EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Junta de Extremadura ha confirmado una inversión inicial de 20 millones de euros en los presupuestos autonómicos para iniciar las obras del regadío de Tierra de Barros.
- ¿Quién está detrás? El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, Juan José García, lo ha desvelado ante la Comunidad de Regantes reunida en Almendralejo.
- ¿Qué impacto tiene? El encargo a TRAGSA se formalizará en noviembre y las primeras máquinas entrarán en la comarca a principios de 2027, evitando además la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental.
La Junta de Extremadura activa el regadío de Tierra de Barros con 20 millones de euros. El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, Juan José García, ha confirmado esta semana en Almendralejo que el proyecto ‘es ya una realidad’.
20 millones, TRAGSA y un calendario por fin concreto
García ha detallado ante la Junta General de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros que la iniciativa cuenta con una inversión inicial de 20 millones de euros aprobada en los presupuestos autonómicos. La Consejería de Agricultura prevé formalizar en noviembre el encargo a la empresa pública TRAGSA, con el objetivo de que ‘veremos entrar las máquinas en la comarca de Tierra de Barros’ a principios de 2027.
Esa primera dotación económica financia íntegramente los trabajos preliminares y, sobre todo, evita la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental prevista para agosto de 2027. En el plano hídrico, García ha subrayado que el embalse de Alange supera la mitad de su capacidad y que los 43 hectómetros cúbicos anuales que demanda el plan garantizan ‘siete años consecutivos’ de riego.
Agua, censo y financiación: los cabos que quedan por atar
El dimensionado exacto de las obras exige que la Comunidad de Regantes remita antes de mediados de octubre el censo actualizado de agricultores interesados. La mayoría de los comuneros consultados confirma su interés mediante una garantía de compromiso de 150 euros por hectárea, una fianza que permitirá fijar la superficie definitiva.
El presidente de la entidad, Isidro Hurtado, ha reconocido que ‘el balón está en nuestro tejado’ y ha anunciado que llamarán agricultor por agricultor para confirmar las aproximadamente 12.000 hectáreas inscritas inicialmente, con otras 4.000 en reserva. Tras años de espera, ha admitido que estaban ‘cansados de palmaditas en la espalda’.
En el plano económico, los estudios técnicos sitúan el coste de transformación posterior para los comuneros en torno a los 6.000 euros por hectárea, con un mantenimiento anual estimado entre 200 y 250 euros. Hurtado lo ha resumido con claridad: ‘el campo en secano no tiene recorrido, no tiene futuro’.
La inversión autonómica desbloquea un proyecto estratégico para la comarca y convierte una promesa recurrente en calendario, presupuesto y compromiso financiero.
De forma paralela al inicio de los primeros trabajos, la Junta licita la redacción de un nuevo proyecto constructivo que incorpora tecnologías de ahorro de agua y energía, redes de riego localizado, automatización y telecontrol. La previsión oficial contempla la firma de un nuevo convenio de colaboración en 2028, fecha en la que continuarán las fases sucesivas de unas obras cuya duración total se estima entre 6 y 10 años.
El Eje del Poder Popular
La lectura estratégica de este movimiento no se agota en los despachos de la consejería. Para el PP de Extremadura y para el Ejecutivo autonómico que preside María Guardiola, el regadío de Tierra de Barros es una apuesta de gestión ante un sector agrario que pedía señales concretas. No es solo infraestructura: es una forma de fijar población, dar certidumbre a bodegas y cooperativas y ofrecer alternativas rentables al secano.
El proyecto conecta directamente con el relato de solvencia que Génova quiere trasladar desde los gobiernos autonómicos: la administración extremeña moviliza recursos propios, fija plazos y se compromete por escrito a financiar la totalidad de la obra si no llegan fondos del Estado o de la Unión Europea. No es un caso aislado: la Junta de Andalucía, presidida por Juanma Moreno, y la Comunidad de Madrid han apostado por la modernización de infraestructuras agrarias con financiación autonómica como marca de gestión popular.
El calendario, además, no admite improvisación: antes de mediados de octubre debe cerrarse el censo; en noviembre se activará el encargo a TRAGSA; y a principios de 2027 se esperan las primeras máquinas. En ese itinerario se juega la confianza de una comarca que ha escuchado muchas promesas, y también la credibilidad de una administración autonómica que se presenta ante el sector primario como socio fiable.
Quedan por delante retos de calado: cerrar la superficie definitiva, ajustar los costes para los comuneros y sostener el apoyo político e institucional a lo largo de una obra que durará entre seis y diez años. Pero el giro es evidente. De las palmaditas se ha pasado, al menos sobre el papel, a los compromisos con plazo y partida presupuestaria.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La Junta de Extremadura demuestra gestión ante el sector agrario y convierte una reivindicación histórica en un proyecto con calendario y financiación pública.
- Protagonista: Juan José García (consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural) e Isidro Hurtado (presidente de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros).
- Próximo hito: Censo definitivo de regantes antes de mediados de octubre y encargo a TRAGSA en noviembre de 2026.
