La Ley de protección de las personas menores de edad en los entornos digitales convierte el control parental en obligatorio para fabricantes y plataformas.
Qué es el control parental y qué riesgos previene en menores
El control parental consiste en herramientas que permiten supervisar y limitar el acceso de los menores a contenidos digitales. Surgió ante el dato alarmante de UNICEF: hasta un 41% de los menores de 10 años ya tiene su propio smartphone con conexión a internet. Esa precocidad, según la psicóloga Marta Bermejo, “es peligrosa porque no han alcanzado la madurez necesaria para hacer un buen uso”.
Los riesgos son reales y variados: ciberacoso, adicción digital, baja tolerancia a la frustración o un descenso notable en el rendimiento escolar. Por eso, los programas de control parental son solo una pieza del engranaje. “La clave está más allá de las herramientas: confianza y comunicación. Hay que educar desde los primeros años”, añade Bermejo.
De hecho, los informes sobre bienestar digital infantil indican que muchos menores navegan sin supervisión habitual pese al aumento de los peligros en la Red. El control parental no es un fin en sí mismo, sino un apoyo para que las familias establezcan límites de horario, filtren contenidos y mantengan un diálogo constante sobre los hábitos digitales.
Herramientas de control parental integradas en dispositivos y aplicaciones
Las grandes plataformas tecnológicas llevan años ofreciendo funciones de supervisión, pero la nueva ley aprobada en 2025 da un paso definitivo: obliga a los fabricantes a incluir un control parental gratuito y fácil de utilizar desde el primer encendido de móviles, tabletas, ordenadores o televisores inteligentes.
La Ley de protección de menores en entornos digitales impone que todos los dispositivos nuevos incorporen, de serie, una función de control parental que podrá configurarse al encender el equipo por primera vez.
Muchos sistemas operativos ya disponen de estas herramientas. Family Link de Google permite gestionar el tiempo de uso y bloquear aplicaciones en Android; los iPhone y iPad incluyen Tiempo de uso y En Familia de Apple para restringir contenidos por edad y evitar compras. Las redes sociales también se han sumado: TikTok cuenta con Sincronización familiar, Instagram ofrece supervisión para cuentas adolescentes y YouTube tiene YouTube Kids y experiencias supervisadas.
Plataformas de streaming como Netflix, Prime Video o Disney+ habilitan perfiles infantiles y bloqueos por PIN, y las videoconsolas de Nintendo, PlayStation y Xbox disponen de aplicaciones propias para limitar el tiempo de juego y las comunicaciones. Sin embargo, los expertos advierten que instalar el control parental y olvidarse de él es uno de los errores más frecuentes. Las necesidades cambian a medida que los menores crecen, y aplicar las mismas restricciones a todos los hijos o limitarse a controlar las horas de pantalla sin mirar qué aplicaciones usan o con quién interactúan reduce la eficacia de la protección.
El Marco Educativo
La Ley de protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, aprobada en 2025, constituye el principal referente normativo en España. Esta ley otorga competencias al Gobierno para regular la obligación de los fabricantes y plataformas de servicios digitales de incorporar el control parental de manera gratuita y accesible. Complementariamente, la normativa de protección de datos (LOPDGDD) fija en 14 años la edad de consentimiento para el tratamiento de datos personales en servicios digitales, aunque el Gobierno ha anunciado su intención de elevarla a los 16 años para reforzar la protección.
En este escenario intervienen diversos actores. El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 —responsable de la política de infancia— lidera la supervisión de la ley, en coordinación con la Agencia Española de Protección de Datos. Las familias son las principales usuarias de las herramientas, mientras que los centros educativos deben complementar el acompañamiento digital en las aulas. Los fabricantes de dispositivos y las plataformas de contenidos son los sujetos obligados a cumplir con la integración del control parental.
De cara al futuro, el desarrollo reglamentario de la ley definirá las especificaciones técnicas y los plazos para que todos los dispositivos nuevos cumplan con la obligación. Según UNICEF, el 41% de los niños de 10 años ya posee un móvil propio, lo que evidencia la urgencia de que estas medidas se implementen sin demora. La normativa abre también el debate sobre si el acompañamiento familiar debe ir acompañado de asignaturas específicas de educación digital en los currículos escolares, una posibilidad que el Ministerio de Educación podría abordar en próximas revisiones de la LOMLOE.
Claves de la Noticia
- Qué importa: La protección efectiva de los menores en internet mediante herramientas de control parental que pasan a ser obligatorias en todos los dispositivos.
- Por qué importa: La ley garantiza que los dispositivos incluyan funciones gratuitas de supervisión, devolviendo a las familias el control sobre el entorno digital de sus hijos.
- A quién le importa: A todas las familias con hijos menores, especialmente aquellas con niños en edad de recibir su primer teléfono móvil o tableta.

