La llegada de más de 72.000 personas a Ceuta en una sola jornada ha abierto una brecha entre los partidos que sostienen al Gobierno de coalición. PNV y ERC responsabilizan a Marruecos de una supuesta «instrumentalización de la migración», mientras que EH Bildu mantiene un silencio casi total. El Gobierno, que necesita cada voto en el Congreso, ve cómo sus aliados se dividen ante la mayor crisis migratoria reciente.
Una crisis que desborda la política
Según los datos recogidos por El Periódico, la avalancha humana del pasado viernes obligó a las fuerzas de seguridad a intervenir en la playa de El Tarajal y en los pasos fronterizos terrestres. Las imágenes de miles de personas entrando a nado o sorteando las vallas han disparado las críticas de ERC, Junts, Podemos y el PNV, que coinciden en señalar a Marruecos como actor interesado. En el otro extremo, EH Bildu ha optado por no fijar una posición pública, más allá de la indignación expresada por el diputado Jon Iñárritu en redes sociales por la falta de una comparecencia gubernamental inmediata.
El PNV habla de «instrumentalización», EH Bildu evita el debate
Fuentes del PNV consultadas por esta redacción admiten la «gravedad extraordinaria» de lo ocurrido y subrayan que es «evidente que esta crisis tiene una dimensión política por el papel de Marruecos». La formación jeltzale reclama más información al Ejecutivo y pide pasar de los «parches» a una «política migratoria integral» que involucre a la Unión Europea y a las comunidades autónomas. Los «indicios y antecedentes», según las mismas fuentes, obligan a analizar una posible instrumentalización de los flujos migratorios.
En cambio, EH Bildu guarda un silencio que contrasta con su habitual activismo en asuntos sociales. La formación abertzale, cuyo voto es indispensable para la mayoría de investidura, ha dejado claro que fijará su posición «más adelante». Solo el diputado Jon Iñárritu se ha desmarcado, al compartir noticias sobre lo sucedido y mostrar su indignación por la entrada masiva de personas «auspiciada y tolerada por un Estado ‘amigo’».
Consecuencias para la mayoría parlamentaria
Mientras la polémica arrecia, ERC, Junts y Podemos han elevado el tono contra el Ejecutivo. El líder republicano, Oriol Junqueras, calificó la situación de «tragedia humanitaria» y pidió explicaciones sobre la eficacia de las barreras de boyas. Por su parte, Carles Puigdemont recuperó la exigencia de transferir las competencias de inmigración a Cataluña, iniciativa que ya fue rechazada anteriormente por PP, Vox y Podemos. La presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez aumenta al tiempo que se conoce el cese de una funcionaria de Seguridad Nacional que había filtrado la entrada de 49.000 migrantes.
El Ejecutivo, que ha evitado culpar a Rabat, pide «ayuda» a Europa, según el ministro José Manuel Albares. La dualidad de posturas en el bloque de investidura deja al descubierto la fragilidad de una legislatura donde cada voto es oro.. Las próximas comparecencias en el Congreso podrían desbloquear o enquistar aún más el silencio de EH Bildu.
El PNV reclama una política migratoria integral que trascienda los ‘parches’, mientras EH Bildu se mantiene al margen del debate.
El foco vuelve a situarse sobre los partidos vascos, cuyo peso parlamentario condiciona la agenda del Gobierno. Con el PNV pidiendo explicaciones y EH Bildu reservando su voz, la estabilidad de la mayoría queda en un delicado equilibrio. La crisis migratoria de Ceuta ha puesto a prueba, una vez más, la cohesión del bloque de investidura.

