La DGT intensifica los controles nocturnos en secundarias: la multa de 500 euros más frecuente del verano

Si esta noche coges el coche para volver de una fiesta de pueblo, hay más probabilidades que nunca de cruzarte con un control. La DGT ha decidido que este verano el foco esté en las carreteras secundarias, esas vías donde el conductor baja la guardia porque «total, aquí nunca hay controles». Ese razonamiento ya no vale.

Los datos lo confirman: más de la mitad de los conductores fallecidos en carretera en España durante 2024 dieron positivo en alcohol, drogas o psicofármacos. Con esa cifra sobre la mesa, la Guardia Civil de Tráfico ha decidido que la vigilancia nocturna ya no se concentra solo en autovías, sino en los caminos que conectan pueblos en fiestas.

DGT: así es el operativo que más multas está generando

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El despliegue no es un farol mediático. Según ha confirmado la propia DGT, la campaña especial de alcohol y drogas se ha reforzado con puntos de verificación aleatorios a cualquier hora del día, con especial incidencia en las salidas de zonas de ocio y en carreteras secundarias de travesía. La franja horaria estrella es la madrugada, cuando el alcohol está detrás de uno de cada tres accidentes mortales.

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Lo llamativo es el importe que más se repite: 500 euros y 4 puntos, la sanción correspondiente a una tasa de entre 0,25 y 0,50 mg/l en aire espirado. No hace falta ir muy pasado de vueltas para caer en ese tramo; basta con un par de copas mal calculadas antes de coger las llaves.

Por qué las carreteras secundarias son ahora la prioridad

El DGT programa cada año dos campañas especiales de alcoholemia y drogas, una en verano y otra en diciembre, coincidiendo con los momentos de mayor riesgo en la red viaria. Este año, el organismo ha decidido llevar el foco donde antes había menos vigilancia: los accesos a fiestas patronales y las vías cortas que unen municipios en celebración. Ahí es donde entra en juego la Alcoholemia, el examen que mide la concentración de alcohol en sangre y que en España se realiza mediante etilómetros de precisión homologados.

La razón técnica es sencilla: la siniestralidad en carreteras convencionales duplica la de autovías y autopistas. Un tramo secundario mal iluminado, sin arcén y con curvas cerradas es un cóctel mucho más peligroso que una autovía recta, y conducir con alcohol en el cuerpo multiplica ese riesgo de forma exponencial.

El testimonio que resume la campaña de este verano

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Miguel Ángel Sáez, portavoz de la Guardia Civil en La Rioja, lo resumía sin rodeos hace unas semanas: refuerzan todos los dispositivos con atención a esas carreteras secundarias que unen los pueblos que están de celebración. No es una frase aislada; se repite, con matices, en varias comunidades autónomas este verano.

Y el operativo funciona: nueve de cada diez conductores positivos son detectados en controles preventivos, no como consecuencia de un accidente o de una infracción previa. Es decir, la Guardia Civil los encuentra buscándolos activamente, no reaccionando a un siniestro ya ocurrido.

Qué pasa si superas la tasa límite este verano

La escala de sanciones no es plana, y conviene tenerla clara antes de salir de fiesta. Para la mayoría de conductores, la tasa máxima permitida en España es de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, equivalente a 0,25 mg/l en aire espirado. Superar ese umbral activa automáticamente el mecanismo sancionador, sin margen de interpretación para el agente.

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Para conductores noveles —con menos de dos años de carné— y para profesionales como taxistas o conductores de mercancías peligrosas, el listón baja a 0,3 g/l en sangre. Esto es lo que marca la diferencia entre una multa administrativa y un problema mucho más serio:

  • Entre 0,25 y 0,50 mg/l en aire: sanción de 500 euros y 4 puntos del carnet.
  • Por encima de 0,50 mg/l: la multa sube hasta los 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos.
  • A partir de 0,60 mg/l: deja de ser infracción administrativa y se convierte en delito penal, con penas de prisión de 3 a 6 meses o multa, además de la retirada del carnet de 1 a 4 años.
  • Reincidencia: agrava automáticamente la sanción y puede acelerar el proceso judicial.

Los controles preventivos, la clave de la campaña

Más allá de las cifras, lo que distingue esta campaña de anteriores es el enfoque preventivo. La Guardia Civil no espera a que ocurra un accidente para actuar: coloca los controles antes, en los tramos y horarios donde sabe, por experiencia de años, que se concentra el riesgo. Eso incluye salidas de discotecas, accesos a verbenas y las horas que van de la medianoche a las seis de la mañana.

Para el conductor, la lectura práctica es sencilla y no admite muchos matices: si vas a beber, no cojas el coche, y si tienes dudas sobre tu estado, mejor esperar o buscar alternativa. La franja horaria en la que actúa la DGT es precisamente la de mayor riesgo, así que la probabilidad de encontrarse un control esta noche en una carretera secundaria es más alta que nunca.

Lo que viene: hacia una vigilancia más constante todo el año

Todo apunta a que este refuerzo no va a quedarse en un episodio puntual de verano. La tendencia de los últimos ejercicios muestra que la DGT está trasladando su estrategia de vigilancia predictiva también al control de sustancias, no solo a la velocidad, ampliando progresivamente su presencia en vías que hasta hace poco quedaban al margen de los grandes operativos.

Mi consejo, con la experiencia de varias campañas veraniegas cubiertas: no te fíes de que «por aquí nunca hay control». La estrategia de este verano se basa precisamente en romper esa costumbre. Si sales esta noche, calcula bien los tiempos, deja el coche aparcado si has bebido y confía en que, tarde o temprano, la previsión da mejores resultados que la suerte.