Canarias alerta de la entrada de papas de Israel con fitosanitarios prohibidos

El consejero de Agricultura, Narvay Quintero, denuncia que los tubérculos importados contienen sustancias no autorizadas y pide a los consumidores que lean las etiquetas. El cultivo local pierde cada año terreno frente a las importaciones.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Gobierno de Canarias ha alertado de la presencia en supermercados de papas procedentes de Israel con fitosanitarios prohibidos, comercializadas como ‘para arrugar’.
  • ¿Quién está detrás? El consejero de Agricultura, Narvay Quintero, y organizaciones agrarias denuncian que los importadores están aprovechando vacíos de oferta local para introducir producto foráneo con posibles riesgos sanitarios.
  • ¿Qué impacto tiene? Además del peligro para la salud, la importación masiva agrava la crisis del cultivo de papa canaria, que ha perdido más del 37% de superficie en diez años.

El Gobierno de Canarias ha lanzado una alerta sobre la entrada de papas procedentes de Israel que contienen fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea, comercializadas como ‘para arrugar’ en supermercados de las islas. El consejero de Agricultura, Narvay Quintero, fue tajante: “Tiene fitosanitarios prohibidos que van contra la salud”.

La alerta saltó hace unos días cuando consumidores y organizaciones agrarias detectaron en cadenas como Hiperdino, Mercadona y Lidl bolsas de papa israelí etiquetadas con la indicación “para arrugar”, un guiño directo a la tradición culinaria canaria. Las bolsas, de dos kilos, se ofrecían a 3,65 euros —1,8 euros el kilo—, casi un euro más baratas que las papas de origen local que no llevaban ese reclamo. Una diferencia que, en un contexto de inflación alimentaria, muchos compradores no dudan en aprovechar.

Los importadores señalados —Copacan y Cadimisa, esta última vinculada al grupo Casmi y presidida por Ángela Delgado, a su vez presidenta de la organización agraria Asaga-Asaja— justifican las compras en la falta de calibre adecuado de la producción local para el arrugado. Sin embargo, el sector primario isleño replica que hay oferta suficiente y que el verdadero problema es la presión de precios que ejercen estos operadores, que en muchos casos son los mismos que venden la semilla y comercializan la cosecha autóctona.

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El cultivo de papa en Canarias, según los datos del Istac, ha encogido de forma alarmante en la última década. Entre 2013 y 2023, Gran Canaria perdió más de 1.000 hectáreas, pasando de 1.727 a 668, mientras Tenerife, la principal productora, cedía otras 500. En total, el archipiélago ha visto desaparecer el 37% de la superficie destinada a este tubérculo, una hemorragia que no solo merma la producción —de 105 millones de kilos ha pasado a 78 millones— sino que erosia el paisaje de medianías, donde el secano difícilmente encuentra sustituto.

La sangría del cultivo local: mil hectáreas perdidas en una década

Las estadísticas del Istac muestran que Gran Canaria ha sido la isla más castigada, pero la tendencia es generalizada: La Palma, Lanzarote y La Gomera también pierden terreno, mientras El Hierro y Fuerteventura mantienen cifras residuales. La paradoja es que, mientras la superficie mengua, la demanda de papa para el plato más emblemático de la cocina isleña no decae, lo que abre una ventana de negocio para importadores que no dudan en traer producto de países donde la normativa fitosanitaria es más laxa.

El consejero Narvay Quintero, de la Agrupación Herreña Independiente (AHI), ya había manifestado en intervenciones anteriores sus dudas sobre la calidad de la papa israelí por el uso de sustancias no autorizadas en la Unión Europea. Ahora, con la evidencia de que esas papas están en los lineales, el gobierno autonómico insiste en que los consumidores revisen el etiquetado. “No es solo una cuestión de precio, es de salud pública”, subrayan fuentes del ejecutivo regional.

El plato más emblemático de Canarias, las papas arrugadas, se está cocinando con tubérculos israelíes que sortean los controles fitosanitarios europeos y hunden al agricultor local.

El Pulso Territorial

El caso de las papas israelíes no es un episodio aislado en el Archipiélago. La dependencia exterior de Canarias en materia alimentaria es estructural: al ser una región ultraperiférica, sus costes de producción son más altos y la conectividad marítima encarece las exportaciones al resto del mercado español. Por eso, el vacío que dejan los agricultores locales lo ocupan, con frecuencia, importadores que aprovechan la ventaja competitiva de países con menos regulación. Ocurrió antes con la leche, el queso o el tomate, y ahora le toca el turno a un símbolo cultural: la papa. Mientras el Gobierno de Canarias, en manos de Coalición Canaria (CC) con el apoyo del PSOE y de AHI, promete más inspecciones en puertos y la promoción del producto local, el calendario agrícola y los precios de la semilla y el agua juegan en contra. En otras comunidades insulares como Baleares, también se observa una lucha similar entre el producto local y las importaciones, aunque la lejanía de Canarias y su clima subtropical añaden capas de complejidad únicas. Los próximos meses, con la campaña de papas de invierno a la vuelta de la esquina, serán la prueba: si los controles no se aplican de manera efectiva, la erosión de la soberanía alimentaria canaria será cada vez más difícil de revertir.

Ficha Autonómica

  • El caso: La venta en supermercados canarios de papas importadas de Israel con fitosanitarios prohibidos, etiquetadas engañosamente como “para arrugar”, revela una crisis profunda del cultivo local y riesgos para la salud pública.
  • Datos importantes: La papa local pierde 37% de superficie en diez años; el precio de la importada (1,8 €/kg) es casi un euro inferior al producto canario. El consejero de Agricultura confirma la presencia de sustancias no autorizadas.
  • Resumen: El gobierno regional pide a los consumidores revisar las etiquetas y se compromete a reforzar los controles fitosanitarios. Los productores locales denuncian competencia desleal y el desmantelamiento de un sector clave para la identidad y el paisaje de las islas.