El sol de agosto caía a plomo sobre la playa de la Malvarrosa. Joaquín Sorolla, con el sombrero de paja echado hacia atrás, movía el pincel sobre el lienzo con la urgencia de quien caza la luz. Llevaba horas allí, plantado frente al caballete, mientras los bañistas corrían hacia el agua y las barcas se mecían en la orilla. Quería ser pinctor, no un mero copista de la realidad. Y ese verano de 1909 la luz del Mediterráneo iba a quedar atrapada para siempre en un par de metros de tela.


Joaquín Sorolla: el pintor valenciano que atrapó la luz del Mediterráneo
Nacido en Valencia en 1863, la infancia de Sorolla quedó partida por la pérdida. La playa de la Malvarrosa fue su taller al aire libre y sus lienzos de luz cambiaron la pintura española para siempre.