Sabah Hamed, la ceutí que atiende a 400 migrantes al día en plena crisis migratoria de Ceuta

Su vivienda en Los Rosales se ha convertido otra vez en un punto de socorro donde decenas de voluntarias reparten comida, ropa y aseo. La ayuda vecinal sostiene una red solidaria que evidencia la presión en la frontera sur.

Cuatrocientas personas al día llaman a la puerta de Sabah Hamed. No piden un plato de lujo sino un vaso de agua, un plato caliente y la oportunidad de ducharse después de días escondidos en las calles de Ceuta. Su vivienda, en el barrio de Los Rosales, se ha convertido otra vez en un punto de atencion humanitaria tras la última crisis migratoria que golpea la frontera sur de España.

Desde el pasado fin de semana, Hamed, con la ayuda de una decena de voluntarias y las donaciones de los vecinos, reparte a diario comida caliente, calzado, ropa limpia y productos de higiene íntima para las mujeres. También permiten que los migrantes puedan asearse en las duchas de la azotea, los hombres, y en el baño interior, las mujeres, mientras limpian de forma continua para garantizar el uso. La red solidaria, activa desde la crisis de mayo de 2021, evidencia la presión humanitaria que se vive en la ciudad autónoma.

El dispositivo vecinal que hace frente a la emergencia

La labor de Sabah Hamed no es nueva. En 2022 recibió el Premio María de Eza por su entrega durante la entrada masiva de 2021, cuando miles de personas intentaron cruzar la valla. Ahora, la historia se repite. “Tenemos que ayudar por humanidad”, explica mientras coordina el reparto de alimentos y tiendas de campaña. Muchos de los atendidos ya lo intentaron hace tres años y vuelven a necesitar asistencia básica.

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La ceutí ha denunciado que “llevan días sin comer y sin asearse”, una situación que le preocupa especialmente por la presencia de mujeres embarazadas y menores entre quienes buscan auxilio. No dispone de espacio para ofrecer cobijo nocturno, pero trata de paliar las heridas leves, distribuye sacos de dormir y mantiene un sistema de duchas que funciona con la colaboración incansable de las voluntarias.

Al mismo tiempo, otros vecinos como Ramza Moreno suman esfuerzos registrando los datos de los jóvenes recién llegados y ayudando a las ONG a poner nombre y apellidos a las cifras. El objetivo es que nadie quede invisible después de una entrada masiva que, según la Delegación del Gobierno, ha dejado en Ceuta a unas 2.500 personas.

Más de 2.500 personas permanecen aún en la ciudad, según la Delegación del Gobierno, y la ayuda vecinal es la única respuesta constante en muchos rincones.

La frontera sur, otra vez bajo el foco de la presión migratoria

La crisis migratoria de Ceuta no es un episodio aislado. En 2021, más de 8.000 personas entraron de manera irregular en apenas dos días, desbordando los recursos de acogida. Entonces, como ahora, la respuesta ciudadana fue inmediata. “Que estas personas se duchen, que no coman de la basura, es lo mínimo”, recuerda Hamed, quien ha convertido su casa en un referente silencioso de solidaridad.

Las donaciones de asociaciones y el material sobrante de campañas anteriores mantienen viva la ayuda, pero la presión no cede. La entrada masiva de los últimos días ha vuelto a mostrar que los dispositivos oficiales tardan en llegar y las necesidades crecen por horas. Mientras, la red de voluntarias lava ropa, cura heridas y escucha a quienes llevan demasiado tiempo sin un techo.

Lecciones de 2021 y la respuesta de la ciudadanía

Comparado con la crisis de 2021, el patrón se repite: llegada repentina, centros de acogida saturados y una sociedad civil que asume lo que las administraciones no alcanzan a cubrir. Aquel episodio dejó imágenes de jóvenes escondidos en garajes y de familias durmiendo a la intemperie; ahora, casi las mismas escenas vuelven a circular. La diferencia es que la red de Sabah Hamed ya está rodada, pero la demanda es también mayor.

Para España, cada repunte migratorio en Ceuta supone un recordatorio de que la frontera sur sigue siendo una de las más calientes de Europa. El trabajo de personas como Hamed evita un daño humanitario más severo, pero también expone la fragilidad de un sistema que depende de la buena voluntad vecinal. La pregunta que sobrevuela es cuánto puede aguantar una casa unifamiliar cuando la afluencia no baja de 400 personas al día.

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De momento, Sabah Hamed no se plantea cerrar la puerta. Lo que empezó en 2021 como un gesto de auxilio se ha convertido en una pequeña maquinaria de respuesta inmediata. Y mientras las donaciones y el cansancio no la obliguen a parar, seguirá ofreciendo lo único que, a veces, un migrante necesita: un plato caliente, una ducha y alguien que les mire a los ojos.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La ceutí Sabah Hamed lidera una red vecinal que atiende a 400 migrantes diarios en su casa de Los Rosales, en medio de un nuevo repunte migratorio en Ceuta.
  • Datos importantes: Unas 2.500 personas continúan en Ceuta tras la última entrada masiva; la ayuda humanitaria se sostiene con donaciones y el trabajo de voluntarias, sin recursos oficiales suficientes.
  • Resumen: La solidaridad ciudadana vuelve a suplir carencias estructurales en la frontera sur, evidenciando la presión constante que vive España en este punto clave de la ruta migratoria.