El delegado del Gobierno en Ceuta dimite por ocultar las alertas del CNI sobre la crisis migratoria

La renuncia de Miguel Ángel Pérez Triano llega dos meses después de la entrada masiva que desbordó la ciudad autónoma. El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha designado a David Encina como su relevo al frente de la Delegación.

Dimite el delegado del Gobierno en Ceuta tras aflorar que conocía las alertas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la crisis migratoria. Miguel Ángel Pérez Triano ha presentado este lunes su renuncia, dos meses después de la entrada masiva que desbordó la ciudad autónoma.

La salida del máximo representante del Ejecutivo en la ciudad llega cuando se cumplen dos meses de la llegada de más de 80.000 inmigrantes de forma irregular desde Marruecos. Triano ha negado en todo momento que conociera los avisos del servicio de inteligencia y se ha aferrado al cargo hasta esta misma semana.

En la práctica, la dimisión no ha sido voluntaria. La ha impulsado el Gobierno de Pedro Sánchez, que este lunes ya ha oficializado el relevo al frente de la Delegación. El elegido es David Encina, un alcalde socialista que en su día pidió cobrar de la Junta sin acudir a trabajar, una designación que no ha tardado en despertar polémica.

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El argumento de Vox: el Gobierno conocía el riesgo y lo silenció

La lectura que hace Vox apunta directamente a la responsabilidad del Ejecutivo. La formación sostiene desde el inicio de la crisis que la entrada masiva no fue un fenómeno imprevisto, sino la consecuencia de una política migratoria que actúa como efecto llamada y desactiva el control de las fronteras. Para el partido, esta dimisión confirma su tesis: el Gobierno disponía de información y, sin embargo, dejó correr los acontecimientos hasta que el colapso fue evidente.

El hilo que sostiene esa lectura es la carta de renuncia del hasta ahora jefe de Gabinete, Gonzalo Sanz. En ella aseguró haber trasladado al delegado del Gobierno las alertas del Centro Nacional de Inteligencia que apuntaban a una entrada masiva más que probable en la ciudad. El propio Triano ha admitido, en su escrito de dimisión, que semanas antes ya había avisado a Moncloa de la movilización que se estaba gestando en Marruecos para cruzar la frontera.

Si el propio delegado admite que avisó a Moncloa semanas antes, al Gobierno le costará sostener que la entrada masiva en Ceuta le pilló por sorpresa.

Triano también ha anunciado su salida como secretario general del PSOE en Ceuta y su renuncia a ser candidato a la Presidencia de la Ciudad. Abandona la política, ha dicho, porque su familia ‘no se merece esta presión y violencia’.

Qué recorrido judicial tiene ahora el caso

El frente judicial sigue avanzando. La Audiencia Nacional concentra ya la investigación sobre la actuación del delegado durante la crisis. La jueza María Tardón asumió el caso hace un par de semanas, después de que se abriera en un juzgado de Ceuta. La causa arrancó a raiz de una denuncia de Manos Limpias, aunque el juzgado entendió que carecía de legitimación procesal al no personarse finalmente en el procedimiento. A ella se sumó la querella de Hazte Oír, que llegó a pedir que se tomara declaración al delegado como investigado.

crisis migratoria Ceuta

Los denunciantes atribuyen al delegado presuntos delitos de prevaricación, omisión del deber de perseguir delitos, denegación de auxilio y homicidio y lesiones por imprudencia grave en comisión por omisión. Son acusaciones que Triano ha rechazado de plano y que ahora deberá aclarar ante la justicia.

En el marco de esas pesquisas, la magistrada toma declaración este mismo lunes como testigos al exjefe de Gabinete del delegado, Gonzalo Sanz, y al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas. Las comparecencias coinciden con la dimisión de Triano, lo que refuerza la sensación de cierre de etapa en la Delegación del Gobierno. Las diligencias tratan de fijar quién sabía qué y cuándo, una pregunta que el Ejecutivo ha esquivado durante semanas.

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La estrategia de Vox y el coste político para el Gobierno

Para Vox, la crisis de Ceuta se ha convertido en el mejor argumento para sostener su agenda de fronteras en el debate nacional. La formación ya hizo de la inmigración irregular uno de sus ejes en la pasada legislatura y ahora encuentra en la dimisión del delegado un refuerzo de su discurso: el riesgo se advirtió, sostiene, cuando el colapso aún no era visible.

El asunto interpela también al PP. El pulso por el discurso de fronteras que mantiene la formación de Santiago Abascal sigue abierto, y cada episodio como el de Ceuta lo tensa un poco más.

El precedente no es nuevo. Ceuta ya vivió en mayo de 2021 una entrada masiva que tensionó la frontera y que entonces, como ahora, Vox aprovechó para exigir explicaciones al Gobierno y reclamar un control efectivo de los perímetros. La diferencia es que esta vez la polémica alcanza al propio delegado del Gobierno, salpica al PSOE en la ciudad y desembarca en los tribunales.

Con Triano fuera y Encina ya designado, el foco se desplaza a dos frentes: la investigación en la Audiencia Nacional y el desgaste que la gestión de Ceuta deja en el Ejecutivo de Sánchez. Vox ya ha dejado claro que no piensa soltar el asunto, y cada comparecencia judicial será un recordatorio de las semanas en que el Gobierno, según su propio delegado, sabía lo que se avecinaba. El próximo hito será el avance de las diligencias y la respuesta política que el Gabinete de Sánchez dé en el Congreso.