EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Abdul El-Sayed, el candidato respaldado por el ala socialista del Partido Demócrata, ha ganado las primarias demócratas para el Senado por Michigan en un recuento ajustado que se alargó hasta la madrugada. La congresista Haley Stevens, que contó con el apoyo del establishment y de grupos como AIPAC, no pudo remontar la ventaja inicial de su rival.
- ¿Quién está detrás? El-Sayed, médico de salud pública de 41 años, contó con el respaldo directo de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. La organización Socialistas Democráticos de América (DSA) volcó su maquinaria en el estado, demostrando una influencia creciente en las primarias demócratas.
- ¿Qué impacto tiene? La victoria del candidato más escorado a la izquierda complica las opciones demócratas de retener un escaño clave en noviembre. Michigan fue ganado por Trump en 2024, y el republicano Mike Rogers parte como favorito en un duelo que podría inclinar la balanza del Senado.
La madrugada del miércoles, el ala izquierda del Partido Demócrata celebró una victoria tan dulce como arriesgada. Abdul El-Sayed, médico de salud pública y antiguo candidato a gobernador, se impuso a la congresista Haley Stevens por apenas dos puntos porcentuales en las primarias demócratas para el Senado por Michigan. La contienda, que muchos analistas daban por resuelta a favor de la oficialista Stevens, se convirtió en un pulso hasta el último voto, con el condado de Wayne —donde está Detroit— como último bastión de esperanza para la candidata del establishment.
Un recuento de infarto hasta el último voto
Con el 89% del voto escrutado, El-Sayed mantenía una ventaja de dos puntos sobre Stevens, quien había ido recortando distancias gracias a los distritos rurales y al voto afroamericano, según los datos recogidos por Breitbart News. La candidata llegó a estar a menos de 20.000 votos de su rival cuando aún quedaban papeletas por contar en los condados de Wayne y Macomb. La remontada se quedó corta. Fuentes de la campaña de Stevens admitieron que el camino era demasiado estrecho.
El-Sayed compareció sin proclamar la victoria, apelando a la prudencia: “Somos un estado grande y lleva tiempo contar todos los votos”, dijo, en un gesto que recordó a otras noches electorales de infarto. El candidato socialista supo que había ganado mucho antes de que las cadenas nacionales confirmaran el resultado. A su alrededor, los seguidores coreaban consignas y algunas pancartas ondeaban la bandera roja de la DSA.
El republicano Mike Rogers, antiguo congresista que perdió por poco el escaño en 2024 frente a Elissa Slotkin, será el rival en noviembre. Rogers llega esta vez con el campo despejado, sin primarias disputadas y con el respaldo explícito de Donald Trump. En un estado que el presidente ganó hace dos años, la aritmética favorece al candidato conservador, sobre todo si los demócratas presentan un perfil tan polarizante.
La ola socialista que sacude al Partido Demócrata
La victoria de El-Sayed no es un hecho aislado. En la misma noche, el candidato respaldado por la DSA para el distrito 13 de Michigan, Donavan McKinney, derrotó al congresista en ejercicio Shri Thanedar, que se había distanciado del movimiento tras los ataques del 7 de octubre en Israel. El ala más izquierdista del partido está demostrando una capacidad de movilización que el establishment no logra igualar, incluso cuando se enfrenta a campañas financiadas con decenas de millones de dólares. En el caso de Stevens, la organización AIPAC invirtió más de 30 millones, un récord para unas primarias, sin éxito.
La victoria de El-Sayed no es un accidente: es la culminación de una década de presión del ala izquierda demócrata para cambiar las reglas del partido desde dentro.
El ejemplo más sonado de la ofensiva socialista fue la llamada “masacre Mamdani” en las primarias de Nueva York, pero los brotes verdes se repiten en todo el país. La DSA ya no es una nota al pie en los manuales de ciencia política; aspira a convertirse en un poder fáctico capaz de decidir candidaturas. Y aunque El-Sayed no milita formalmente en la organización, su campaña ha sido la punta de lanza de una estrategia de asalto al aparato demócrata, similar a la que el Tea Party ejecutó en el Partido Republicano a partir de 2010.
La Lógica de Washington
Desde los despachos del Capitolio, la lectura es clara: el Partido Demócrata está librando una guerra civil larvada y Michigan es solo el campo de batalla más reciente. La lógica que explica esta deriva es tan electoral como identitaria. La base activista del partido, cada vez más joven, urbana y educada, exige un giro radical hacia la izquierda que los líderes tradicionales temen que ahuyente a los votantes moderados de los suburbios, imprescindibles para ganar en estados bisagra. El caso de Michigan es paradigmático: un candidato como El-Sayed puede vencer en unas primarias con baja participación movilizando a los círculos progresistas, pero en unas generales se enfrenta a un electorado que hace dos años dio la victoria a Trump.
El precedente histórico no es alentador para los demócratas. En 2010, el Tea Party impulsó a candidatos republicanos muy conservadores que ganaron primarias pero perdieron escaños asequibles en las legislativas, como ocurrió en Delaware con Christine O’Donnell. Aquella purga le costó al Partido Republicano el control del Senado. Hoy, los estrategas demócratas temen que la DSA le esté haciendo el mismo favor a sus adversarios.
Para España, la consolidación de esta corriente socialista en el Congreso estadounidense tiene implicaciones tangibles. Las figuras de la DSA son, por lo general, más críticas con los tratados de libre comercio y más proclives al proteccionismo, lo que podría endurecer las negociaciones comerciales entre la UE y Estados Unidos. Sectores como el aceite de oliva, el vino o la maquinaria agrícola —claves en la balanza exportadora española— podrían verse afectados si la Administración estadounidense, sea republicana o demócrata, percibe que no hay interlocutores moderados al otro lado del pasillo. Además, el ascenso de la DSA coincide con un escrutinio regulatorio más duro sobre las grandes tecnológicas, un ámbito donde Telefónica y otras empresas españolas tienen intereses significativos en el mercado norteamericano.
Ficha del Caso
- El caso: Las primarias demócratas de Michigan han coronado a un candidato socialista al Senado en uno de los estados más disputados del país. El resultado refleja la pujanza del ala izquierda del partido y pone en riesgo la estrategia demócrata para las elecciones de noviembre.
- Datos clave: El-Sayed ganó con el 48,9% de los votos frente al 47,1% de Stevens, con una participación que aún estaba por debajo de las previsiones. La DSA también se impuso en otros distritos del estado. Las legislativas se celebran el 3 de noviembre de 2026.
- Para España: La posible entrada de más legisladores de la DSA en el Congreso podría endurecer la postura comercial de Washington y complicar las exportaciones españolas a EE.UU., especialmente en sectores agroalimentarios y de servicios digitales. La relación bilateral, hasta ahora estable, entraría en terreno inexplorado.
