El Pentágono negocia nuevos contratos de misiles con la industria para sostener la guerra contra Irán

El contrato con Northrop Grumman y Lockheed Martin busca triplicar la producción de misiles Patriot y cuadruplicar la de THAAD, mientras dos tercios del arsenal inicial se han consumido en la campaña contra Irán. España, como socio de la OTAN, observa el rearme estadounidense con

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Pentágono ha anunciado este lunes un plan para asegurar cerca de 14.000 componentes de misiles interceptores Patriot PAC-3 y THAAD con Northrop Grumman y Lockheed Martin, según un comunicado oficial.
  • ¿Quién está detrás? El Departamento de Defensa, bajo la estrategia de Transformación de Adquisiciones, impulsa acuerdos con la industria para reponer los arsenales consumidos en la guerra con Irán.
  • ¿Qué impacto tiene? El rearme estadounidense tensa la cadena de suministro global de componentes de defensa y abre un escenario de mayor gasto militar que puede afectar a los presupuestos y a las capacidades industriales de los aliados europeos, incluida España.

El Pentágono ha puesto en marcha una operación masiva de reposición de misiles. Washington anunció el lunes un principio de acuerdo con Northrop Grumman y Lockheed Martin para asegurar casi 14.000 componentes adicionales de los interceptores Patriot PAC-3 y THAAD, los dos sistemas estrella de la defensa antiaérea estadounidense. La medida, comunicada en un escueto comunicado del Departamento de Defensa, busca revertir el desgaste provocado por quince meses de campaña militar contra Irán.

Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Estados Unidos ha consumido ya cerca de dos tercios de su inventario previo a la guerra de estos misiles. Antes del conflicto, en febrero, disponía de 2.300 Patriot y 452 THAAD; a finales de julio solo quedaban entre 759 y 827 Patriot y entre 234 y 278 THAAD. La factura logística empieza a pesar en los despachos del Pentágono.

“Desde junio de 2025, el Departamento ha estado sentando las bases para ampliar la producción de municiones”, confirmó un portavoz del Pentágono. “Mediante las Undefinitized Contract Actions (contratos no definidos que permiten adelantar fondos sin cerrar todas las partidas), estamos consiguiendo que la industria invierta por adelantado, eliminando trabas burocráticas para entregar material a nuestros combatientes a la velocidad que exige la situación”.

Publicidad

El objetivo industrial es ambicioso: triplicar la producción de PAC-3 y cuadruplicar la de THAAD. El subsecretario de Adquisiciones y Sostenimiento del Pentágono, Michael P. Duffey, lo calificó como parte del “Arsenal de la Libertad”, un concepto que evoca el discurso de Franklin D. Roosevelt antes de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. “Los acuerdos marco con proveedores de componentes como Northrop Grumman son vitales para acelerar ese salto productivo”, afirmó en el comunicado.

El Pentágono intenta reconstruir su capacidad industrial de defensa sin esperar a que el Congreso apruebe partidas extraordinarias: usa mecanismos de contratación urgente para que las fábricas empiecen a trabajar ya.

La guerra en Irán no es el único sumidero de misiles. El inventario de Tomahawk, el misil de crucero de largo alcance utilizado en operaciones de precisión, también ha sufrido un desgaste severo, según informó Business Insider en marzo. Sustituirlos es especialmente complejo porque cada unidad depende de componentes con cuellos de botella en la cadena de suministro global. Y el nuevo misil Precision Strike Missile (PrSM), diseñado para contrarrestar a China en el Indo-Pacífico, estaba prácticamente agotado ya en mayo, según el CSIS, aunque en este caso las existencias de partida eran pequeñas al haber entrado en producción hace poco.

Fuentes militares citadas por i24NEWS indican que los mandos estadounidenses han empezado a dosificar los interceptores: están optando por no derribar proyectiles iraníes que apunten a zonas no pobladas de sus bases en la región. Una medida de ahorro que permite conservar misiles para amenazas más críticas.

El jefe de portavoces del Pentágono, Sean Parnell, reiteró el martes que “el ejército estadounidense es el más poderoso del mundo y dispone de todo lo necesario para actuar en el momento y lugar que el presidente decida”. Pero los datos del CSIS dibujan un escenario de desgaste industrial que tardará años en revertirse.

La Lógica de Washington

El Pentágono no está improvisando una respuesta puntual a la escasez de misiles. Lo que se ha activado es una estrategia deliberada de rearme industrial que trasciende la guerra de Irán. Donald Trump lleva meses presionando para que la base industrial de defensa recupere la capacidad de producir a gran escala sin depender de proveedores extranjeros. El anuncio del lunes encaja en esa doctrina: los contratos no definidos (Undefinitized Contract Actions) permiten saltarse los plazos habituales del Pentágono y empezar a gastar antes de tener cada partida cerrada, un mecanismo que recuerda a los contratos de riesgo compartido que Ronald Reagan utilizó en los años ochenta para financiar la expansión militar sin pasar por el Congreso en cada fase.

La coalición que respalda este giro es amplia dentro del Partido Republicano. Los halcones de defensa llevan años denunciando la debilidad de las reservas de municiones, y la guerra de Irán les da el argumento definitivo. Pero también hay apoyos entre demócratas moderados que no quieren aparecer como débiles en seguridad nacional.

Publicidad

Para España, la repercusión es doble. Por un lado, un Estados Unidos volcado en el rearme incrementa la presión sobre todos los aliados de la OTAN para que eleven sus presupuestos de defensa hasta el 2% del PIB, un objetivo que España aún no ha cumplido. Por otro, la demanda estadounidense de componentes puede tensionar las cadenas de suministro globales y encarecer determinados sistemas que también usa el ejército español, aunque también puede abrir oportunidades para empresas como Indra, Navantia o la filial de defensa de Airbus, que ya participan en programas multinacionales de misiles.

La gran incógnita es si esta movilización se sostendrá en el tiempo. Aunque el CSIS calcula que reponer los inventarios llevará años, la industria estadounidense ha demostrado en conflictos anteriores que puede acelerar los plazos cuando hay voluntad política y chequera abierta. La próxima prueba será la negociación del presupuesto de defensa para el año fiscal 2027, que empezará a debatirse en el Capitolio este otoño.

rearme EE.UU.

Ficha del Caso

  • El caso: El Pentágono negocia con Northrop Grumman y Lockheed Martin la adquisición de 14.000 componentes de misiles Patriot PAC-3 y THAAD para reponer los arsenales consumidos en la guerra contra Irán, en el marco de una estrategia de expansión industrial acelerada.
  • Datos clave: Antes del conflicto, Estados Unidos disponía de 2.300 Patriot y 452 THAAD; a finales de julio quedaban entre 759-827 y 234-278 respectivamente. También se han agotado misiles Tomahawk y PrSM. Los nuevos contratos buscan triplicar y cuadruplicar la producción.
  • Para España: El rearme estadounidense presiona a Madrid para aumentar el gasto en defensa y puede encarecer ciertos suministros, pero empresas españolas como Indra, Navantia o Airbus Defence and Space podrían beneficiarse de la demanda de componentes si logran integrarse en las cadenas de producción ampliadas.