Gigafactoría Figueruelas: Stellantis y CATL aceleran un residencial modular para 1.700 trabajadores

Stellantis y CATL negocian con empresas aragonesas la construcción de un complejo residencial modular para sus trabajadores chinos. El proyecto, aún sin confirmación oficial, costaría entre 15 y 20 millones de euros.

Stellantis y CATL aceleran la construcción de un residencial modular para alojar a los 1.700 trabajadores chinos que pondrán en marcha la gigafactoría de Figueruelas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La sociedad CSE, participada por Stellantis y CATL, negocia con empresas aragonesas y nacionales la construcción de un complejo residencial modular en los terrenos de la gigafactoría de Figueruelas.
  • ¿Quién está detrás? Stellantis y CATL a través de CSE, con el respaldo del Gobierno de Aragón de Jorge Azcón y la licencia del Ayuntamiento de Figueruelas.
  • ¿Qué impacto tiene? Permitirá alojar hasta 1.700 trabajadores chinos, evitará presión sobre los servicios públicos de la Ribera Alta y representa una inversión de entre 15 y 20 millones de euros.

Las firmas Moduaragón, Algeco y Módulos Arco han recibido solicitudes en las últimas semanas para presentar sus propuestas, según fuentes del sector inmobiliario consultadas por El Periódico de Aragón. Antes, la promotora ya se había apoyado en empresas aragonesas de referencia como Arpa —especializada en equipos de campaña— y Metro7, que cuenta con una fábrica en la vecina localidad de Pinseque.

El coste del complejo se estima en una horquilla de entre 15 y 20 millones de euros, una cifra modesta frente a los 4.100 millones que la joint venture destinará a la planta de baterías. Para contextualizar, el estadio modular del Real Zaragoza costó 12,7 millones de euros. El residencial, que se levantará en un tiempo récord de cuatro a seis meses entre urbanización y montaje, se ha topado con el rechazo de algunas empresas incapaces de asumir la escala del proyecto. “Era una locura”, declararon varias fuentes del sector.

Publicidad

La decisión de alojar a los operarios chinos dentro de los terrenos de la factoría fue confirmada por el presidente de Aragón, Jorge Azcón, en el anuncio de la aprobación definitiva del Plan de Interés General de Aragón (PIGA), la fórmula que acorta los trámites a la mitad. Sin embargo, el proyecto residencial no pudo acogerse a esa vía y dependerá de la licencia urbanística del Ayuntamiento de Figueruelas, aunque el Gobierno de Aragón se ha comprometido a “ofrecer toda la ayuda posible”.

El complejo incluirá servicios básicos como cantina y consultorio médico para no saturar los recursos públicos de la Ribera Alta. Actualmente, unos 170 trabajadores chinos ya trabajan en las obras de la gigafactoría. Azcón ha subrayado la transcendencia del proyecto: “Estamos teniendo un cuidado especial, tanto con los permisos administrativos como con la construcción. Un proyecto de estas características trasciende las fronteras de Aragón y de España, no podemos permitirnos equivocarnos en una cuestión como esta”.

Mientras, el desembarco de directivos de CATL avanza. La inmobiliaria Urvex ha cerrado una veintena de operaciones en julio en Zaragoza para altos mandos asiáticos y tiene peticiones de 90 viviendas para septiembre. En Pedrola, municipio que comparte los suelos de la gigafactoría, ya residen una quincena de directivos chinos.

El éxito de la mayor inversión industrial aragonesa depende tanto de la tecnología china como de la capacidad de la comunidad para integrar a los miles de trabajadores que llegarán.

En la propia planta, medio centenar de subcontratas trabajan a pleno rendimiento para levantar la estructura. La constructora rumana Synergy Construct, que ya trabajó con CATL en Hungría, lidera las obras, mientras se espera la adjudicación de la urbanización del complejo de 89 hectáreas, que recaerá previsiblemente en el grupo aragonés MLN. El inicio de la producción de baterías está previsto para el primer trimestre de 2027.

El Pulso Territorial

La gigafactoría de Figueruelas es el mayor proyecto industrial de Aragón en décadas. El ejecutivo de Jorge Azcón (PP) ha hecho de su tramitación un emblema de la colaboración público-privada, acelerando permisos incluso antes de la aprobación definitiva del PIGA. Esta agilidad, sin embargo, no oculta los desafíos que plantea un desembarco masivo de trabajadores en una comarca como la Ribera Alta, donde municipios como Figueruelas apenas superan los 3.000 habitantes. La decisión de construir un complejo residencial en el propio recinto evita tensiones sobre la vivienda y los servicios locales, pero obliga al consistorio a tramitar una licencia urbanística en tiempo récord. Aragón se enfrenta al reto de demostrar que su modelo de atracción de inversiones —con el PIGA como herramienta estrella— es capaz de gestionar no solo la industria, sino también el impacto social y demográfico que la acompaña. La próxima prueba será la licencia municipal, prevista para los próximos meses, y el inicio de la producción en 2027.

Ficha Autonómica

  • El caso: La planta de baterías de Stellantis y CATL en Figueruelas, la mayor inversión aragonesa con 4.100 millones, requiere alojar a hasta 1.700 trabajadores chinos en un complejo residencial modular.
  • Datos importantes: Inversión estimada del residencial: 15-20 millones de euros; licencia pendiente del Ayuntamiento de Figueruelas; aprobación definitiva del PIGA en agosto de 2026; producción prevista para el primer trimestre de 2027.
  • Resumen: La joint venture CSE negocia con empresas modulares para levantar un complejo en el recinto de la fábrica. Mientras, los directivos chinos se instalan en Zaragoza y Pedrola. El Gobierno autonómico respalda la iniciativa y se espera que la licencia urbanística se resuelva en los próximos meses.