La Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas ha presentado este 27 de julio de 2026 un informe que denuncia la violencia y discriminación sistemáticas que sufren las madres en todo el mundo, y propone un marco de protección que pasa, entre otros ejes, por reforzar la educación como instrumento para transformar las normas sociales perjudiciales.
El documento, elaborado a partir de 167 contribuciones de expertos y entidades de derechos humanos, revela que la devaluación cultural y económica de la maternidad —lejos de atenuarse ante la caída de la natalidad— se traduce en prácticas que invisibilizan las necesidades específicas de las madres, desde el uso de términos pretendidamente neutros en el ámbito sanitario hasta la falta de datos desagregados que impide diseñar políticas públicas eficaces.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha cambiado? La ONU acaba de hacer público un informe que documenta la violencia contra las madres como una violación de derechos humanos y propone medidas concretas a los Estados.
- ¿Quién lo ha decidido? La Relatora Especial de Naciones Unidas, tras un proceso de consulta que ha involucrado a 167 expertos y organizaciones.
- ¿A quién afecta? A millones de madres en todo el mundo, con especial impacto en contextos de pobreza, migración, conflicto armado o discriminación interseccional.
Una radiografía global de la violencia contra las madres
El informe describe un panorama en el que la violencia contra las madres adopta múltiples formas: económica, reproductiva, física, sexual y psicológica. Según los datos recopilados, 800 millones de mujeres carecen de seguridad económica en el momento del parto, y cerca de una de cada cuatro abandona el mercado laboral durante el primer año de maternidad. La pobreza duplica el riesgo de muerte materna en las zonas más desfavorecidas y eleva la incidencia de depresión posparto, al tiempo que empuja a muchas mujeres hacia el aborto por falta de recursos o hacia situaciones de prostitución.
El documento subraya la superposición de discriminaciones que sufren las madres en función de su origen, situación administrativa, orientación sexual, discapacidad o edad. Señala, asimismo, que la violencia puede provenir tanto del entorno íntimo —parejas, exparejas e incluso los propios hijos— como de actores institucionales: gobiernos, tribunales de familia o personal sanitario que normaliza el maltrato obstétrico.
En los contextos de crisis —Gaza, Sudán o Afganistán— las madres son objetivo directo de ataques y violencia reproductiva; mientras que las sanciones internacionales y los recortes a la ayuda humanitaria han agravado la fragilidad de los servicios de salud materna, sobre todo a partir de 2025.
La educación, palanca de cambio en las recomendaciones del informe
Entre las recomendaciones que la Relatora Especial dirige a los Estados, una de las más ambiciosas es la de promover una valoración social más justa de la maternidad a través de los sistemas educativos. El informe reclama que la educación formal e informal combata activamente las normas patriarcales que estigmatizan a las madres —en especial a las solteras, divorciadas, adoptivas o adolescentes— y que los currículos integren contenidos que visibilicen los cuidados y la aportación de la maternidad al conjunto de la sociedad.
Además, el texto insta a garantizar el acceso a la justicia y a reparaciones, a mejorar la prevención de la violencia obstétrica y a priorizar la seguridad de las madres en los procesos de custodia infantil. Pero es la dimensión educativa la que atraviesa de manera transversal todas las medidas propuestas, porque el informe entiende que la raíz del problema está en una construcción cultural que no reconoce a las madres como sujetos de derechos diferenciados.
El informe de la ONU constata que 800 millones de mujeres no gozan de seguridad económica al dar a luz y que el 24 % abandona el mercado laboral durante el primer año de maternidad.
El Marco Educativo
En España, la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) sitúa la igualdad efectiva entre hombres y mujeres como principio rector del sistema y exige que todas las etapas educativas incorporen la perspectiva de género. Sin embargo, el informe de la ONU sitúa el foco en un problema que la normativa doméstica apenas aborda de manera específica: la discriminación sufrida por el hecho de ser madre, más allá de la genérica referencia a la violencia de género.
Según el informe, los poderes públicos deben revisar su legislación educativa para que el currículo reconozca expresamente el valor de la maternidad y combata los estereotipos que la devalúan. Esto conecta con debates abiertos en la comunidad educativa española sobre la necesidad de reforzar la educación en cuidados —tanto en la enseñanza obligatoria como en la formación del profesorado— y con los compromisos internacionales asumidos por España, como los derivados de la Convención CEDAW y del Convenio 183 de la OIT sobre protección de la maternidad.
La carencia de datos desagregados que señala el informe es otro de los retos que interpela directamente a las administraciones educativas: sin estadísticas fiables sobre el impacto de la maternidad en el rendimiento académico, en el abandono escolar temprano o en la conciliación de las estudiantes y docentes, resulta inviable diseñar políticas de igualdad que protejan a las madres en el ámbito educativo, tal y como reclama el documento de la ONU.
Claves de la Noticia
- Qué importa: La Relatora Especial de la ONU ha presentado un informe que visibiliza la violencia y discriminación específicas que padecen las madres y que subraya el papel transformador de la educación.
- Por qué importa: Por primera vez, un instrumento de Naciones Unidas sitúa la educación como eje vertebrador de las políticas para erradicar la violencia contra las madres y recomienda a los Estados que adapten sus sistemas educativos para lograrlo.
- A quién le importa: A las madres —unas 800 millones sin seguridad económica al dar a luz—, pero también a docentes, pedagogos y responsables de la administración educativa, que ven cómo la comunidad internacional les pide un cambio en las aulas.

