La multa de 200 euros de la DGT que genera polémica este verano: ¿puedes beber agua al volante?

La DGT no prohíbe expresamente beber agua al volante, pero sí puede sancionarte si considera que pierdes el control del coche. Te contamos cuándo, cuánto y cómo evitarlo.

La DGT ha vuelto a poner sobre la mesa uno de esos debates que parecen absurdos hasta que te tocan a ti: ¿te pueden multar por beber agua mientras conduces? La respuesta corta es sí, y la cifra que circula estos días —hasta 200 euros— ha encendido las redes sociales en pleno verano.

No hay una norma que diga textualmente «prohibido beber agua al volante». Pero el reglamento sí exige mantener el control del vehículo en todo momento, y ahí es donde muchos conductores se llevan la sorpresa. Con las temperaturas disparadas y las carreteras llenas, el gesto de hidratarse en un atasco se ha convertido en motivo de sanción para no pocos.

DGT: qué dice realmente la normativa sobre beber al volante

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El Reglamento General de Circulación no menciona la botella de agua en ningún artículo, igual que tampoco prohíbe expresamente conducir en chanclas. Lo que sí establece, en los artículos 3.1, 17.1 y 18.1, es la obligación de mantener la libertad de movimientos, el campo de visión y la atención permanente a la conducción.

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Ese matiz legal es clave. No es el agua lo que se sanciona, sino la consecuencia de beberla: soltar una mano del volante, apartar la vista de la carretera unos segundos o hacer un movimiento brusco. Si un agente considera que ese gesto compromete el control del coche, tiene base legal para multar, y ahí es donde entra la polémica.

DGT y Dirección General de Tráfico: así se gradúan las multas por distracción

La DGT mantiene una tabla de sanciones que va escalando según la gravedad de la distracción. La Dirección General de Tráfico es el organismo autónomo del Ministerio del Interior encargado de ejecutar la política vial en las carreteras estatales, y es quien fija estos criterios junto con la Guardia Civil de Tráfico.

En la mayoría de los casos documentados este verano, la multa por beber agua ronda los 80 a 100 euros, cuando se interpreta como una distracción leve o moderada. Pero si el agente considera que la maniobra ha supuesto un riesgo relevante —por ejemplo, si el conductor ha invadido otro carril o ha tardado en reaccionar ante un frenazo—, la sanción puede escalar hasta los 200 euros.

El verano dispara los controles y las dudas de los conductores

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Con la primera gran ola de calor ya instalada, miles de conductores recorren cada día carreteras secundarias y autovías bajo temperaturas extremas. La recomendación médica y de la propia DGT es clara: hay que beber agua con frecuencia, incluso sin sed, para evitar la fatiga al volante.

La paradoja está servida: el mismo organismo que aconseja hidratarse puede sancionar el gesto si se hace de forma imprudente. Por eso muchos conductores se sienten confundidos, e incluso indignados, al ver que una recomendación de salud puede derivar en una multa si no se ejecuta en el momento y la forma adecuados.

Otras distracciones cotidianas que también pueden salir caras

Beber agua no es el único gesto rutinario bajo la lupa de las autoridades. La normativa se aplica igual a otras acciones que muchos conductores realizan sin pensarlo dos veces, y que en la práctica generan el mismo tipo de sanción si un agente entiende que hay pérdida de atención o de control.

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Entre los comportamientos que con más frecuencia terminan en multa por distracción, destacan estos cuatro:

  • Comer al volante, especialmente si implica soltar ambas manos o buscar algo con la mirada apartada de la vía.
  • Manipular el móvil, incluso sin hablar, si el dispositivo está en la mano mientras se conduce.
  • Rebuscar objetos en la guantera o el asiento trasero durante la marcha.
  • Discutir con el copiloto de forma que se pierda concentración visible en la conducción.

Cómo hidratarte sin arriesgarte a la sanción

La solución que proponen tanto la DGT como asociaciones como el RACE es sencilla y no requiere renunciar a beber agua en el coche. Basta con anticiparse: llevar la botella en un soporte accesible, dar el trago en un semáforo en rojo con el coche detenido, o aprovechar cualquier parada breve en lugar de hacerlo con el vehículo en movimiento.

Otra opción cada vez más habitual es aprovechar los tramos de autovía sin tráfico denso para beber en cuestión de segundos, sin necesidad de apartar la vista de la carretera. El objetivo no es dejar de hidratarse, sino hacerlo sin comprometer ni un segundo el control del vehículo, que es al fin y al cabo lo que la ley protege.

Lo que viene: más vigilancia, pero también más sentido común

La tendencia para los próximos meses apunta a un endurecimiento general de las sanciones por distracción, en línea con los cambios que la DGT ya prepara para otras infracciones como el uso del móvil. El foco seguirá puesto en el comportamiento real al volante, más que en el objeto concreto que se sostiene en la mano.

Con todo, el consejo de los expertos en seguridad vial es optimista: la mayoría de estas multas son evitables con un poco de previsión. Beber agua, comer o coger algo del asiento de al lado no tiene por qué ser un problema si se hace en el momento oportuno y sin perder ni un segundo el control del coche. La clave, como casi siempre en la carretera, está en la anticipación.