La asociación extremeña Adenex ha calificado de errática la decisión del Gobierno de alargar la vida útil de la central nuclear de Almaraz. La organización denuncia además la falta de transparencia del Consejo de Seguridad Nuclear.
Los dos reactores y el calendario que cambia
El Ejecutivo central ha retrasado el apagón de la Unidad I en torno a un año y medio y el de la Unidad II dos años y medio, según Adenex. Ese movimiento altera el resto de plazos de cierre del parque nuclear español y, a juicio de la asociación, contradice la política energética aprobada por el Parlamento y respaldada por la Unión Europea.
A su juicio, el aplazamiento compromete de forma directa el desarrollo de las energías renovables, la implantación de sistemas de almacenamiento y los planes de ahorro energético. También sitúa el foco en Enresa, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos: como los trabajos previos para la clausura ya estaban en marcha, la prórroga hará muy difícil desmantelar cuatro centrales a la vez a partir de 2030.
La transparencia del CSN y el empleo que viene
La organización ecologista extiende la crítica al Consejo de Seguridad Nuclear. Denuncia una falta de transparencia ante las reiteradas incidencias no programadas que se han registrado en Almaraz. La última, de hecho, continúa todavía en reparación.
Sobre el impacto laboral en la comarca cacereña del Campo Arañuelo, Adenex rechaza las cifras del lobby pronuclear y rebaja la factura directa a poco más de 800 empleos. Recuerda, además, que ya se articula un incipiente tejido industrial en la zona para amortiguar la pérdida de puestos de trabajo.
El horizonte posterior al apagón tampoco es el vacío: la asociación calcula dos décadas de labores de mantenimiento y hasta 70 años de gestión de residuos. Y en lo jurídico, invoca el precedente de la central de Garoña, en Burgos, cuando el Tribunal Supremo avaló el 13 de julio de 2011 la capacidad del Gobierno para ordenar el cierre incluso contra un informe técnico favorable.
Las centrales nucleares no tienen derechos infinitos ni ilimitados.
El Pulso Territorial
La batalla por Almaraz ha sido durante años una trinchera perfecta entre la Junta de Extremadura y el Gobierno central. En este momento sin embargo ambas administraciones mantienen una tregua hasta 2030, lo que convierte la presión de Adenex en una voz incómoda para los dos frentes.
El precedente de Garoña no es un simple recuerdo jurídico: demuestra que la decisión final sobre el parque nuclear no se reduce a los informes técnicos. La asociación quiere que el cierre de Almaraz no dependa solo del calendario industrial, sino de una decisión política que anteponga la transición energética y la seguridad.
Lo que viene ahora no será solo administrativo. La reparación de la última incidencia, la publicación de los informes del CSN y la capacidad real del Gobierno para cerrar una central marcarán el siguiente pulso.
Ficha Autonómica
- El caso: Adenex cuestiona la prórroga de la central nuclear de Almaraz y reclama transparencia al Consejo de Seguridad Nuclear.
- Datos importantes: Unidad I retrasa su apagón año y medio; Unidad II, dos años y medio. Puestos directos: poco más de 800. Mantenimiento posterior: dos décadas. Gestión de residuos: hasta 70 años. Precedente judicial: Garoña, 2011.
- Resumen: La prórroga ya está decidida y la Junta y el Gobierno central evitan el choque hasta 2030. Adenex presiona con el argumento jurídico y ambiental para forzar un cierre anticipado.

