EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Conductores que salen de Madrid por la A-5 en dirección Badajoz y vecinos de los distritos de Latina y Moncloa-Aravaca que usan ese enlace.
- ¿Cuándo ocurre? Del 3 al 24 de agosto de 2026, con cortes nocturnos adicionales para la instalación de vigas del 10 al 13 de agosto.
- ¿Qué cambia hoy? Desaparece la salida directa desde la M-30 a la A-5; hay que usar itinerarios alternativos por la A-42, Vía Lusitana o calles del entorno, lo que alargará los trayectos entre 10 y 20 minutos.
El Ayuntamiento de Madrid ha programado el penúltimo gran asalto de las obras del soterramiento de la A-5 para este mes de agosto. A partir del próximo lunes 3 y hasta el 24, el túnel de salida de la autovía hacia Badajoz, en el enlace con la M-30, permanecerá completamente cerrado. La razón: derribar la losa de hormigón de la rampa actual y encajar catorce vigas de treinta metros que conectarán el nuevo túnel con el subterráneo de la M-30.
La primera actuación será la demolición de la losa de la rampa de salida, una estructura que se había mantenido hasta ahora para garantizar los desvíos provisionales. Una vez retirada, se ejecutará la nueva conexión y se repondrá el relleno sobre el que se asentará el futuro tramo soterrado. La segunda actuación, aún más delicada, consistirá en colocar 14 vigas de gran tonelaje que cubrirán el vano completo entre los estribos.
Estas piezas, de treinta metros cada una, se instalarán en horario nocturno durante cuatro noches consecutivas (del 10 al 13 de agosto) con una grúa que las introducirá a través del túnel norte. Se trata de la operación más compleja de toda la obra: el montaje exige precisión milimétrica y obliga a cortes nocturnos adicionales que, según el Ayuntamiento, se han programado para reducir al máximo las molestias.
Por qué se derriba ahora la losa y se colocan 14 vigas
El mes de agosto se elige porque es cuando la intensidad del tráfico cae un 35% en la capital, lo que permite asumir cortes de esta envergadura sin colapsar la movilidad. Los trabajos que ahora empiezan replican la estrategia del verano pasado, cuando se cerró el túnel de entrada durante un mes y medio. Aquella obra dejó claro que el calendario estival, aunque molesto para quienes se quedan, es el único margen viable para una intervención tan invasiva.
La losa de la rampa de salida es el último vestigio de la A-5 en superficie antes del soterramiento. Su demolición permitirá conectar directamente el nuevo subterráneo con el túnel de la M-30 que discurre bajo la avenida de Portugal. De hecho, el Ayuntamiento prevé terminar la obra civil del nuevo paso subterráneo en septiembre, con lo que los cortes de agosto serían la última gran afección para el tráfico.
En pleno agosto, con la ciudad medio vacía, se ejecuta la operación más delicada de la obra: derribar la rampa y colocar las vigas en cuatro madrugadas.
El impacto sobre el tráfico: más de tres semanas sin salida directa a la A-5
Durante los 21 días de cierre, los conductores que quieran salir de Madrid por la A-5 desde la M-30 no podrán hacerlo a la altura de Casa de Campo. El enlace permanecerá clausurado tanto desde la M-30 interior como desde la exterior. El Ayuntamiento recomienda usar la salida por la A-42 o la Vía Lusitana hasta la M-40, así como la A-6 para conectar posteriormente con la A-5 a la altura de Cuatro Vientos.
Para los trayectos locales, vecinos y repartidores podrán optar por calles como el paseo del Marqués de Monistrol, el paseo de Extremadura o la avenida de Portugal desde la M-30 norte. Quienes vengan desde el sur dispondrán del puente de San Isidro, la Vía Carpetana y la calle del Concejal Francisco José Jiménez Martín como rutas alternativas. Eso sí, los tiempos de recorrido se alargarán entre 10 y 20 minutos, según los primeros cálculos de movilidad.
El Paseo Verde del Suroeste en septiembre: lo que se juegan los barrios de Latina y Moncloa
Más allá del trastorno veraniego, el soterramiento de la A-5 representa la mayor transformación urbana del suroeste de Madrid desde la creación de Madrid Río. La autovía, que desde 1968 ha dividido los barrios de Lucero, Aluche, Las Águilas, Campamento y Casa de Campo, desaparecerá bajo tierra a finales de año. Sobre la superficie liberada se extenderá un corredor naturalizado de 3,2 kilómetros que conectará Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
Los 80.000 vehículos que ahora cruzan a diario el asfalto se reducirán en superficie un 90%, lo que, según los datos municipales, recortará en la misma proporción la contaminación por tráfico rodado. La cifra no es menor: hablamos de liberar 260.000 metros cuadrados de suelo para zonas verdes y movilidad peatonal. Los vecinos de Aluche y Lucero, que llevan seis décadas padeciendo una cicatriz de asfalto, verán con buenos ojos esta última fase de cortes, por más que agosto vuelva a complicarles los desplazamientos.
Desde Merca2.es hemos consultado el plan de movilidad municipal y entendemos que la fecha de septiembre para el fin de la obra civil es realista. Si se cumple, los madrileños del suroeste verán antes de que termine 2026 la apertura del nuevo túnel y el inicio de la urbanización del paseo. Un hito que, como ya demostró Madrid Río con el soterramiento de la M-30, convierte una autovía en una oportunidad de ciudad.
