Vox ha convertido la crisis de Ceuta en una trinchera de oposición para el próximo curso político. El PP comparte ese terreno y ambos partidos marcan perfil ante un Gobierno al que acusan de gestionar con debilidad la presión migratoria.
Por qué PP y Vox han elegido Ceuta como trinchera
La llegada masiva de migrantes desde Marruecos a Ceuta el pasado 30 de julio ha servido para que la oposición de derechas sitúe la política migratoria en el centro del debate. La vicesecretaria del PP, Alma Ezcurra, ha resumido la posición de su partido con una exigencia directa de dimisión: ‘Ceuta es la gota que colma el vaso de la capacidad de los españoles de soportar el sanchismo’.
Para Vox, la crisis de la ciudad autónoma confirma su diagnóstico sobre la falta de control de fronteras. Santiago Abascal ha vinculado la gestión del Gobierno con un supuesto maltrato a las Fuerzas Armadas desplazadas a Ceuta. ‘Esta es la demostración de que el gobierno está con los invasores… y maltrata a los que nos tratan de defender’, escribió el líder de Vox en sus redes sociales.
La cita de Ezcurra y el mensaje de Abascal no son idénticos, pero apuntan al mismo lugar: presentar la crisis como un fracaso del Ejecutivo y exigir responsabilidades políticas. La diferencia es de tono. Vox habla de ‘invasión’; el PP de una capacidad de aguante ‘colmada’. Ese matiz no oculta el movimiento conjunto: ambos quieren que Ceuta ordene el arranque parlamentario.
El primer choque concreto se ha producido en una comisión técnica preparatoria de la Conferencia Sectorial de Infancia, celebrada el pasado jueves en Madrid. Según ha recogido El Salto, ese encuentro no era un Pleno ni una votación, sino la reunión que suele fijar la hoja de ruta y la fecha de la sectorial.
La crisis de Ceuta ha dejado de ser un episodio de agosto: se ha convertido en la primera batalla del curso político que se abre a finales de mes.
El choque en la Conferencia Sectorial de Infancia
En esa reunión técnica, los cargos del PP rechazaron incorporar al orden del día de la sectorial del 27 de agosto un punto informativo sobre la atención a los menores en Ceuta. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha anunciado que volverá a proponerlo al inicio de la reunión y que la inclusión tendrá que votarse.
Fuentes del Ministerio han confirmado que todas las cartas de los consejeros de Vox llegaron el mismo día, un gesto que ha sido interpretado como un boicot coordinado. Ningún representante de Aragón, Extremadura y Castilla y León asistió al encuentro técnico: en esos tres gobiernos las competencias de infancia están en manos de Vox. Tampoco asistió Vox a la última sectorial de julio, antes de la crisis de Ceuta, cuando se abordaban proyectos de protección de menores que sufrieron violencia sexual.
Rego ha cargado contra la actitud de la oposición. ‘El PP se niega a debatir sobre la situación de Ceuta y los menores que están solos en la ciudad autónoma. Vox ni está, ni se le espera’, ha escrito la ministra en sus redes sociales. El Ministerio recuerda que en el enclave norteafricano continúan 1.342 menores no acompañados tras las llegadas masivas de finales de julio.
El Gobierno quería incluir en la sectorial un aporte extraordinario de 25 millones de euros para apoyar al gobierno ceutí, presidido por el PP. La posición del PP y de sus socios se ha encontrado, así, con un rechazo frontal al debate.
Qué busca Vox con este movimiento estratégico
La estrategia de Vox es reconocible. Cada episodio que toca la inmigración irregular le sirve para tensar al PP y para reclamar una política de control de fronteras sin matices. El partido no se limita a contestar al Gobierno: marca la agenda del bloque de la derecha.
En este arranque de curso, esa presión tiene un valor añadido. Las comparecencias de los ministros implicados a finales de mes en el Congreso de los Diputados situarán la gestión de Ceuta en sede parlamentaria. La Conferencia Sectorial del 27 de agosto es la primera parada de una secuencia que Vox quiere convertir en un plebiscito sobre la política migratoria.
El riesgo para el PP es evidente. Si se limita a seguir el discurso de Vox sin aportar una vía propia, queda expuesto a las contradicciones de gobernar con carteras de infancia y, al mismo tiempo, rechazar el debate sobre los menores. La advertencia del PNV, que ya ha avisado de que no aceptará más derivaciones impuestas, añade ruido al frente de las autonomías.
La lectura de Moncloa.com es que Vox ha encontrado en Ceuta un terreno favorable: pocas semanas después de la crisis, el partido consigue que su marco migratorio ordene el inicio del curso político. No es un episodio cerrado. Es el primer movimiento de una batalla larga.
