El Congreso negocia el techo de deuda de EE.UU.: Thune condiciona la subida a recortes de gasto

John Thune exige recortes de gasto para aprobar la subida del techo de deuda, mientras la ‘fecha X’ del Tesoro se aproxima y la deuda federal supera los 41 billones de dólares. La negociación pone a prueba la unidad republicana y tendrá consecuencias para España.

El líder de la mayoría del Senado de Estados Unidos, John Thune, ha condicionado este jueves la subida del techo de deuda a la inclusión de recortes de gasto, una exigencia que tensa la negociación con la Casa Blanca a medida que se acerca la ‘fecha X’ del Tesoro.

“Me encantaría que el debate sobre el límite de deuda incluyera recortes de gasto”, declaró Thune al Daily Caller News Foundation. Su oficina rehusó precisar con qué firmeza lucharía la cúpula republicana por esas reducciones, pero el mensaje es inequívoco: el ala fiscal del Partido Republicano no aprobará un aumento del techo sin contrapartidas sustanciales.

El techo de deuda actual es de 41,1 billones de dólares, elevado por última vez en 5 billones mediante la One Big, Beautiful Bill Act, firmada por el presidente Donald Trump el 4 de julio de 2025. La deuda nacional ronda ya los 40 billones, y los halcones conservadores recuerdan que las promesas de recortes futuros realizadas entonces por el speaker Mike Johnson nunca se materializaron.

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¿Por qué ahora? La fractura fiscal del Partido Republicano

El director de presupuesto de la Casa Blanca, Russ Vought, asistió a un almuerzo privado con senadores republicanos el miércoles, donde recomendó mantener el proyecto de reconciliación centrado en en la ley SAVE America Act, el gasto en defensa y la ayuda a agricultores. Vought desaconsejó incluir recortes de gasto en ese paquete concreto, lo que ha evidenciado una brecha con los legisladores más fiscalmente conservadores.

La versión de la Cámara de Representantes de la resolución presupuestaria suma 95.000 millones de dólares —de los que 72.000 millones se destinarían al conflicto con Irán y 12.000 millones a ayudas agrícolas— sin compensaciones de gasto. Thune ha presionado para elevar aún más la partida de defensa, y voces como las del senador Rick Scott de Florida o la congresista Nancy Mace de Carolina del Sur exigen que cualquier aumento del techo de deuda vaya acompañado de reducciones creíbles del déficit.

“En cualquier reconciliación deberíamos, primero, pagarlo; segundo, ver cómo podemos reducir el déficit”, afirmó Scott el 15 de julio. La misma lógica aplicaron los halcones en 2025, y ahora ven la ventana del techo de deuda como la última oportunidad para amarrar compromisos tangibles.

Los recortes de gasto prometidos en 2025 nunca llegaron: para los halcones republicanos, este es el momento de la verdad.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el gasto obligatorio en Seguridad Social, Medicare y Medicaid, sumado al servicio de la deuda, superará de forma permanente los ingresos fiscales federales en 2027. Esa proyección es el combustible que alimenta la insistencia de Thune: sin un ajuste estructural, el margen fiscal de Washington se evaporará en menos de dos años.

El impacto de la ‘fecha X’ en los mercados y en España

La ‘fecha X’ —el día en que el Tesoro se queda sin maniobras contables para seguir pagando sus obligaciones— es una espada de Damocles que cada vez se percibe más próxima. Aunque los analistas sitúan el límite real en el primer o segundo trimestre de 2027, la incertidumbre política puede encarecer la financiación de la deuda estadounidense antes de esa fecha, contagiando a los mercados globales.

Para España, cuya deuda pública supera el 110% del PIB, un repunte de la prima de riesgo provocado por turbulencias en los bonos del Tesoro americano sería especialmente doloroso. El diferencial español podría ampliarse en cuestión de horas si Washington coquetea con un impago, elevando los costes de emisión del Tesoro español y lastrando la recuperación económica.

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La lógica de Washington

Desde la crisis del techo de deuda de 2011, cuando el Tea Party forzó a la administración Obama a aceptar recortes automáticos, el Partido Republicano ha interiorizado que cada negociación fiscal es una palanca para limitar el tamaño del Estado. Thune no improvisa: canaliza un consenso dentro de su bancada que considera la trayectoria de la deuda un riesgo para la seguridad nacional, y que ve en la ‘fecha X’ el único punto de presión real frente al ejecutivo. Esta vez, con un Trump dispuesto a firmar recortes si el Congreso los aprueba, los halcones creen tener la cobertura política que les faltaba en ciclos anteriores.

Para España, el escenario es de alerta indirecta. Aunque la exposición directa a bonos del Tesoro americano es limitada, un default técnico —o simplemente un alargamiento de la incertidumbre— empujaría los tipos largos en ambas orillas del Atlántico, complicando la financiación de la deuda soberana española y la inversión empresarial. Santander, BBVA, Telefónica e Iberdrola, con importantes operaciones en Estados Unidos, seguirían de cerca cada movimiento. La próxima ventana clave será la negociación del presupuesto de defensa y la posible inclusión del techo de deuda en el tercer paquete de reconciliación; si las posturas se enquistan, los mercados empezarán a descontar el riesgo en otoño.

Ficha del Caso

  • El caso: El líder de la mayoría del Senado, John Thune, condiciona la aprobación de la subida del techo de deuda de EE.UU. a la inclusión de recortes de gasto, en un contexto de negociación con la Casa Blanca y a medida que se acerca la ‘fecha X’ del Tesoro.
  • Datos clave: Techo de deuda en 41,1 billones de dólares; deuda nacional rozando los 40 billones; último aumento de 5 billones en julio de 2025; CBO proyecta que en 2027 el gasto obligatorio más intereses superará de forma permanente los ingresos fiscales.
  • Para España: Un retraso o impago en EE.UU. dispararía los tipos de interés globales, ampliando la prima de riesgo española y encareciendo la financiación de una deuda pública que ya supera el 110% del PIB. Empresas como Santander, BBVA, Iberdrola y Ferrovial vigilan de cerca la evolución de la negociación.