Una obra submarina de 276 kilómetros y 140 metros de profundidad
Red Eléctrica ha iniciado el tendido del cable submarino que conectará el sistema eléctrico español con Francia a través del golfo de Bizkaia. El proyecto, desarrollado bajo la sociedad conjunta Inelfe —participada por Redeia y el gestor francés RTE—, supone instalar 276 kilómetros de cable a profundidades de hasta 140 metros.
La infraestructura consta de cuatro cables de potencia y otros de fibra óptica para la operación del enlace. Los trabajos en el mar se desarrollarán en varias campañas entre este verano y el verano de 2027, según ha informado la compañía.
La primera fase del tendido, un tramo de 65 kilómetros frente a la costa vasca, está siendo ejecutada por la empresa danesa NKT con el buque cablero NKT Victoria, el mismo que ha suministrado los cables. Los conductores quedarán enterrados o protegidos con roca en todo el recorrido, en función de las características del fondo marino.
Aterraje en Lemoiz y enlace con la red vasca
Como paso previo al tramo submarino, Red Eléctrica ejecutó en el municipio vizcaíno de Lemoiz la obra de aterraje. Para minimizar la afección ambiental se realizaron cuatro perforaciones dirigidas de algo más de un kilómetro bajo el acantilado, con salida al fondo marino a unos 500 metros de la costa.
Los cables enlazarán la costa vasca con la estación conversora de Gatika mediante un tramo subterráneo. En el lado francés, un recorrido terrestre de 27 kilómetros salvará el cañón submarino de Capbreton antes de volver al mar y alcanzar la estación de Cubnezais, en las proximidades de Burdeos.
La interconexión submarina del golfo de Bizkaia añade 2.200 megavatios de capacidad de intercambio eléctrico, elevando el total a 5.000 MW entre España y Francia.
El diseño del trazado se ha coordinado con las administraciones y el sector pesquero, aplicando criterios de sostenibilidad. Además, Red Eléctrica cuenta con la colaboración del centro tecnológico vasco AZTI para un programa de seguimiento ambiental que monitoriza mamíferos marinos y poblaciones de peces de interés comercial en el área de influencia de la infraestructura.
Refuerzo de la capacidad de intercambio y autonomía energética europea
La ejecución del proyecto alcanza ya el 60%. Una vez completada la interconexión, la capacidad de intercambio eléctrico entre España y Francia pasará de 2.800 a 5.000 megavatios, lo que refuerza la seguridad del suministro, facilita una mayor integración de energías renovables y contribuye a la autonomía energética de la Unión Europea.
Este enlace multiplica la conexión entre la península ibérica y el continente, que hasta ahora dependía de la línea pirenaica inaugurada en 2015. Los nuevos 2.200 MW adicionales sitúan a España como plataforma de exportación de energía renovable hacia el centro de Europa y consolidan el papel de Bizkaia como nodo eléctrico estratégico en el arco atlántico.

