El incendio forestal de Fermoselle lleva cinco días activo y las críticas al operativo crecen en Castilla y León

El fuego, que comenzó el 22 de julio en la comarca zamorana, ha arrasado miles de hectáreas y obligado a evacuar varias localidades. Las críticas de los vecinos chocan con el relato de unos profesionales que denuncian condiciones imposibles y piden más limpieza de fincas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El incendio comenzó en la ladera del Tormes (Fermoselle, Zamora) el 22 de julio y, once días después, sigue sin control tras haber calcinado al menos 7.000 hectáreas en sus primeras horas y amenazado una decena de pueblos.
  • ¿Quién está detrás? El operativo de extinción de la Junta de Castilla y León, junto con agricultores y ganaderos locales que han creado barreras con sus propias máquinas.
  • ¿Qué impacto tiene? Las críticas vecinales a la gestión del fuego se intensifican, mientras los bomberos denuncian condiciones extremas y piden corresponsabilidad en la limpieza de fincas.

El incendio que comenzó en la ladera del Tormes el pasado 22 de julio ha devorado ya más de 7.000 hectáreas y sigue fuera de control tras once jornadas de trabajo agotador. Es el fuego más destructivo del verano en Castilla y León, una comunidad que el año pasado ya vivió la peor oleada de incendios de su historia reciente.

Cuarenta minutos para llegar al pueblo

El miércoles 22 de julio, a la una de la tarde, una ignición en una zona de difícil acceso encontró el escenario perfecto para desbocarse. Las temperaturas rondaban los 39 grados, la humedad relativa estaba por debajo del 10 % y el viento soplaba con rachas de hasta 45 kilómetros por hora. En solo cuarenta minutos, las llamas se plantaron a las puertas de la residencia de ancianos de Fermoselle. A las tres horas, 7.000 hectáreas estaban calcinadas.

“Ha tenido un avance muy rápido y un comportamiento explosivo, totalmente errático”, explica uno de los bomberos que ha permanecido al pie del cañón. El operativo tuvo que centrar todos los recursos en defender la interfaz urbano‑forestal de la localidad y la residencia. Esa prioridad, inevitable, dejó que la cabeza del incendio escapara hacia la gasolinera y se multiplicaran los frentes.

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“Se quemaba el pueblo y pasaban de largo”

La frase, repetida entre los vecinos de los núcleos que fueron rodeados, resume el malestar que crece en la comarca. Muchos sintieron que los medios no llegaban a su pueblo, a pesar de que el fuego se ha extendido por un rosario de localidades: Palazuelo, Zafara, Formariz, Fornillos, Muga, Villar del Buey, Mámoles y Fariza. “La impotencia es total”, reconocen desde el operativo. “Si encima hay que defender a los pueblos, que es normal, los recursos se escapan para otro lado y el perímetro se hace inabordable”.

Los agricultores y ganaderos se adelantaron con sus tractores y aperos para abrir barreras de protección en los núcleos amenazados. “Eso puede ayudar a frenar el avance”, admiten los profesionales, “pero el combustible está en tal disposición de arder que libera tanta energía que es imposible acercarse. Hay mucha materia vegetal disponible y lo único que faltaba era la ignición”.

Las condiciones meteorológicas del 22 de julio y el estrés del combustible forestal convirtieron la extinción en una lucha casi imposible, según los expertos.

Desde el operativo lamentan que el discurso de “el monte está sucio y no dejan desbrozar” se haya instalado como un mantra. “Es mentira. Se está trasladando un mensaje perverso que hace mucho daño. Que enfoquen la rabia para otro lado, porque aquí hay gente jugándose la vida, con noches sin dormir, dándolo todo a defender el territorio y el incendio”.

El Pulso Territorial

Castilla y León arrastra una herida profunda con los grandes incendios. En 2017, un fuego de similares trazado y virulencia arrasó la misma zona de Fermoselle, y aquel verano la comunidad fue la más castigada de España. Hoy, el gobierno autonómico, presidido por Alfonso Fernández Mañueco (PP), mantiene una política de prevención que las asociaciones forestales consideran insuficiente. El presupuesto de extinción para 2026 ronda los 70 millones, una cifra similar a la de ejercicios anteriores, pero en un escenario de cambio climático que multiplica los episodios extremos. Mientras, la oposición en las Cortes de Castilla y León pide más inversión en cuadrillas de tierra y en limpieza de montes, una demanda que, curiosamente, coincide con la de los propios bomberos. El incendio de Fermoselle, con al menos 7.000 hectáreas arrasadas en sus primeras horas y once días de actividad, se ha convertido ya en un caso que obligará a revisar los protocolos de coordinación entre los medios aéreos y las poblaciones dispersas. La Junta prevé convocar una reunión extraordinaria de la mesa de incendios la próxima semana, y el presidente tiene previsto visitar la zona en los próximos días.

Ficha Autonómica

  • El caso: El incendio de Fermoselle (Zamora) es el más destructivo del verano en Castilla y León. Se inició el 22 de julio y, once días después, sigue activo tras haber obligado a evacuar varios pueblos y quemar al menos 7.000 hectáreas.
  • Datos importantes: Superficie calcinada en las tres primeras horas, condiciones meteorológicas extremas (39 °C, viento de 45 km/h, humedad inferior al 10 %) y una decena de núcleos afectados. El operativo ha incluido bomberos forestales, medios aéreos y la colaboración de agricultores.
  • Resumen: Las críticas vecinales a la gestión del fuego se han instalado en un debate más amplio sobre prevención y financiación del INFOCAL. Mientras, los profesionales de la extinción denuncian la dificultad de combatir un fuego que se comportó de forma explosiva desde el primer minuto.