Prealerta por sequía en Ourense: la CHMS activa medidas de ahorro con los ríos al 45% de su caudal habitual

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil declara el nivel amarillo ante la escasez de agua y pide a los concellos que restrinjan baldeos y riegos. La provincia lleva cinco meses con lluvias un 49% por debajo de la media.

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS) —organismo del Ministerio para la Transición Ecológica que gestiona las cuencas del sur de Galicia— ha activado este lunes la prealerta por sequía en toda la provincia de Ourense. La decisión llega tras constatar que los caudales circulantes están un 45% por debajo de los niveles habituales para el mes de julio, una situación que obliga a los concellos a reforzar de inmediato las medidas de ahorro de agua.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La CHMS activa el escenario de prealerta (nivel amarillo) por sequía en la demarcación del Miño-Sil, excepto en el Sil Superior (León).
  • ¿Quién está detrás? El presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, tras reunir a la Oficina Técnica de la Sequía.
  • ¿Qué impacto tiene? Los concellos afectados deben aplicar de inmediato restricciones de baldeo, riego de jardines y eliminar fuentes ornamentales para preservar el abastecimiento.

Ríos por debajo de la mitad: la radiografía de una sequía en el noroeste

Los datos que maneja la CHMS son elocuentes. En los últimos cinco meses —de marzo a julio de 2026— apenas se recogieron 180 litros por metro cuadrado en la demarcación, un 49% menos de precipitación respecto a la media histórica para ese mismo período. El déficit no proviene de un año hidrológico globalmente seco: entre octubre de 2025 y julio de 2026 la precipitación acumulada alcanzó los 1.144,6 l/m², lo que supone un 9,9% más que la media de las campañas 1980/81-2017/18. La clave está en la distribución temporal de esas lluvias.

Tal y como explicó el presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, la precipitación se concentró casi exclusivamente en los meses de noviembre, enero y febrero, catalogados como húmedos. A partir de finales de febrero, la llegada de borrascas cesó y octubre, marzo, abril, junio y julio resultaron ser meses secos. Ese estiaje prolongado ha provocado que los sistemas del Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Miño Bajo y Limia —todos ellos con territorio en la provincia de Ourense— muestren caudales muy por debajo de lo esperado para la época estival.

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La prealerta se traduce en un cambio de fase dentro del plan de sequía de la demarcación: se pasa de la situación de normalidad a la de vigilancia reforzada. No implica cortes de suministro, pero sí la activación inmediata de protocolos de ahorro por parte de los municipios. Las competencias sobre el abastecimiento son municipales; la CHMS puede recomendar, pero son los concellos quienes deben ejecutar las restricciones.

Medidas de ahorro: baldeos y riegos suspendidos

El organismo de cuenca ha emitido una batería de recomendaciones a los ayuntamientos para que empiecen a aplicarlas sin dilación. Entre las más relevantes figuran evitar el baldeo de calles suspender o reducir el riego de jardines y campos de deportes, y proceder a la eliminación de fuentes ornamentales. Quiroga insistió, según recoge el comunicado de la CHMS, en que “es fundamental promover el uso racional y responsable del agua para anticiparse a los escenarios previsibles de sequía”.

Galicia, tierra de lluvias copiosas, se enfrenta ahora al mismo estrés hídrico que el resto de la península.

A principios de julio, la CHMS ya había remitido una carta a todos los municipios de la demarcación recordando la necesidad de adoptar este tipo de restricciones. Aquel primer aviso será ratificado en los próximos días, cuando la Oficina Técnica de la Sequía vuelva a reunirse para evaluar la evolución de los caudales. Si la escasez persiste, el siguiente escalón sería la declaración de alerta (nivel naranja), que conllevaría medidas más drásticas sobre los usos agrícolas e industriales.

El Laboratorio Gallego

Que una comunidad autónoma históricamente identificada con la abundancia de agua entre en prealerta por sequía tiene una lectura que trasciende lo local. La demarcación del Miño-Sil no es ajena a la nueva realidad climática: el noroeste peninsular, tradicional receptor de los frentes atlánticos, registra cada vez con más frecuencia patrones de precipitación erráticos y estacionalidades extremas. De los casi 1.145 l/m² acumulados en el presente año hidrológico, más de la mitad cayeron en solo tres meses. El resto del año, sequía.

Ese comportamiento dispar tiene consecuencias sobre el modelo de gestión hídrica tanto autonómico como estatal. En Galicia, la Xunta mantiene sus propias infraestructuras de abastecimiento y saneamiento a través de Augas de Galicia, pero las cuencas intercomunitarias —como la del Miño-Sil— dependen de la Administración central. La coordinación entre ambas administraciones será ahora clave para que los concellos, que son la última trinchera, dispongan de los recursos técnicos y económicos necesarios. El episodio, además, coincide con un momento en el que el debate sobre la política nacional del agua —trasvases, desalación, modernización de regadíos— está más abierto que nunca, y el PP, con Alberto Núñez Feijóo al frente, ha defendido un pacto nacional sobre el recurso. Sin una mención expresa al caso gallego, la fotografía de la sequía en Ourense alimentará sin duda ese debate.

Concellos y Xunta, en alerta: qué pasará los próximos días

Los ayuntamientos afectados están convocados a reforzar la vigilancia sobre sus infraestructuras de captación y distribución. La dureza de las restricciones dependerá de cada municipio, pero la recomendación de la CHMS es clara: eliminar todo consumo no esencial de agua. En paralelo, se espera que la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático reactive los canales de comunicación técnicos con la CHMS para monitorizar los embalses de la cuenca y, si fuera necesario, habilitar fondos de emergencia para los concellos con menos recursos.

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El calendario inmediato incluye una nueva reunión de la Oficina Técnica de la Sequía en aproximadamente dos semanas, momento en el que se actualizarán los indicadores y se decidirá si la prealerta se mantiene, se refuerza o se desactiva. Las predicciones meteorológicas para el mes de agosto no anticipan un cambio radical de tendencia: se esperan temperaturas por encima de la media y precipitaciones escasas para la mitad sur de la provincia. Todo apunta a que los ourensanos tendrán que convivir con el semáforo amarillo del agua durante las próximas semanas.

Ficha del Caso

  • El caso: La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil activa la prealerta por sequía en la provincia de Ourense tras unos meses de lluvias anormalmente bajos.
  • Datos importantes: Caudal un 45% por debajo de la media de julio; precipitaciones entre marzo y julio un 49% inferiores a lo normal; baldeos y riegos de jardines, suspendidos; fuentes, eliminadas.
  • Resumen: La escasez de agua golpea al noroeste peninsular con la misma contundencia que a otras regiones, y la respuesta coordinada entre concellos, Xunta y Administración central marcará el alcance real de las restricciones.