La AP-9 registró 61 millones de viajes y 45,9 millones de euros de beneficio en Galicia durante el primer semestre de 2026. La concesionaria Audasa obtuvo un beneficio neto de 45,9 millones de euros, un 3,1% más que en el mismo período del año anterior, mientras que el tráfico en la autopista que une Ferrol, A Coruña, Santiago, Pontevedra, Vigo y Tui creció un 3%.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La AP-9 sumó 61 millones de viajes en el primer semestre de 2026, un 3% más, y Audasa registró un beneficio neto de 45,9 millones de euros (+3,1%).
- ¿Quién está detrás? Audasa, la concesionaria de la autopista, con peajes entre los más caros de España y bonificaciones financiadas por el Ministerio de Transportes.
- ¿Qué impacto tiene? La infraestructura sigue siendo la columna vertebral de la movilidad gallega, y sus resultados reavivan el debate sobre la renovación de la concesión y las tarifas.
Tráfico y beneficios: las cifras del semestre
Según los datos remitidos este miércoles por la compañía, la intensidad media diaria (IMD) alcanzó los 26.833 vehículos, un 3,15% más que en la primera mitad de 2025. La facturación total fue de 108 millones de euros, apenas un 0,86% superior a la del mismo periodo del año anterior. De esa cifra, 106 millones proceden de los peajes y el resto corresponde a los ingresos de las áreas de servicio.
La AP-9 sigue siendo el corredor principal de la Galicia atlántica. Los desplazamientos de largo recorrido entre las principales ciudades —Ferrol, A Coruña, Santiago, Pontevedra, Vigo y Tui— mantienen a la autopista como una de las más transitadas del norte peninsular. El 81% de los conductores ya utiliza el telepeaje, mientras que el pago en efectivo apenas representa el 4,2% de las transacciones.
Peajes, bonificaciones y el eterno debate
El incremento del tráfico se produjo en un ejercicio en el que los peajes volvieron a subir. Desde el 1 de enero de 2026, las tarifas se encarecieron, aunque las bonificaciones financiadas por el Ministerio de Transportes amortiguan el impacto. Según la empresa, los usuarios se ahorraron, 43,8 millones de euros durante los seis primeros meses. De esa cantidad, 31,7 millones corresponden a ayudas estatales, 5,5 millones a descuentos comerciales aplicados por Audasa y otros 6,6 millones a los denominados peajes en sombra.
En paralelo, la concesionaria puso en marcha actuaciones de seguridad vial, como barreras inteligentes para evitar la entrada de fauna en los enlaces de A Barcala, Cuatro Caminos, Guísamo y Santa Marta, que han reducido un 60% los accidentes con jabalíes. También comenzó a desplegar 74 puntos de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos, con una inversión prevista de 7,6 millones de euros.
La AP-9 sigue siendo una de las autopistas de peaje más caras de España, pero las bonificaciones estatales amortiguan cerca de la mitad de lo que los conductores pagan en cada trayecto.
El Laboratorio Gallego
La AP-9 es mucho más que una vía de alta capacidad en Galicia: es un termómetro político y un ejemplo de la tensión que genera el modelo de financiación de infraestructuras en España. La concesión, que data de 1974 y fue renovada en 2006, expira en 2048, y todos los partidos con representación en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega) —PPdeG, BNG y PSdeG— han reclamado en algún momento una renegociación o incluso la gratuidad de determinados tramos. La Xunta, gobernada por el PPdeG, lleva años pidiendo al Gobierno central la transferencia de la gestión de la autopista, una reivindicación que refleja el malestar autonómico frente a decisiones que se toman desde Madrid.
Desde la perspectiva nacional, el caso de la AP-9 ilustra el debate recurrente sobre el sistema de peajes en España. Mientras que en otras comunidades se ha optado por la liberalización de autopistas al finalizar la concesión, en Galicia la permanencia de una infraestructura privada con tarifas elevadas contrasta con la implantación de bonificaciones que, a la postre, sufraga el presupuesto estatal. Este esquema, que combina concesión privada y subsidio público, ha sido objeto de críticas tanto desde el BNG, que habla de “negocio redondo”, como desde el PSdeG, que reclama mayor transparencia.
El crecimiento del tráfico, impulsado por la recuperación económica, refuerza la posición de la concesionaria y hace menos probable un cambio radical en el modelo. Así, la AP-9 se convierte en un espejo de cómo las decisiones que afectan a Galicia a menudo anticipan debates estatales sobre transporte, fiscalidad y equidad territorial.
Ficha del Caso
- El caso: La AP-9, autopista que vertebra la costa atlántica gallega, registró en el primer semestre de 2026 cifras récord de viajes y beneficios.
- Datos importantes: 61 millones de viajes (+3%), beneficio neto de 45,9 millones (+3,1%), facturación de 108 millones, bonificaciones de 43,8 millones, 81% de telepeaje.
- Resumen: Pese a ser una de las autopistas más caras, el incremento del tráfico y las ayudas estatales mantienen la salud financiera de Audasa, mientras el debate político sobre su futuro sigue vivo.

