El vuelco en la cúpula bancaria europea se ha consumado. Santander y BBVA se han convertido este verano en los dos bancos con mayor capitalización bursátil de la zona euro, un dominio que no se veía desde hace una década y que sitúa a España como la gran potencia financiera del euro. Los dos gigantes españoles suman juntos más de 315.000 millones de euros en Bolsa y relegan a los históricos BNP Paribas e Intesa Sanpaolo a la lucha por el tercer puesto.
Un salto de 460.000 millones en cinco años
Santander cerró julio con 180.000 millones de capitalización, la mayor del índice Eurostoxx Banks. BBVA, justo detrás, supera los 135.000 millones. UniCredit (152.000 millones), BNP Paribas e Intesa completan el top 5. Hace un lustro, en julio de 2021, la foto era muy distinta: BNP Paribas lideraba con claridad y BBVA ni siquiera aparecía entre los cinco primeros, según los cálculos de Deutsche Bank.
Las cifras hablan por sí solas: los cinco bancos más grandes del euro valían entonces 245.600 millones de euros. Hoy superan los 673.000 millones, una multiplicación de 2,7 veces que no tiene parangón en otros sectores. El tirón ha sido general, pero el ritmo de la banca española ha sido supersónico.
CaixaBank, con una capitalización por encima de los 50.000 millones, ocupa la décima plaza del índice. Sabadell y Bankinter, que en 2021 eran los dos farolillos rojos del Eurostoxx Banks, han dado un salto espectacular: Sabadell ha salido del grupo de cola y Bankinter escala hasta la cuarta posición por la cola, con más de 14.300 millones. Unicaja, recién llegada al índice, suma una sexta entidad española al selectivo y confirma que la banca mediana también ha ganado músculo.
¿Qué ha cambiado? La subida de tipos del BCE y una gestión más eficiente de costes han disparado la rentabilidad de los bancos ibéricos, que además se beneficiaron de una limpieza de balances más rápida tras la crisis de deuda soberana. Pero el dato definitivo es que la banca española cotiza ya con múltiplos comparables a los de Wall Street, algo impensable en la década pasada.
Las fusiones italianas que amenazan el segundo puesto
El mapa podría volver a moverse. UniCredit e Intesa Sanpaolo están embarcados en sendas operaciones corporativas que, si prosperan, alterarán el podio. Deutsche Bank proyecta que UniCredit, sumando a Commerzbank, alcanzaría los 152.000 millones de capitalización; Intesa, con Monte dei Paschi, llegaría a 141.500 millones. Ambas superarían a BBVA y lo relegarían al cuarto lugar.
España perdería así la segunda posición institucional, pero no la magnitud del cambio. El salto colectivo de la banca europea ha sido tan grande que los cinco grandes se acercarían a los 723.000 millones. JPMorgan, con 816.000 millones, seguiría valiendo más que todos ellos juntos, pero la brecha se estrecha. Por primera vez en quince años, la banca del euro mira de tú a tú a la americana en términos relativos.

La capitalización de los cinco mayores bancos del euro se ha disparado un 174 % en cinco años, y cuatro de cada diez euros de ese incremento llevan sello español.
El Eje del Poder Europeo: ¿gana España peso en Bruselas?
Que Santander y BBVA coronen el Eurostoxx Banks no es solo un titular para inversores. Tiene lectura política. La banca española ha pasado de ser un foco de riesgo sistémico durante la crisis del euro a convertirse en el escudo más sólido del sistema financiero comunitario. Hoy, las entidades ibéricas son las que más capital tienen, las que más beneficios generan y las que, en conjunto, menos dudas despiertan en los exámenes del BCE.
En la práctica, eso se traduce en una voz más potente en Fráncfort. Bruselas y el BCE saben que sin el visto bueno de los supervisores españoles, cualquier avance en la unión bancaria —desde el fondo de garantía de depósitos europeo hasta la regulación de las criptomonedas— queda cojo. No es que el Gobierno de España pueda imponer su criterio, pero sí que ha ganado margen para negociar contrapartidas en temas tan sensibles como la regla fiscal o los plazos del Next Generation.
El riesgo, sin embargo, está en los tipos. La bonanza de los últimos años ha dependido en buena medida de un ciclo de política monetaria favorable. Si el BCE sigue recortando el precio del dinero, los márgenes se estrecharán. Los inversores lo descuentan y, por eso, los múltiplos de la banca española ya no son un chollo. Pero el poder estructural que ha acumulado el sector en la Eurozona difícilmente se diluirá con una simple bajada de tipos. Demasiado grande para caer, demasiado rentable para ignorarlo. Eso, en el Bruselas de los pactos, vale más que un voto en el Consejo.
La próxima cita relevante será la publicación de los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea, prevista para el otoño. Si las cifras confirman la solvencia sin fisuras de las entidades españolas, el debate de la unión bancaria —que lleva años empantanado entre Berlín y Roma— podría desbloquearse con un empujón imprevisto desde Madrid.

