Naturgy gas ruso: renegocia 2.000 millones en contratos prohibidos por Bruselas para evitar cortes en España

La gasista busca alternativas para esquivar el veto comunitario que entra en vigor en enero. Los contratos con Yamal LNG, por valor de 2.000 millones de euros, cubren el 20% del abastecimiento nacional.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Naturgy negocia contrarreloj intercambios de gas ruso con suministradores internacionales para esquivar el embargo europeo que entra en vigor el 1 de enero de 2027.
  • ¿Quién está detrás? La Comisión Europea mantiene la prohibición de importar gas ruso, pero ha abierto una exención temporal para que empresas con contratos previos a 2022 puedan revenderlo fuera de la UE durante 2027.
  • ¿Qué impacto tiene? Están en juego 3.000 millones de metros cúbicos anuales, el 20% del abastecimiento de gas a España, valorados en unos 2.000 millones de euros. Sin trueque, el invierno 2026-2027 podría sufrir cortes.

El calendario aprieta. A menos de cinco meses de que el Reglamento 2026/261 de la Unión Europea prohíba por completo las importaciones de gas ruso, Naturgy se ha lanzado a una carrera diplomática y comercial para evitar que el corte de suministro golpee a España el próximo invierno. La mayor gasista española tiene contratos millonarios con el consorcio Yamal LNG —liderado por la rusa Novatek— que no expiran hasta 2038 y que obligan a comprar alrededor de tres bcm (3.000 millones de metros cúbicos) de gas al año.

Traducido a precios de mercado, esos tres bcm rondan los 2.000 millones de euros. Y representan el 20% del abastecimiento de gas a España. Si Naturgy no encuentra una salida antes del 1 de enero de 2027, el país se enfrenta a un agujero de suministro en pleno invierno, justo cuando los almacenes europeos están más bajos que en los últimos quince años y el cierre del estrecho de Ormuz mantiene fuera de juego al 20% de los suministros mundiales de gas.

El trueque como vía de escape: cómo funciona la exención de Bruselas

La prohibición, aprobada hace más de un año como parte del endurecimiento del bloqueo energético a Rusia por la guerra de Ucrania, no solo impide que el gas ruso entre en territorio comunitario: también veta que las empresas europeas actúen como intermediarias. Sin embargo, la presión de Estados miembros como Francia y de grandes operadores —TotalEnergies es la otra gran afectada— ha obligado a Bruselas a introducir una exención temporal.

Publicidad

Durante todo 2027, aquellas compañías con contratos anteriores a 2022 podrán seguir comprando gas a Rusia, siempre que lo revendan fuera de la UE. Es decir, podrán hacer de ‘traders’ de gas ruso hacia terceros países, pero no hacia Europa.

Naturgy se ha agarrado a esa rendija. El plan es mantener las compras anuales a Yamal LNG y, acto seguido, intercambiar ese gas ruso por gas de otra nacionalidad —un ‘swap’ o trueque— con suministradores extranjeros. El gas con bandera no rusa entraría en España y en la UE por barco, en metaneros, sorteando el embargo.

El trueque no es un capricho financiero: es la única forma de mantener el 20% del suministro español sin romper la legalidad comunitaria ni los contratos.

El reloj corre: almacenes bajos, Ormuz cerrado y un invierno que asusta

El informe de KPMG ‘El veto al gas ruso y sus implicaciones para la seguridad del suministro europeo’ es demoledor. Advierte de que el calendario de eliminación de las importaciones rusas coincide con un contexto «especialmente adverso»: la persistencia de las restricciones en el estrecho de Ormuz, la menor disponibilidad de exportaciones de Qatar y Emiratos Árabes, una competencia asiática creciente y unos niveles de almacenamiento europeos inferiores a los de los últimos tres lustros.

Eduardo González, socio responsable de Energía de KPMG en España, reclama a Bruselas que habilite mecanismos de intercambio comercial —los ‘swaps’— como el que precisamente plantea Naturgy. Sin ellos, dice el informe, «Europa no puede dar por garantizada la seguridad de suministro de gas durante el invierno 2026-2027».

Mientras, la empresa española negocia a contrarreloj con suministradores internacionales —países o ‘traders’— para cerrar esos trueques antes del 31 de diciembre. El reloj corre y el mercado lo sabe: cada semana de demora puede costar millones en sobreprecios.

sanciones UE gas ruso

El Eje del Poder Europeo

La crisis del gas ruso es, en realidad, un pulso subterráneo entre los grandes ejes energéticos de la Unión. Francia, que junto a TotalEnergies es el Estado más expuesto tras España, ha liderado la presión para que Bruselas concediese la exención de 2027. Alemania, que ya cortó su dependencia del gas ruso tras 2022, observa el debate con menor urgencia pero con atención a los precios mayoristas. Los países del este —Polonia, países bálticos— mantienen la línea dura contra cualquier concesión a Moscú.

Publicidad

Para España, el impacto es directo. Naturgy es el mayor operador gasista nacional y la red de regasificadoras es una de las más potentes de Europa, pero sin gas ruso intercambiable, el sistema perdería músculo justo cuando más se necesita. El Gobierno español, a través de sus canales diplomáticos, apoya discretamente la fórmula del ‘swap’, aunque evita un respaldo público estridente para no tensar la solidaridad comunitaria.

La lectura estratégica, a medio plazo, es que Bruselas está improvisando una ‘zona gris’ en su propia política de sanciones: prohibir la importación, pero permitir la intermediación hacia terceros países. Es un parche para salvar el invierno de 2026-2027, no una solución estructural. Queda por ver qué ocurrirá en 2028, cuando la exención decaiga y los contratos con Yamal aún sigan vivos.

En Moncloa.com observamos un patrón recurrente: cada vez que la seguridad energética europea se tensa, Bruselas flexibiliza sus propias reglas con la esperanza de que la emergencia pase. Así fue en 2022 con el tope al gas y así vuelve a ser ahora con los ‘swaps’ de emergencia.