La Junta de Andalucía propone denegar la autorización ambiental a la macroplanta de biometano de Alhendín, proyectada por Greening Solar VIII S.L., tras el informe urbanístico desfavorable del Ayuntamiento y miles de alegaciones ciudadanas. La decisión deja en suspenso una instalación que la Plataforma STOP Macroplanta Biometano Alhendín considera incompatible con la Vega de Granada.
El freno a la macroplanta que divide a la Vega
El expediente, seguido de cerca por vecinos y organizaciones ecologistas durante meses, ha dado un giro administrativo de calado. La Junta de Andalucía ha comunicado que procede no otorgar la Autorización Ambiental Integrada al proyecto de biometano impulsado por Greening Solar VIII. El motivo determinante no es un matiz técnico ni una cuestión de emisiones, sino el informe desfavorable que emitió el Ayuntamiento de Alhendín por incompatibilidad urbanística. Así lo ha hecho público la Plataforma, que sitúa la movilización ciudadana como causa directa de la propuesta.
La reacción vecinal no fue espontánea. Durante meses, la Plataforma STOP Macroplanta Biometano Alhendín y la Vega de Granada organizó asambleas, concentraciones, recogida de firmas y presentación de miles de alegaciones ante el expediente. El trabajo de la Federación Ecologistas en Acción de Granada, con apoyo jurídico y técnico, ha resultado fundamental para que los vecinos pudieran responder con rigor a un procedimiento administrativo complejo. Hoy, la pelota está en el tejado de la administración autonómica, que todavía tiene que dictar la resolución definitiva.
Hubo un momento en que el proyecto se presentó como como una instalación verde e inocua, amparada en la etiqueta del biometano como gas renovable. Vecinos, técnicos y organizaciones ecologistas desmontaron ese relato con argumentos, estudios y un seguimiento exhaustivo del expediente. Frente a la propaganda empresarial, la ciudadanía respondió con información, participación y compromiso. El caso ha dejado una lección que vale para todo el sector: llamar verde a un proyecto no lo hace compatible con el territorio.
La letra pequeña: un informe urbanístico que inclina la balanza

El informe de incompatibilidad urbanística ha servido de palanca para la propuesta de denegación. En Andalucía, la Autorización Ambiental Integrada no se limita a revisar emisiones, residuos o vertidos; también exige que el proyecto sea viable desde el planeamiento municipal. El Ayuntamiento de Alhendín, alineado con la Plataforma, emitió un informe desfavorable que ha resultado decisivo para el desarrollo del expediente. Esa es la letra pequeña que conviene no perder de vista: la autorización ambiental no puede corregir un desajuste urbanístico de fondo.
La transición energética no puede servir de excusa para imponer macroproyectos que generan rechazo social y ponen en riesgo un territorio único.
Sin embargo, la partida no está cerrada. La promotora dispone ahora de un trámite de audiencia antes de la resolución final, un paso legal que le permite presentar alegaciones y tratar de revertir la propuesta. Es un matiz relevante: la propuesta no equivale a una denegación firme. La Plataforma ha anunciado que permanecerá vigilante para que la voluntad expresada por la ciudadanía y el criterio urbanístico del Ayuntamiento no se desvirtúen en esta última fase del procedimiento.
El caso pone en evidencia que el biometano, pese a su etiqueta renovable, no es sostenible por definición. La sostenibilidad de una planta depende también del emplazamiento, del modelo de gobernanza y del respaldo social. Una instalación de este tipo puede descarbonizar parte del consumo de gas, pero si se levanta sobre un suelo agrícola protegido y sin encaje urbanístico, pierde su legitimidad ambiental. Sin esos mimbres, la autorización se convierte en un simple trámite que la movilización puede frenar.
- Presentación de miles de alegaciones ciudadanas ante el expediente.
- Informe de incompatibilidad urbanística del Ayuntamiento de Alhendín.
- Seguimiento técnico y jurídico de Ecologistas en Acción de Granada.
La transición no se impone contra el territorio
Este episodio conecta con un debate mayor: el despliegue de los gases renovables en España. El biometano es una de las vías citadas para descarbonizar consumos difíciles de electrificar, como el transporte pesado o la industria de alta temperatura. Pero su expansión exige planificación territorial, no acumulación de proyectos sin diálogo con las comunidades locales. La Vega de Granada ya ha vivido tensiones por infraestructuras; el rechazo vecinal no es un capricho, sino una defensa informada de un suelo agrícola y patrimonial que abastece a toda el área metropolitana.
La lección tiene doble lectura. Por un lado, demuestra que la participación ciudadana puede torcer la decisión de una administración autonómica cuando hay organización, datos y acompañamiento técnico. Por otro, evidencia que la transición energética será inviable si se percibe como una amenaza. La confianza no se gana con folletos verdes; se gana con emplazamientos adecuados, estudios rigurosos y respeto a los planeamientos municipales. Las administraciones, si quieren acelerar la descarbonización, necesitan antes explicar desde el minuto uno el porqué y el dónde de cada proyecto.
La resolución final dirá si Alhendín es el espejo de una nueva forma de entender la transición o un caso puntual de conflicto. Lo que ya no se podrá obviar es que la ciudadanía ha dejado de ser espectadora.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: La propuesta evita que la autorización ambiental avalara una instalación incompatible con el planeamiento de Alhendín y con la protección de la Vega de Granada.
- Modelo que cambia: El conflicto rompe con la idea de que cualquier proyecto con etiqueta renovable merece luz verde automática.
- Para las próximas generaciones: Preserva un suelo agrícola y patrimonial que, de otro modo, quedaría expuesto a macroproyectos industriales sin encaje social ni ambiental.
