La Cámara de Representantes aprueba las sanciones a Rusia de Lindsey Graham: el Senado tiene la última palabra

La votación en la Cámara salió adelante con 262 votos a favor y 159 en contra. El texto, que ya había superado el Senado en agosto, se remite ahora al despacho del presidente Donald Trump.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Cámara de Representantes aprobó el miércoles 16 de septiembre, por 262 votos a favor y 159 en contra, el proyecto de sanciones a Rusia que lleva el nombre del fallecido senador Lindsey Graham.
  • ¿Quién está detrás? El texto ya había sido aprobado por el Senado el 7 de agosto con 86 votos a favor y 11 en contra. El speaker Mike Johnson gestionó un consenso complicado dentro de la mayoría republicana.
  • ¿Qué impacto tiene? La ley obliga a imponer aranceles de hasta el 100% a los cinco mayores importadores de petróleo y gas rusos y del 500% a productos procedentes de Rusia, con efectos indirectos sobre la UE.

La Cámara de Representantes aprobó el miércoles las sanciones a Rusia de Lindsey Graham por 262 votos a favor y 159 en contra. El proyecto, que ya había superado el Senado el 7 de agosto con 86 votos a favor y 11 en contra, se remite ahora al despacho del presidente Donald Trump para su firma. Eso sí, el trámite confirma que la Cámara baja ha tardado más de un mes en mover un texto que nació en el Senado.

La ley lleva oficialmente el nombre de Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026. El texto obliga a imponer aranceles de hasta el 100% a los cinco mayores compradores de crudo ruso y de hasta el 500% sobre los bienes importados directamente desde Rusia. China e India, los dos principales destinos de la energía rusa, serían los objetivos centrales de la medida.

Una votación con divisiones internas en el Partido Republicano

El speaker de la Cámara (el presidente de la institución, tercero en la línea de sucesión presidencial), Mike Johnson, había condicionado la votación a un consenso bipartidista. Finalmente, la mayoría republicana logró sacar el texto adelante, pero las divisiones internas afloraron hasta el último momento. El líder de la mayoría, Steve Scalise, admitió que no había acuerdo pleno dentro del caucus republicano.

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El voto demócrata se partió. Dos miembros del Partido Demócrata respaldaron el proyecto, pero el liderazgo de la formación, con Hakeem Jeffries a la cabeza, lo rechazó. Según Gregory Meeks y Richard Neal, la norma otorgaría al presidente nuevas autoridades arancelarias sin obligarle a imponer sanciones directas a Rusia. La lectura de los demócratas es clara: más poder comercial para Trump y poco impacto real sobre Moscú.

El texto incluye también sanciones a Irán, una incorporación solicitada por la Casa Blanca. El efecto sobre Teherán es limitado, porque el régimen iraní arrastra décadas de sanciones estadounidenses.

Las sanciones secundarias que vigilan Bruselas y La Moncloa

Para la Unión Europea, la cuestión no es menor. Las sanciones secundarias abren la puerta a castigos arancelarios contra los grandes compradores de energía rusa, una categoría en la que se mueven China e India. España no figura entre los importadores relevantes de crudo ruso, pero la medida puede alterar, los flujos energéticos globales y encarecer la logística que toca a las empresas españolas con intereses en Asia.

El proyecto de sanciones a Rusia no es una simple declaración: obliga a Washington a usar los aranceles como arma contra los compradores de energía rusa, incluidos posibles socios comerciales de la UE.

El BRICS, el bloque de once economías emergentes que representa el 40% del PIB mundial, condenó las sanciones como una herramienta unilateral. La alianza, que incluye a China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica, se ha convertido en la vía principal de Moscú para esquivar las restricciones occidentales.

El proceso legislativo se alargó más de un año. Lindsey Graham presentó la primera versión el 1 de abril de 2025, pero la Casa Blanca quería más capacidad de exención sobre los aranceles. El proyecto quedó congelado hasta que su hermana, la también senadora Darline Graham, lo reintrodujo el 16 de julio de 2026.

La Lógica de Washington

La estrategia de Washington responde a una lógica de presión comercial con precedentes claros. La Section 232 de la ley de comercio de 1962 ya permitía al presidente imponer aranceles por razones de seguridad nacional sin pasar por el Congreso. Lo que hace este proyecto es ampliar ese margen para forzar a los compradores de energía rusa a elegir entre el mercado estadounidense y el crudo de Moscú.

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La coalición que sostiene la norma reúne al ala más dura del Partido Republicano en política exterior, a algunos demócratas partidarios de mano firme contra Rusia y al propio Trump, que lleva meses negociando con Bruselas y Pekín desde la lógica del arancel. No es una improvisación: es la repetición del manual de Reagan con el acero en 1984, trasladado ahora al ámbito de la energía.

El riesgo para España no viene del impacto directo de los aranceles, sino de la respuesta que puedan dar China o India si se ven golpeadas. El Gobierno español observa el proceso con cautela. Las empresas españolas con intereses en Asia, desde Inditex hasta las firmas de infraestructuras, pueden notar efectos de segundo orden en costes logísticos y financieros.

La próxima ventana clave será la firma del presidente. Con las dos cámaras ya alineadas, no se espera un veto, pero la Casa Blanca podría ralentizar la entrada en vigor mientras negocia exenciones con aliados europeos. Washington no pide permiso. Y eso, en Bruselas, se sabe.

Ficha del Caso

  • El caso: La Cámara de Representantes aprobó el proyecto de sanciones a Rusia que lleva el nombre de Lindsey Graham, cerrando la votación legislativa tras el aval del Senado en agosto.
  • Datos clave: 262-159 en la Cámara; 86-11 en el Senado el 7 de agosto; aranceles de hasta 100% a los cinco mayores compradores de crudo ruso y de hasta 500% a bienes rusos; China e India como objetivos principales.
  • Para España: Efecto indirecto vía flujos energéticos y presión sobre la UE. Las empresas españolas con intereses en Asia podrían notar alteraciones logísticas y de costes financieros.