Alberto Núñez Feijóo acusa a Marruecos de mantener la agresión contra Ceuta y responsabiliza a Pedro Sánchez: «Será su epitafio». El líder del PP endurece el discurso sobre la crisis migratoria justo cuando Génova prepara el arranque del curso político con la mirada puesta en el adelanto electoral que exige al Gobierno.
En la entrevista publicada este sábado, Feijóo sostiene que Rabat «sabía de esos desplazamientos, conocía el impacto de los mismos y no los evitó». La corresponsabilidad, a su juicio, también recae en España: «Era algo más que un riesgo potencial. Y tampoco lo evitó». Si Marruecos no acepta el retorno, advierte, la agresión «continúa».
El presidente popular vincula la inacción del Ejecutivo a una razón «personalísima» que impide a Sánchez defender con libertad la soberanía. «Ceuta es el epitafio de esta etapa de Sánchez, donde se acredita que sus intereses personales y su situación personal están por encima de la integridad de la soberanía de nuestro país», señala.
Sobre la desclasificación de documentos secretos, Feijóo es contundente: ha abierto «una brecha de seguridad» y ha dejado a los servicios de Inteligencia «a los pies de los caballos». En un país normal, remata, esto conllevaría «el cese inmediato del ministro o incluso del presidente que lo permite».
La postura de Feijóo sobre el Sáhara Occidental también gana nitidez. Asegura que jamás recibió información del giro de Sánchez, que lo llevará a las Cortes y que no se compromete a consolidar lo pactado por el actual Gobierno con Rabat. «Eso es un pacto con Sánchez, no con España», reitera.
Ceuta no es un incidente fronterizo más: para Génova, los intereses personales del presidente han pesado más que la defensa de la soberanía.
El debate interno del partido también aflora. Isabel Díaz Ayuso ha propuesto romper relaciones con Marruecos, pero Feijóo no lo ve como lo más conveniente para España. Asegura que Rabat «está midiendo también a la alternativa» y que su primer viaje como presidente seguiría siendo a Marruecos. La línea roja, afirma, es clara: «Que no se ataque la integridad territorial y la soberanía de mi país».
En clave territorial, el líder popular rechaza el traslado de menores migrantes desde Ceuta a las comunidades gobernadas por el PP. «No vamos a aceptar el traslado de los menores de Ceuta a la Península», afirma, y exige el retorno de todos los inmigrantes y menores a origen. La posición conecta con el presidente ceutí, Juan Vivas, que gobierna la ciudad autónoma con respaldo del PP.
Feijóo apuesta por europeizar el conflicto: quiere que la UE trate Ceuta como Groenlandia y que Von der Leyen visite la ciudad. También defiende que el Consejo de Seguridad Nacional debería estar presidido por el jefe del Estado, y que el rey Felipe VI es «uno de los grandes activos en política internacional» de España.
La agresión de Marruecos y la corresponsabilidad del Gobierno
La tesis de Génova es nítida: el 29 de julio, a las 21:34 horas, el CNI advirtió de una multitud esperando pasar a Ceuta. Feijóo sostiene que él habría descolgado el teléfono para exigir a Rabat que controlase su frontera y, en ausencia de compromiso, habría activado el artículo 8 de la Constitución para desplegar a las Fuerzas Armadas.
«Creo, honradamente, que si los que ordenaron planificar y dirigir esta invasión hubieran sabido que les esperaba el Ejército español en la frontera, esto se habría abortado», argumenta. El mensaje refuerza la imagen de firmeza que el PP quiere proyectar frente a un Gobierno al que acusa de pasividad.

El Eje del Poder Popular
La crisis de Ceuta ha servido para unificar al partido en torno a la defensa de la soberanía, aunque con matices. Génova evita el choque con Ayuso, pero marca distancias con su propuesta de ruptura diplomática: Feijóo prefiere mantener la interlocución con Rabat y presentar a su Gobierno como previsible y firme. La dirección nacional cree que esa posición es más útil para no regalar argumentos a Moncloa y para preservar la relación estratégica con un vecino clave.
En el plano territorial, la negativa a acoger a menores desde Ceuta sitúa a los barones populares en la misma trinchera que el presidente de la ciudad autónoma. Las once comunidades gobernadas por el PP y los grandes ayuntamientos como Madrid o Valencia respaldan la exigencia de retorno inmediato. La lectura de Génova es que una distribución por la Península legitimaría el relato del Gobierno sobre una crisis humanitaria, en lugar de una agresión organizada.
A medio plazo, el riesgo para el PP es que la firmeza se interprete como intransigencia si la diplomacia europea no acompaña. Sin embargo, el precedente de 2021 juega a favor: aquella entrada masiva en Ceuta, con Sánchez en Moncloa, desgastó al Ejecutivo y reforzó la credibilidad del PP en materia de seguridad nacional. La comparativa es clara, y Génova la explota.
El próximo hito será la comparecencia de Feijóo en el Congreso para fijar posición sobre Ceuta, previsiblemente en las próximas semanas. También se espera que el Senado, con mayoría absoluta del PP, impulse una comisión de investigación sobre la gestión del Gobierno en la crisis. La maquinaria parlamentaria popular se mueve.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: España no puede consentir que su integridad territorial dependa de los equilibrios personales del presidente del Gobierno.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
- Próximo hito: Posible comisión de investigación en el Senado y comparecencia de Feijóo en el Congreso antes de fin de mes.

