Trump abre conversaciones con Irán y los hutíes para cerrar la guerra del mar Rojo

Washington negocia de forma directa en Omán con los rebeldes hutíes, pese a mantenerlos en la lista de organizaciones terroristas. Un alto el fuego estable en Bab el-Mandeb devolvería seguridad a una ruta clave para las exportaciones españolas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha abierto conversaciones directas con los hutíes en Omán, según fuentes citadas por Reuters, y asegura que Irán busca un acuerdo para cerrar la guerra del mar Rojo.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, con mediación omaní y la implicación del vicepresidente JD Vance y del secretario de Estado Marco Rubio.
  • ¿Qué impacto tiene? Un alto el fuego estable aliviaría la ruta de Bab el-Mandeb, clave para el comercio marítimo español con Asia y Oriente Medio.

Donald Trump ha abierto un canal directo con los rebeldes hutíes para cerrar la guerra del mar Rojo. El presidente asegura que Irán busca un acuerdo y la negociación, celebrada el fin de semana en Omán, fue confirmada por fuentes citadas por Reuters y admitida por el vicepresidente JD Vance.

Un canal directo en Omán con un actor designado terrorista

La reunión se celebró en la embajada de Estados Unidos en Mascate y fue facilitada en parte por el Gobierno omaní, según cinco fuentes conocedoras del encuentro citadas por Reuters. El Departamento de Estado no confirmó la cita concreta, pero un portavoz subrayó que Washington mantiene comunicación regular con sus aliados regionales sobre Yemen y que la prioridad sigue siendo la lucha contra los hutíes y otros grupos terroristas.

Fuentes citadas por Reuters aseguran que los representantes hutíes transmitieron a los estadounidenses que no tenían intención de atacar buques de Estados Unidos y que mantenían su compromiso con el alto el fuego alcanzado en 2025. Una fuente yemení añadió que los hutíes se comprometieron a no atacar buques israelíes ni otros buques comerciales, con la excepción de los saudíes. En la mesa estuvieron el alto cargo hutí Mohammad Abdulsalam, sancionado por Washington, y Abdelmalik al-Ajiri.

Publicidad

El gesto no cambia la designación formal: Ansar Allah, nombre oficial del movimiento, sigue en la lista de organizaciones terroristas extranjeras desde marzo de 2025. La orden firmada por Trump en enero de aquel año acusaba a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní de apoyar a los hutíes y recordaba que el grupo había disparado contra buques de la Armada estadounidense y atacado a más de un centenar de embarcaciones comerciales en el estrecho de Bab el-Mandeb.

La negociación coincide con un avance notable de los hutíes, que se han hecho con el control de toda toda la costa yemení del mar Rojo, incluido el puerto histórico de Moca y la isla de Perim, en pleno estrecho de Bab el-Mandeb. El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, llegó a pedir dos veces a Trump apoyo militar directo, pero Washington respondió que no pensaba entrar en combate. El lunes, el vicepresidente JD Vance confirmó contactos directos y subrayó que la Casa Blanca sigue en comunicación estrecha con Arabia Saudí.

Washington no quiere heredar una guerra saudí contra los hutíes, pero sí necesita que el mar Rojo deje de ser un factor permanente de inestabilidad para el comercio global.

Qué cambia para España si el mar Rojo recupera la calma

El estrecho de Bab el-Mandeb es una de las arterias más sensibles del comercio marítimo mundial: conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y, a través del canal de Suez, con el Mediterráneo. Cuando los ataques hutíes obligaron a desviar tráfico por el cabo de Buena Esperanza, los fletes subieron y las cadenas de suministro se tensaron. La estabilidad de esa ruta es prioridad estratégica para España.

Para España, el interés no es abstracto. Buena parte del tráfico de contenedores y del aprovisionamiento energético que llega desde Asia, el golfo Pérsico y la India pasa por puertos como Algeciras, Valencia o Barcelona. Un alto el fuego verificado reduciría la prima de riesgo logística, abarataría los seguros marítimos y daría previsibilidad a los operadores españoles. Sin participación directa de tropas, Washington puede lograr una mejora tangible para sus socios europeos.

La Lógica de Washington

Primero, la lectura desde Washington. La Administración Trump no quiere verse arrastrada a una guerra saudí contra los hutíes, pero tampoco puede permitir que el mar Rojo siga siendo un foco de ataques contra la navegación. Abrir un canal directo permite comprobar si los hutíes pueden limitar sus objetivos —no atacar a Estados Unidos ni al transporte comercial— y, al mismo tiempo, separar la cuestión hutí de la estrategia regional de Irán. Aunque no hay una mesa formal con Teherán, las conversaciones con Irán se desarrollan por la vía de su principal proxy en Yemen.

No es la primera vez que Washington negocia con un actor al que considera terrorista: la Administración Trump I firmó en Doha un acuerdo con los talibanes para desengancharse de Afganistán. Aquí el patrón se repite, aunque en menor escala. El objetivo es bajar la presión sobre el comercio global sin añadir un nuevo frente militar. En esta lógica, el compromiso hutí de no atacar buques —con la salvedad saudí— se lee como un límite aceptable mientras se consolida un posible alto el fuego.

Publicidad

Lo inmediato: seguir los próximos contactos bilaterales y la reacción de Arabia Saudí, que hasta ahora buscaba apoyo militar directo. Si Washington mantiene el canal diplomático y los hutíes contienen sus ataques, el mar Rojo podría recuperar una normalidad parcial en pocas semanas. Si, por el contrario, la presión saudí reabre el frente, la negociación quedaría expuesta como un intento de desescalada sin anclaje sobre el terreno. La incógnita no es si Washington quiere salir del lío, sino si Riad acepta una salida negociada.

Ficha del Caso

  • El caso: La Administración Trump abre un canal directo con los hutíes en Omán para frenar la guerra del mar Rojo, al tiempo que mantiene la designación del grupo como organización terrorista.
  • Datos clave: Reunión en la embajada de EEUU en Mascate; alto el fuego previo de mayo de 2025; control hutí de la costa yemení desde Moca hasta el estrecho de Bab el-Mandeb.
  • Para España: Una desescalada reduciría los costes logísticos de las rutas marítimas con Asia y Oriente Medio y daría estabilidad a los puertos españoles que canalizan ese comercio.