Albares planta al Senado en plena crisis de Ceuta y el PP estudia acciones judiciales

La ausencia del ministro de Exteriores en la comisión repite el plantón de Grande-Marlaska y tensa la relación del Gobierno con la Cámara alta. El PP y sus aliados estudian acciones judiciales mientras el Grupo Parlamentario Socialista vacía la sesión.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se ausentó este lunes de la comisión del Senado que debía examinar la crisis de Ceuta.
  • ¿Quién está detrás? El propio Albares y, antes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la bancada socialista tampoco acudió.
  • ¿Qué impacto tiene? El PP estudia acciones judiciales y la derecha parlamentaria acusa al Gobierno de marginar al Senado.

El ministro de Exteriores deja otra vez vacía su silla en el Senado por la crisis de Ceuta. La ausencia de José Manuel Albares este lunes repitió el plantón protagonizado hace cinco días por el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y elevó la presión de la derecha parlamentaria, que estudia acciones judiciales.

La silla vacía en la comisión de Exteriores

La presidenta de la comisión, la popular Pilar Rojo, denunció la marginación de la Cámara alta en su función de control al Gobierno. Ante el asiento vacío del ministro, los senadores de PP, Junts y Vox repitieron la misma pregunta sin posibilidad de respuesta: ‘¿Qué falló el 30 de julio que no falló el 15 de agosto?’.

Los senadores del PSOE tampoco asistieron. La decisión del Grupo Parlamentario Socialista vació el órgano y dejó sin réplica política una sesión que ya había nacido marcada por la ausencia del Ejecutivo. Fuentes parlamentarias consultadas por Merca2.es apuntan a que la incomparecencia responde a una estrategia conjunta para denunciar el uso partidista de la comisión.

Publicidad

La crisis de Ceuta se ha convertido en un nuevo eje de fricción entre el Ejecutivo y el bloque de la derecha. Los grupos opositores quieren fijar dos fechas: el 30 de julio, cuando las circunstancias de seguridad fallaron, y el 15 de agosto, cuando no se repitió el mismo escenario. La pregunta es retórica, pero sirve para encuadrar la tesis de la oposición: hubo un error de previsión y la comparecencia ante el Senado es imprescindible.

El antecedente inmediato es el plantón de Grande-Marlaska a esa misma Cámara hace cinco días. Aquella comparecencia, reclamada para abordar la gestión de la frontera ceutí, terminó con la silla vacía y con el PP acusando al Gobierno de despreciar el control parlamentario.

La ausencia de Albares no es un descuido: es una decisión calculada que sitúa el choque entre el Ejecutivo y el Senado en el terreno institucional.

La vía judicial y el nuevo choque institucional

El PP sopesa presentar acciones judiciales contra Albares. La amenaza no es nueva, pero gana peso tras la segunda ausencia consecutiva de un ministro. Los populares interpretan que la negativa a comparecer vulnera la obligación de control del Ejecutivo ante las Cortes; en concreto, ante el Senado. Europa Press confirma que la posibilidad está sobre la mesa, aunque sin plazos cerrados.

El Gobierno no ha ofrecido este lunes una explicación oficial sobre la ausencia de Albares, según las crónicas de El País y de Europa Press. Tampoco ha precisado si el ministro comparecerá en el Congreso de los Diputados, donde la mayoría de investidura respalda al Ejecutivo. La secuencia recuerda a choques anteriores entre el Senado y el Gobierno, aunque con un ingrediente nuevo: la amenaza de acudir a los tribunales.

El Eje del Poder Socialista

La lectura de Ferraz coloca este capítulo en el marco de un pulso mayor sobre el papel del Senado. La dirección socialista no ve una crisis orgánica ni un conflicto entre el Gobierno y el partido; lo enmarca como una defensa del Ejecutivo ante una Cámara con mayoría del PP que, según el PSOE, utiliza las comisiones para sostener una narrativa de desgaste. El plantón de Albares, lejos de responder a un descuido, se inscribe en esa estrategia de no conceder legitimidad a lo que consideran un expediente instrumental.

El precedente es conocido: en anteriores legislaturas, presidentes y ministros han declinado comparecer ante comisiones del Senado con el argumento de duplicidad o de sesgo. La diferencia es de intensidad: ahora la ausencia se produce en plena crisis migratoria en Ceuta y se yuxtapone a la de Grande-Marlaska, lo que permite a la oposición construir un relato de descoordinación. Sin embargo, el PSOE asume que la opinión pública lee la gestión de Ceuta como una cuestión de seguridad nacional y de política europea, no como un pacto de silencio parlamentario. La decisión es arriesgada: si el PP judicializa con éxito la incomparecencia, el coste simbólico recaerá sobre el ministro.

Publicidad

El riesgo inmediato es doble: que la Comisión de Exteriores del Senado eleve un informe duro contra el Ejecutivo y que los populares confirmen la vía contenciosa antes del arranque del curso político. El PSOE necesita que el Congreso, y no el Senado, fije el relato de la comparecencia. La próxima ventana crítica será la primera sesión de control del nuevo periodo de sesiones, si Albares decide acudir a la Cámara baja y neutralizar el choque.

La ausencia de Albares alimenta el choque, pero no altera la aritmética parlamentaria del Congreso, donde el Ejecutivo conserva los apoyos necesarios para legislar. El verdadero desgaste, admiten fuentes socialistas, se medirá en septiembre: si la comisión del Senado consolida la presión y el PP traslada el caso al ámbito judicial, el Gobierno tendrá que elegir entre comparecer o asumir un coste reputacional creciente.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: El Gobierno defiende su gestión en Ceuta y no acepta comisiones del Senado que considera instrumentalizadas por la derecha.
  • Protagonista: José Manuel Albares (ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación).
  • Próximo hito: Confirmación de la posible acción judicial del PP antes del primer Pleno del Senado.