El Cercanías de Sevilla concentra la peor inversión ferroviaria de España, con 218 millones de Adif frente a los 1.400 de Valencia.
La brecha inversora que asfixia a Sevilla
Así lo recoge ABC en un análisis en el que compara la red sevillana con la de Valencia, Madrid y Cataluña. Los 218 millones invertidos por Adif en la provincia desde 2018 quedan muy lejos de los 1.400 millones de Valencia, de los 5.000 millones de Madrid y de los 8.000 millones comprometidos para Cataluña hasta 2030. El ministro Óscar Puente no ha pisado aún la capital andaluza, aunque esta misma semana ha exhibido en la Comunidad Valenciana el despliegue de 41 nuevos trenes de última generación.
La diferencia presupuestaria repercute de forma directa en el servicio. Si se equiparan dos áreas metropolitanas de similar volumen poblacional, en torno a 1,5 millones de habitantes, Valencia cuenta con 323 kilómetros de vías, 72 estaciones y mueve 20 millones de desplazamientos al año. Sevilla, por contra, mantiene una infraestructura esquelética de 251 kilómetros y 37 paradas, que apenas capta a 7 millones de viajeros al año.
Un servicio degradado por la falta de ampliación y la puntualidad
La red hispalense no suma una nueva línea desde el 28 de marzo de 2011, cuando comenzó a operar la C5 hacia el Aljarafe Norte. Desde entonces, el mapa del Cercanías no ha experimentado ampliación alguna. Proyectos clave para la vertebración del área metropolitana, como la conexión de la línea C2 con la estación de metro de Blas Infante, permanecen paralizados y fuera de las prioridades del Ministerio.
El déficit de mantenimiento e inversión ha tenido un impacto directo en la puntualidad. Durante el primer semestre de 2026, la demora media por tren se ha situado en 9,6 minutos, frente a los 3,5 minutos registrados en el mismo periodo del año anterior. En junio, solo el 42,6% de los trenes ajustó su llegada al horario programado en las estaciones.
Según la memoria de la propia Renfe, la responsabilidad de este deterioro no responde a causas propias del operador: el 95,5% de los minutos de demora acumulados en junio obedeció a fallos en la infraestructura y en la gestión de la circulación, competencias directas de Adif y del Ministerio de Transportes.
Sevilla es la única gran metrópolis española que no ha estrenado ni una sola línea de Cercanías desde 2011.
A la degradación del servicio actual se suma la incertidumbre sobre las grandes infraestructuras pendientes. Es el caso de la conexión ferroviaria entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto de San Pablo. La normativa europea fija el año 2030 como límite para que el enlace esté en funcionamiento. Sin embargo, el proyecto se encuentra actualmente en fase de estudio inicial, un paso previo que obligará aún a redactar el proyecto de ejecución, tramitar la declaración ambiental, licitar y ejecutar las obras, lo que compromete seriamente el cumplimiento de los plazos exigidos por Bruselas.
La Lectura Andaluza
Para quien vive en el área metropolitana y trabaja en Sevilla, el Cercanías no es una estadística: es su forma de llegar puntual al trabajo o de recoger a los hijos en el colegio. La red actual de 37 paradas deja fuera a buena parte del área metropolitana, que suma alrededor de 1,5 millones de habitantes en la provincia. Ese es el dato que conviene retener: Sevilla mueve 7 millones de viajeros al año, mientras Valencia, con una población similar, supera los 20 millones.
El desequilibrio inversor se ha convertido en un problema de competitividad territorial. La provincia pierde oportunidades de desarrollo logístico y turístico cada vez que un visitante no puede llegar desde el aeropuerto de San Pablo a Santa Justa en tren. La normativa europea fija 2030 como límite para esa conexión, pero el proyecto sigue en fase de estudio inicial. La asignatura pendiente no es solo ferroviaria: afecta a la movilidad cotidiana de miles de familias andaluzas que dependen de un servicio público fiable.
La proyección no invita al optimismo a corto plazo. La redacción del proyecto, la declaración ambiental, la licitación y la ejecución de las obras tendrán que afrontarse con calendarios realistas. A eso se suman otras infraestructuras pendientes como la SE-40, el AVE a Huelva y la conexión con Faro, que marcarán la agenda de la próxima legislatura. Sevilla necesita dejar de ser el ejemplo de lo que no funciona para convertirse en lo que debería ser: la gran capital del sur de Europa también en materia de movilidad.

