David Morens, ex asesor de Fauci, se declara culpable por ocultar evidencia sobre el origen de la COVID

El exasesor científico de Anthony Fauci admite la conspiración para defraudar a Estados Unidos y se enfrenta a cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares. Los registros ocultados conectan subvenciones federales con el laboratorio de Wuhan.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El doctor David Morens, exasesor científico de Anthony Fauci, se ha declarado culpable de conspiración para defraudar a Estados Unidos por ocultar registros sobre el origen de la COVID-19.
  • ¿Quién está detrás? La investigación la impulsó el subcomité selecto de la Cámara de Representantes sobre la pandemia y la acusación la ha gestionado el Departamento de Justicia.
  • ¿Qué impacto tiene? Morens se enfrenta a cinco años de prisión y 250.000 dólares de multa; el caso refuerza el control del Congreso sobre los registros federales y las subvenciones a investigaciones con Wuhan.

El doctor David Morens, exasesor científico de Anthony Fauci, se ha declarado culpable de un delito de conspiración para defraudar a Estados Unidos. La admisión aparece recogida en documentos del tribunal federal y cierra una etapa de la investigación que el Congreso abrió hace tres años.

Morens, de 78 años, trabajó durante décadas en el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, donde coincidió con Fauci durante más de una década. Fue imputado en abril por un cargo de conspiración para cometer delitos y defraudar al Gobierno estadounidense. La pena máxima es de cinco años de prisión y de 250.000 dólares.

El peso de los correos personales y las leyes de transparencia

La investigación arrancó en 2023, cuando el subcomité selecto del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes descubrió que Morens había utilizado su cuenta personal de Gmail para tratar asuntos oficiales. El objetivo, según los documentos, era evitar las solicitudes de acceso a registros públicos bajo la Freedom of Information Act, la ley estadounidense de transparencia administrativa conocida como FOIA.

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En 2021, Morens pidió a sus colegas que utilizaran su correo personal para evitar las solicitudes de la de la FOIA. En una de las comunicaciones recuperadas, el exasesor llegó a decir que borraría cualquier cosa que no quisiera ver publicada en el New York Times. Ese patrón, más que la pandemia en sí, es el núcleo de la acusación.

De Fauci a EcoHealth: qué revelan los documentos judiciales

Los documentos revelan una amistad personal cercana entre Morens y Peter Daszak, director de la firma EcoHealth Alliance. Esa organización recibió fondos federales para investigar coronavirus de murciélago en el laboratorio de Wuhan, en China, y su trabajo ha sido señalado por quienes sostienen la hipótesis de la fuga de laboratorio como posible origen del SARS-CoV-2.

La subvención federal, de 3,1 millones de dólares, incluía 600.000 dólares para el laboratorio de Wuhan. Según el pliego de culpabilidad, Morens y al menos dos conspiradores trabajaron juntos para mantener esa subvención activa y contrarrestar la narrativa de que la COVID-19 había salido de un laboratorio. Daszak no aparece acusado, pero el documento menciona al ‘coconspirador 1’ como autor de un correo electrónico de abril de 2020 que proponía comunicarse con Morens solo por Gmail.

Fauci testificó en 2024 ante el Comité de Supervisión de la Cámara y restó importancia a su relación con Morens: ‘no debería haber hecho eso’, dijo sobre el uso de correos personales. Sin embargo, ambos firmaron más de 50 artículos científicos juntos entre 2006 y 2022 y Morens informaba a Fauci antes de reuniones clave del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre coronavirus.

El caso Morens no resuelve el origen de la COVID-19, pero sí muestra cómo altos funcionarios usaron canales privados para esquivar la transparencia.

La Lógica de Washington

Para entender este caso hay que partir de una idea básica del sistema estadounidense: el Congreso no investiga por capricho, sino para ejercer control sobre el poder ejecutivo y sobre los fondos federales. La FOIA, aprobada en 1966 y endurecida tras el escándalo Watergate, es una de las herramientas centrales de ese control. Cuando un alto funcionario usa una cuenta privada para esquivar la ley, toca una fibra sensible en Washington.

La lógica de la Cámara de Representantes, hoy con mayoría republicana, es sencilla: si el Gobierno financió investigaciones en un laboratorio de Wuhan, los ciudadanos tienen derecho a saber qué se hizo y qué se ocultó. Por eso la declaración de culpabilidad de Morens tiene tanto valor político: convierte un caso de transparencia en una admisión judicial. No es un debate sobre epidemias, sino sobre rendición de cuentas.

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Para España, el impacto directo es escaso. Ninguna empresa española aparece mencionada y no hay consecuencia comercial. Pero el caso refuerza una tendencia que sí interesa a la opinión pública española: el escrutinio sobre el origen de la pandemia y sobre la fiabilidad de las instituciones sanitarias globales. La próxima ventana es la sentencia de Morens, aún sin fecha, y la posible decisión del Departamento de Justicia sobre la acusación de desacato contra Fauci.

Ficha del Caso

  • El caso: David Morens, exasesor de Anthony Fauci, ha admitido que conspiró para ocultar registros federales y esquivar la FOIA. Es una derivada judicial de la investigación del Congreso sobre el origen de la COVID-19.
  • Datos clave: 78 años, cinco años de prisión máxima y multa de 250.000 dólares; subvención de 3,1 millones de dólares con 600.000 para el laboratorio de Wuhan; más de 50 artículos firmados con Fauci.
  • Para España: No hay impacto comercial directo, pero el caso alimenta el debate global sobre transparencia sanitaria y sobre hasta qué punto las agencias federales estadounidenses rindieron cuentas durante la pandemia.