Carcaixent conserva los restos de Maks Luburic, el genocida nazi que vivió protegido por el franquismo y desfiló en Moros y Cristianos.
El carnicero de Jasenovac y la protección franquista
Conocido como el carnicero de Jasenovac, el militar croata fue responsable de la muerte de entre 56.000 y 97.000 personas —serbios, judíos, romaníes y comunistas entre otros— en el campo de concentración que la Ustacha mantuvo activo entre 1941 y 1945. Los datos no dejan dudas: la investigación recogida por Francesc Bayarri en Cita a Sarajevo documenta que no se escondió en Argentina ni en Brasil, sino en la Ribera Alta.
En España asumió la identidad falsa de Vicente Pérez García, regentó una imprenta y editó una revista ultra. Francesc Bayarri explica que, tras una etapa inicial oculto, “se fue soltando” y que la Guardia Civil lo protegía en los pueblos que visitaba. El régimen franquista le pagó la identidad falsa y le financió para moverse sin problemas.
La documentación gráfica lo sitúa en las fallas de Carcaixent. La falla José Antonio lo nombró fallero de honor y le permitió desfilar tras la fallera mayor, tal y como muestra el llibret fallero del año correspondiente. Participó activamente en las fiestas y se dejó fotografiar para los libros festeros sin aparente temor.
Moros y Cristianos, libros de fiesta y una firma que delataba
Su presencia en Bocairent aún se recuerda. Antoni Soler, vecino aficionado a la historia, explica que un carnicero de Benigànim lo invitó a las fiestas de Moros y Cristianos de 1960. El antiguo general nazi desfiló en la comparsa de los Españoletos y quedó tan impresionado que llegó a escribir en el libro de fiestas y se apuntó a la comparsa de Suavos.
La historia del nazi que no se escondió del todo: fiestas, llibrets, revistas y honores franquistas en plena Ribera Alta.
La muerte del genocida llegó en 1969 a manos de Ilija Stanic, un ciudadano yugoslavo que trabajaba en la imprenta de Vicente Pérez. Aunque durante décadas se repitió que era un agente enviado por Tito, Francesc Bayarri admite sus dudas y cree que el asesino pudo ser captado después de entrar a trabajar con Luburic.
El texto que firmó como “General Drinjanin” para el libro de fiestas de 1961 incluye una ironía macabra: “al enemigo lo llevan a la casa del capitán y no al campo de concentración ni a juicio de criminales de guerra”. Bayarri recuerda que Luburic tomaba más precauciones cuando saltaba la noticia de la captura de otro nazi, pero incluso llegó a firmar con su nombre real y fotografía.
Los restos de Maks Luburic siguen en el cementerio de Carcaixent, en un panteón casi a la entrada cuya concesión se acordó por 99 años. La Ley de Memoria Histórica, sustituida en la actualidad por la Ley de Memoria Democrática, obligó a retirar los símbolos ustashas del sepulcro, entre ellos un escudo que amparó el genocidio en Croacia. Aunque los elementos desaparecieron, los restos de Luburic no han sido exhumados.
El Escenario Valenciano
La investigación devuelve a la actualidad una deuda pendiente de la memoria democrática en los municipios valencianos. A nivel nacional, la Ley de Memoria Histórica de 2007 y su sucesora, la Ley de Memoria Democrática de 2022, fijaron la retirada de simbología franquista y el impulso de los archivos. El caso Luburic demuestra que la connivencia entre dictadura y nazismo dejó vestigios no solo en documentos, sino en calles, fiestas y panteones.
La proyección es clara: los ayuntamientos de la Ribera Alta y la Vall d’Albaida conservan en sus archivos festivos material que puede seguir arrojando luz. Mientras tanto, sigue pendiente un inventario público que permita a los ciudadanos saber qué se conserva y qué se ha retirado. El capítulo, en todo caso, no está cerrado.
Ficha del Caso
- El caso: El genocida nazi Maks Luburic, responsable de decenas de miles de muertes en Jasenovac, vivió en Carcaixent bajo protección franquista y participó en fiestas valencianas.
- Datos importantes: Entre 56.000 y 97.000 víctimas en Jasenovac; identidad falsa de Vicente Pérez García; murió en 1969; restos en el cementerio de Carcaixent; símbolos retirados por la ley de memoria.
- Resumen: La Ribera Alta conserva la huella de un criminal de guerra nazi y el reto de explicar la connivencia del régimen franquista con la memoria democrática.

