La Autoridad Reguladora de la Electricidad (ERA) del Líbano ha lanzado una licitación para instalar hasta 350 MW de energía solar fotovoltaica acompañados de 1 GWh de almacenamiento en baterías. Cinco proyectos, todavía sin ubicación definida, deberán conectarse a la red y funcionar bajo el modelo de productor independiente de energía (IPP). La fecha límite para presentar las manifestaciones de interés es el 31 de agosto de 2026.
350 MW solares y 1 GWh de baterías: las cifras que marcan el concurso
El paquete renovable más ambicioso de la historia energética libanesa contempla hasta cinco plantas solares con una capacidad total de 350 MW y sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) por un total de 1 GWh. La ERA no ha detallado aún la localización ni la potencia exacta de cada proyecto, pero sí ha fijado las reglas del juego: los adjudicatarios serán responsables de adquirir o arrendar el terreno, conseguir todos los permisos, diseñar, financiar, construir, interconectar, probar y operar las instalaciones a largo plazo.
La convocatoria incluye, además, una pata térmica: plantas de ciclo dual que usen gas natural como combustible principal, con capacidades de entre 20 MW y 100 MW. Sin embargo, el peso específico del concurso recae en la generación solar con respaldo de baterías, un esquema que busca amortiguar la intermitencia y reforzar una red eléctrica castigada por años de crisis.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad solar: 350 MW repartidos en hasta cinco plantas.
- Almacenamiento: 1 GWh en baterías, clave para desplazar generación a las horas sin sol.
- Inversión: No detallada en los pliegos. El modelo IPP deja la financiación en manos privadas.
- Equivalencia: Con una producción estimada de unos 600 GWh/año, la nueva potencia podría cubrir el consumo de decenas de miles de hogares libaneses y evitar la quema de fueloil en la obsoleta generación diésel.
El modelo IPP y la letra pequeña del pliego
Todos los proyectos se estructurarán bajo el paraguas de Independent Power Producer (IPP). Eso significa que los promotores privados asumirán el riesgo de construcción y operación, mientras que cualquier acuerdo de compraventa de energía (Power Purchase Agreement o PPA) quedará a discreción de la autoridad pública competente. La ERA deja claro que la fase actual es solo de manifestaciones de interés: la información recabada servirá para preparar las posteriores etapas de licenciamiento, licitación e implementación.
La ausencia de un PPA cerrado de antemano añade incertidumbre, pero también abre la puerta a estructuras de contrato que podrían indexarse a la evolución del precio mayorista o a mecanismos de pago por capacidad. En un país donde los cortes de luz han sido la norma durante más de una década, cualquier MW firme es oro.

Líbano apuesta por 350 MW de solar con baterías, un salto que podría reducir la dependencia de los generadores diésel y recortar las emisiones del sector eléctrico.
Una palanca para la descarbonización en un sistema energético al límite
El movimiento es relevante más allá de la cifra de megavatios. Al cierre de 2025, la potencia solar acumulada de Líbano apenas rozaba los 1.505 MW, según los datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA); solo un año antes, en 2024, eran 1.081 MW. La nueva licitación añadiría casi un 25 % adicional sobre la base instalada, acelerando una senda de crecimiento que el país necesita con urgencia para sustituir la generación diésel —altamente contaminante y cara— por electrones limpios.
El contexto energético libanés es de manual: red estatal colapsada, dependencia masiva de grupos electrógenos privados que funcionan con fueloil y un coste de la electricidad entre los más elevados de Oriente Medio. Cada megavatio solar que entre en operación significará menos horas de diésel, menos emisiones de CO2 y menor factura para empresas y familias.
El hecho de que la licitación exija almacenamiento en baterías desde el diseño indica una voluntad de resolver el problema de la intermitencia, no solo de sumar paneles. Un gigavatio-hora de almacenamiento permitirá trasladar la generación solar diurna a las puntas de demanda vespertinas, justo cuando los cortes de red se vuelven más frecuentes.
El efecto dominó en la cadena de suministro solar
La convocatoria no solo interesa a los grandes desarrolladores internacionales. Si los pliegos posteriores confirman un esquema de PPAs bancables, la cadena de suministro local —desde instaladores hasta proveedores de estructuras y equipos de media tensión— podría experimentar un impulso. Además, la obligación de que los promotores se encarguen del terreno y los permisos funciona como filtro: solo empresas con capacidad financiera y técnica robusta competirán, lo que eleva la calidad de las ofertas pero reduce el abanico de actores locales.
La inclusión de centrales de gas en el mismo paquete no debe leerse como una contradicción. El Líbano carece hoy de una base firme de generación y el gas natural, aunque fósil, emite la mitad de CO2 que el fueloil. La transición realista en un sistema eléctrico herido pasa por combinar renovables con almacenamiento y, de manera transitoria, ciclos combinados de gas que permitan jubilar el diésel antes de la electrificación total.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 350 MW de solar con 1 GWh de baterías que evitarán la quema de miles de toneladas de fueloil al año.
- Modelo que cambia: El esquema IPP traslada el riesgo al sector privado y acelera la sustitución de generadores diésel, el principal sumidero de emisiones y divisas del país.
- Para las próximas generaciones: Una red menos sucia, menos dependiente de importaciones de combustible y más preparada para integrar más renovables en la próxima década.
