranceles estadounidenses del 25% al acero y 10% al aluminio siguen vigentes desde 2018.
  • Para España: El estilo maximalista de Trump anticipa la futura negociación comercial con la UE, en la que sectores como el acero, el aluminio, el aceite de oliva o el vino —con fuerte presencia española— podrían verse afectados.