EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha suspendido un ataque militar masivo contra Irán —que calificó de “el mayor desde la Segunda Guerra Mundial”— y ha anunciado que las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz y desmantelar el programa nuclear iraní comienzan este lunes. Trump afirma que el acuerdo es “inminente”.
- ¿Quién está detrás? La mediación de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, cuyo príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, telefoneó personalmente a Trump para pedirle que apostara por la diplomacia. Omán ejerce de anfitrión de las conversaciones.
- ¿Qué impacto tiene? La reapertura de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial, aliviaría la presión sobre los precios del petróleo. Para España, un acuerdo reduciría la prima de riesgo energética que encarece las importaciones de hidrocarburos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aparcado la opción militar y ha dado luz verde a la diplomacia: este lunes arrancan las negociaciones con Irán sobre el estrecho de Ormuz y la desnuclearización, un acuerdo que el mandatario califica de “inminente”.
Del ataque más masivo desde la Segunda Guerra Mundial a la mesa de negociación
La Casa Blanca estuvo a punto de lanzar un ataque de una escala sin precedentes. En declaraciones a bordo del Air Force One, Trump reveló que el operativo militar ya estaba listo el domingo. “Habría sido un ataque masivo”, dijo, “pero cuando los aliados pidieron que lo suspendiéramos, tienes que decir: ‘Bueno, veamos’”. Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar fueron los actores que movieron ficha en el último minuto.
La llamada del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, el sábado por la noche fue determinante. Trump le preguntó directamente: “¿Prefieres que ataquemos o prefiere un acuerdo?”. La respuesta de las monarquías del Golfo fue clara: un trato es mejor que una guerra cuyas consecuencias nadie puede predecir. El presidente estadounidense ha preferido la vía diplomática, sin que eso signifique que retire su amenaza de de usar la fuerza. “Estamos listos para actuar en cualquier momento”, advirtió.
El giro pilló a muchos por sorpresa. Israel, que también había aceptado posponer la ofensiva, ve con recelo un eventual deshielo. Sin embargo, la Casa Blanca insiste en que el acuerdo sobre Ormuz es cuestión de días y que la desnuclearización llegará después. La lógica de Washington es clara: el barril de crudo no puede superar los cien dólares en pleno año electoral.
Las claves de la negociación: Ormuz, desnuclearización y el laberinto iraní
Las conversaciones que arrancan esta tarde en Mascate tienen dos carriles paralelos. Por un lado, la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, el cuello de botella por el que circula uno de cada cinco barriles de petróleo del mundo. Por otro, el programa nuclear iraní, un asunto mucho más espinoso. Irán asegura que no ha aceptado volver al estatus anterior a la guerra que comenzó el 28 de febrero, pero fuentes regionales citadas por Associated Press apuntan a que un intercambio sí está sobre la mesa: fin del bloqueo naval estadounidense a cambio de reanudar las exportaciones de crudo persa.
Trump no quiere una guerra gloriosa. Quiere un trato que mantenga el petróleo fluyendo y los precios de la gasolina bajo control en las gasolineras de Ohio.
Las señales desde Teherán son contradictorias. El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó el domingo que las conversaciones con Omán entraron en “fases finales”, pero el portavoz de la cancillería, Esmaeil Baqaei, matizó de inmediato que eso no implica reabrir el estrecho. La agencia estatal iraní negó además que Teherán hubiese pedido a Trump que cancelara los bombardeos, una versión que el propio presidente americano admite que podría ser desmentida: “Muchas veces me dicen una cosa y luego salen diciendo que no saben de qué hablo”.
La lógica de Washington
Trump aplica un manual que ya ensayó con Corea del Norte: máxima presión militar y económica seguida de un giro hacia la negociación personalista. En 2018, los misiles norcoreanos dejaron de volar tras una cumbre sin precedentes. Ahora, la estrategia es similar: mostrar que el Pentágono está listo para golpear —“el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial”— para luego presentarse como el presidente que prefiere un mal acuerdo a una guerra. Es una jugada arriesgada, pero que encaja con la doctrina America First: proteger la seguridad energética de Estados Unidos y de sus aliados del Golfo sin desplegar tropas en una nueva aventura oriental.
Para España, el posible acuerdo en Ormuz tiene una factura directa. El crudo brent lleva semanas sometido a una prima de riesgo que ha elevado el precio del barril por encima de los 90 dólares. Cada euro que sube el petróleo encarece el recibo de la gasolina y los costes de la industria petroquímica española. Repsol, con importantes operaciones de trading en el Golfo, vería con alivio la reapertura del estrecho. Además, un descenso del precio del crudo ayudaría al Gobierno de Pedro Sánchez a contener una inflación que, en los últimos meses, ha estado lastrada por la energía.
La alternativa, un bloqueo prolongado, sería una losa para la economía europea. La UE importa por Ormuz buena parte del gas natural licuado que sustituyó al gas ruso. Con un invierno 2026-2027 a la vuelta de la esquina, la Casa Blanca sabe que estabilizar la región es también una forma de disciplinar los precios globales. De ahí que Trump haya cedido a la presión de Riad y de los emiratos: los necesita para equilibrar los mercados, y un ataque a Irán habría disparado el barril hasta niveles insoportables para las economías occidentales.
El calendario apremia. Las negociaciones de hoy en Omán marcarán el tono de las próximas semanas. Si Irán acepta reabrir el estrecho y sentar las bases para una desnuclearización verificable, Trump podrá presentarse en la campaña de las midterms como el pacificador que evitó una guerra. Si las conversaciones fracasan, el portaviones USS Gerald R. Ford seguirá patrullando el Golfo, y el botón del ataque masivo continuará sobre la mesa. “Estamos listos en cualquier momento”, repite Trump. Pero lo que de verdad ansía la Casa Blanca es un titular que diga “acuerdo cerrado”.
Ficha del Caso
- El caso: Donald Trump retira la amenaza de un bombardeo masivo contra Irán y apuesta por la diplomacia. Las negociaciones comienzan este lunes en Omán, con el estrecho de Ormuz y el programa nuclear como grandes asuntos sobre la mesa.
- Datos clave: El ataque cancelado habría sido “el mayor desde la Segunda Guerra Mundial”, según Trump. Los mediadores son Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar, con Omán como sede. Irán niega haber solicitado la cancelación, pero las conversaciones avanzan. La reapertura de Ormuz afecta al 20% del tráfico mundial de crudo.
- Para España: Un acuerdo bajaría la presión sobre los precios del petróleo, aliviando la factura energética de los hogares y de empresas como Repsol. El fin del bloqueo naval también despejaría el horizonte inflacionario en la UE, un alivio para un Gobierno que lucha por contener el IPC.

