EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Irán lanzó ayer varios misiles balísticos contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania. Todos fueron interceptados por sistemas Patriot, según CENTCOM.
- ¿Quién está detrás? La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) reivindicó el ataque como represalia por las «acciones agresivas» de Washington.
- ¿Qué impacto tiene? El ataque eleva la tensión en Oriente Próximo tras la suspensión de los bombardeos estadounidenses y continúa las negociaciones indirectas sobre el estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní.
Irán lanzó en la tarde del martes (hora de Washington) un ataque con misiles balísticos contra bases que albergan tropas de Estados Unidos en Jordania. El Mando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó que todos los proyectiles fueron derribados antes de alcanzar sus objetivos.
Los lanzamientos partieron desde territorio iraní, según la nota oficial, y fueron interceptados por sistemas antiaéreos Patriot desplegados en la zona. Varios vídeos difundidos por rastreadores de fuentes abiertas (OSINT) mostraron intensa actividad defensiva en las inmediaciones de la base aérea de Muwaffaq Salti, al este del país.
El ataque, que CENTCOM calificó de «ataque sorpresa», se produjo a las 17:45 hora de la costa este estadounidense, aunque la agencia no detalló las instalaciones concretas señaladas. «Las fuerzas estadounidenses permanecen vigilantes y en estado de alta preparación», añadió el comunicado.
La reivindicación iraní y la secuencia diplomática
La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) asumió la autoría y precisó que varios misiles balísticos tenían como blanco una base aérea y el cuartel general del Mando Central de EE.UU. en Jordania. El grupo justificó la operación como respuesta a «acciones agresivas» de Washington y advirtió de que los ataques continuarán mientras persistan lo que califica de «acciones ilegales y maliciosas» contra intereses iraníes.
El incidente ocurrió apenas unas horas después de la reunión de 90 minutos que el presidente Donald Trump mantuvo a puerta cerrada en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. La Casa Blanca describió el encuentro como «positivo y productivo».
Además, el ataque es el primero con misiles balísticos contra una instalación estadounidense desde que Trump suspendió, el pasado viernes, los bombardeos contra Irán. El presidente declaró el lunes que Washington y Teherán mantienen conversaciones «muy amigables», pero alertó de que Estados Unidos podría retomar «acciones militares contundentes» si la diplomacia fracasa.
Trump afirmó que había detenido los ataques para dar paso a las conversaciones, aunque amenazó con «dar una paliza» a Irán si no se alcanzaba un acuerdo. Las negociaciones indirectas, mediadas por Omán, se centran en la reapertura del estrecho de Ormuz y la reactivación del diálogo sobre el programa nuclear iraní. Teherán ha negado conversaciones directas con Washington.
La capacidad de interceptar todos los misiles no disipa el mensaje iraní: Teherán está dispuesto a golpear en territorio aliado de Estados Unidos.
Equilibrio de Poder
El ataque y su neutralización completa por la defensa antimisiles estadounidense dibujan un tablero especialmente volátil. De un lado, Irán demuestra capacidad de alcance y voluntad de golpear instalaciones militares protegidas; del otro, Estados Unidos exhibe la efectividad de su paraguas antiaéreo en un aliado sensible como Jordania. La acción sigue la pauta de la tensión controlada que ha dominado los últimos compases de la crisis.
Para la OTAN y, en concreto, para España, el incidente tiene lecturas concretas. La base de Muwaffaq Salti —con presencia habitual de tropas occidentales— se encuentra a escasa distancia de los escenarios donde las fuerzas españolas participan en misiones de entrenamiento y estabilización. La actual misión de la Unión Europea en la región y el despliegue de la fragata Navarra en el Índico mantienen a la Armada en contacto con el teatro de operaciones.
Además, el hecho subraya la dependencia del sistema de defensa Patriot, un activo que España comparte con otros aliados y que cobra relevancia ante una posible escalada en el flanco sur. La reapertura del estrecho de Ormuz, punto central de las negociaciones, afecta directamente a la economía española: cerca del 15% del crudo que importa nuestro país transita por esa vía.
Históricamente, Irán ha recurrido a ataques limitados para mostrar músculo sin provocar una represalia masiva. En 2020, tras la muerte del general Soleimani, lanzó misiles contra bases en Irak con aviso previo y sin víctimas. El patrón parece repetirse ahora, aunque con la diferencia de que el actual diálogo sobre el programa nuclear introduce una carta negocial que podría acortar o alargar la ventana de riesgo. Las próximas 72 horas serán determinantes.

