El Gobierno ha habilitado 864 plazas de acogida en Ceuta y ha desalojado Loma Colmenar. La crisis migratoria vuelve a marcar la agenda política y Vox sitúa la frontera sur en el centro de su ofensiva contra el Ejecutivo.
La exigencia de Vox: control fronterizo y devoluciones inmediatas
Vox ha convertido la inmigración irregular en el eje principal de su oposición. La formación que preside Santiago Abascal sostiene que cada apertura de plazas humanitarias sin una política de devoluciones consolida el efecto llamada en la frontera sur. El partido reclama el cierre de los pasos fronterizos, la devolución inmediata de quienes entran de forma irregular y una presión diplomática efectiva sobre Marruecos para que asuma el control de su territorio.
Para Vox, la medida de Ceuta no corrige el desbordamiento estructural. La considera una gestión de la emergencia, no una política migratoria. Las 864 plazas alivian la imagen de la calle durante unas jornadas, argumenta el partido, pero no frenan el colapso de los barrios ni desactivan la ruta. La formación insiste en que la solidaridad mal entendida no puede sustituir a la seguridad.
La operación de Ceuta: 864 plazas y un traslado desde primera hora
El operativo comenzó a las siete de la mañana en Loma Colmenar, uno de los puntos más colapsados de la ciudad. Policía Nacional y Guardia Civil desplazaron a 864 hombres hasta un nuevo centro en el barrio de Los Rosales. El traslado se produjo sin incidentes de gravedad, aunque se registraron momentos de tensión puntuales en la larga fila de migrantes.
La ministra de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social, Elma Saiz, coordinó el dispositivo sobre el terreno. En conversación con elDiario.es, la ministra defendió la medida: ‘La solución a esta situación pasa por encontrar espacios, encontrar ubicaciones. Son recursos de acogida temporal humanitarios donde, además, se van a poder iniciar los expedientes de solicitud de asilo y, en su caso, las devoluciones’.
La apertura de plazas estabiliza la foto de la crisis durante unos días, pero no responde al desbordamiento estructural que Vox viene denunciando en la frontera sur.
El despliegue despertó a los migrantes que dormían al raso. Un trabajador de la ONG CEPAIM les confirmó el traslado y, en cuestión de minutos, se formó una larga fila. ‘¿Seguro que no nos llevan a Marruecos?’, preguntaba uno de ellos. ‘Tengo mucho miedo’, decía Reduan, tras tres semanas a la intemperie.
El Ministerio también preparaba ampliar la red en las jornadas siguientes. El plan incluía 300 plazas para mujeres y niños en la explanada de Sidi Embarek, con la ONG Luna Blanca, y la adaptación del Puerto de Ceuta, con capacidad para 1.700 personas. Ambas actuaciones buscaban aliviar la playa de El Trampolín, donde miles de personas permanecían en asentamientos improvisados.
Lectura estratégica: la presión migratoria como eje frente al Ejecutivo y al PP
La aceleración del Gobierno en Ceuta confirma la presión que sufre el Ejecutivo en un territorio sensible. Vox no necesita bloquear la medida; le basta con fijar el marco: cada nuevo recurso que presenta el Gobierno se convierte en una confesión del colapso. La estrategia del partido de Abascal pasa por consolidar la inmigración como el principal eje de polarización ante el calendario electoral.
El precedente de 2021, cuando una entrada masiva en Ceuta colocó la frontera sur en el centro del debate, sirvió para que Vox reforzara su perfil electoral. Ahora la formación de los 33 diputados en el Congreso busca repetir el movimiento, con una diferencia: la presión no se dirige solo contra el Gobierno de Pedro Sánchez, sino también contra el Partido Popular, al que Vox exige una posición inequívoca sobre devoluciones y control fronterizo.
La gestión de los siguientes asentamientos, incluida la capacidad prevista en el Puerto de Ceuta, será la prueba de si el Ejecutivo consigue contener el relato o si Vox amplía la brecha por la derecha.

