Los aranceles de Trump a la UE provocan una demanda de 25 estados demócratas en Nueva York

25 estados demócratas llevan a Trump ante el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York por los aranceles del mes pasado. Alegan que la Casa Blanca utiliza el trabajo forzoso como pretexto para una política comercial ya anulada por el Tribunal Supremo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? 25 estados liderados por Nueva York demandaron a la administración Trump por los aranceles globales impuestos en julio contra 59 países y la UE. Alegan que son arbitrarios y que la Casa Blanca utiliza el trabajo forzoso como pretexto.
  • ¿Quién está detrás? La fiscal general de Nueva York, Letitia James, encabeza la demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. El Partido Demócrata respalda la acción.
  • ¿Qué impacto tiene? La disputa legal amenaza con prolongar la guerra comercial y genera incertidumbre para los exportadores españoles. España envió 3.800 millones de euros en bienes a EE.UU. el año pasado, muchos de ellos afectados por los aranceles.

Veinticinco estados demócratas, con Nueva York al frente, presentaron este lunes una demanda contra la Administración Trump ante el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York. El motivo: los aranceles globales del mes pasado sobre bienes de 59 países y la Unión Europea, que según la demanda son «arbitrarios, caprichosos y contrarios a la ley».

La demanda asegura que la Administración está utilizando una autoridad legal diferente —la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974— para resucitar una política que el Tribunal Supremo ya anuló en un caso anterior. Aquella sentencia, en 2022, tumbó los aranceles de Trump a las importaciones de metales por razones de seguridad nacional. Ahora, Washington arguye que los socios comerciales no hacen lo suficiente para evitar las importaciones fabricadas con trabajo forzoso, y que eso perjudica al comercio estadounidense.

Una demanda por unos aranceles «que hacen burla de la ley»

El texto de la demanda, al que ha tenido acceso el Washington Examiner, señala que la estrecha horquilla de tipos arancelarios y el agrupamiento de un amplísimo abanico de economías en solo cuatro categorías «sugieren con fuerza que no hay una relación real entre las prácticas supuestamente irrazonables de cada socio comercial y los aranceles que se les imponen».

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Encabezados por la fiscal general Letitia James, los demandantes incluyen a California, Illinois, Michigan, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington, entre otros. En total, 25 estados gobernados por el Partido Demócrata que consideran que la Casa Blanca ha convertido la lucha contra el trabajo forzoso en un «pretexto» para mantener una guerra comercial «ilegal».

El Tribunal Supremo ya tumbó una política similar en 2022, pero la Casa Blanca insiste en que la Sección 301 es un instrumento «legalmente duradero».

La defensa de la Casa Blanca: la Sección 301 como escudo legal

El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, defendió los aranceles en declaraciones a Associated Press: «Estados Unidos está utilizando su autoridad legal para eliminar actos, políticas y prácticas irrazonables que gravan el comercio estadounidense». Desai añadió que la falta de una prohibición efectiva del trabajo forzoso por parte de otros países «es irrazonable y perjudica a los trabajadores americanos».

La Sección 301 (la herramienta que permite al Representante Comercial de EE.UU. imponer aranceles por prácticas comerciales desleales) ha sido un pilar legal en las guerras comerciales desde los años ochenta. La Administración recuerda que los aranceles bajo esta sección «han demostrado ser un instrumento legalmente duradero desde el primer mandato del presidente».

La Lógica de Washington

Para la base electoral del Partido Republicano, los aranceles son una herramienta de soberanía económica y un escudo frente a la competencia desleal. El ala más proteccionista —liderada por el propio Donald Trump— considera que las reglas comerciales multilaterales han perjudicado sistemáticamente al trabajador industrial estadounidense. En este contexto, el argumento del trabajo forzoso no es solo una coartada jurídica: conecta con la promesa de campaña de defender los empleos americanos frente a lo que describen como «dumping social».

Para España, el impacto no es teórico. De los 3.800 millones de euros que las empresas españolas exportaron a Estados Unidos el año pasado, una parte significativa corresponde a aceite de oliva, vino, maquinaria y componentes de automoción, todos ellos gravados con el nuevo arancel básico del 10% a las importaciones europeas. La patronal del aceite ya ha advertido de que el mercado americano es el principal destino exterior y que un sobrecoste así puede restar competitividad frente a productores de otros países.

La proyección inmediata es de meses de litigio. El Tribunal de Comercio Internacional deberá decidir si los aranceles violan la Ley de Procedimiento Administrativo y si la justificación basada en el trabajo forzoso es genuina o un mero disfraz proteccionista. Si la causa escala hasta el Tribunal Supremo, el precedente de 2022 no garantiza un desenlace automático, porque la Sección 301 ofrece un encaje legal distinto al de la seguridad nacional. Mientras tanto, los exportadores españoles tendrán que convivir con la incertidumbre arancelaria y con un Washington que no parece dispuesto a dar marcha atrás.

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Ficha del Caso

  • El caso: Veinticinco estados demócratas demandan a la Administración Trump por los aranceles globales de julio, alegando que son arbitrarios y que utilizan el trabajo forzoso como pretexto para violar la ley comercial.
  • Datos clave: Aranceles aplicados a 59 países y la UE. Demanda presentada en el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York. La Casa Blanca se ampara en la Sección 301 y en precedentes del primer mandato de Trump.
  • Para España: Los aranceles afectan a las exportaciones de aceite de oliva, vino y componentes de automoción. La incertidumbre jurídica puede frenar inversiones y encarecer los productos españoles en el mercado americano.