Croacia detiene al segundo sospechoso del sabotaje Nord Stream reclamado por la Fiscalía alemana

Vladimir Zhuravlyov fue arrestado en Pula tras una orden europea dictada a petición de Berlín. La Fiscalía alemana consolida la hipótesis de un comando ucraniano contra la infraestructura energética europea.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Croacia ha detenido en Pula a Vladimir Zhuravlyov, reclamado por Alemania por el sabotaje del Nord Stream.
  • ¿Quién está detrás? La Fiscalía alemana lo sitúa en el comando ucraniano que colocó explosivos en los gasoductos en 2022.
  • ¿Qué impacto tiene? Berlín refuerza la tesis de una operación ucraniana contra la infraestructura energética europea; Moscú rechaza esa versión.

Croacia ha detenido a Vladimir Zhuravlyov, el ucraniano reclamado por Alemania por el sabotaje del Nord Stream.

El arresto no fue casual; se ejecutó en la ciudad costera de Pula, en la península de Istria, bajo una orden europea de detención dictada a instancias de la Fiscalía Federal alemana.

Zhuravlyov, buceador entrenado, figura en la acusación por colocar explosivos como parte de un grupo, cometer sabotaje y destruir infraestructura crítica. Está prevista su extradición a Alemania.

Publicidad

Según la Fiscalía alemana, el ataque lo ejecutó un comando ucraniano reducido que alquiló un velero con documentación falsa, y transportó explosivos de grado militar desde Rostock hasta aguas próximas a la isla danesa de Bornholm.

Una trama reconstruida entre Rostock, Bornholm y el fondo del Báltico

La reconstrucción sitúa la operación a unos 100 metros de profundidad, con equipos de buceo comerciales y cargas colocadas sobre las tuberías. El objetivo fueron tres de los cuatro conductos de Nord Stream 1 y Nord Stream 2, diseñados para llevar gas ruso a Alemania.

Elegir el fondo del Báltico fue también elegir el punto más sensible de la red energética europea.

El nombre del presunto líder, Sergey K., identificado como Serguéi Kuznetsov, exmiembro de las fuerzas especiales ucranianas, sigue centrando el procedimiento. Fue arrestado en Italia en agosto de 2025 y extraditado a Alemania tres meses después. La Fiscalía lo acusó en junio pasado de crímenes de guerra por atacar deliberadamente infraestructura civil.

El juicio contra Kuznetsov está previsto para este otoño. La detención de Zhuravlyov permite a Berlín sentar ante un tribunal alemán a una pieza clave de la cadena operativa: un mando militar acusado y un supuesto autor material en vías de extradición.

No ha sido un camino fácil. Zhuravlyov vivía en Polonia en 2024, huyó a Ucrania antes de poder ser detenido y, según Der Spiegel, cruzó la frontera en un vehículo del agregado militar ucraniano. En septiembre de 2025 regresó a Polonia, fue detenido y un tribunal de Varsovia rechazó su extradición al considerar la voladura de infraestructura crítica en guerra como una ‘acción militar’ y no como sabotaje.

El sabotaje que convirtió el Báltico en un tablero de desconfianza

detenido Croacia

Rusia insiste en que la teoría de los buzos ucranianos es inverosímil: sostiene que una operación de esa complejidad no pudo ejecutarse en aguas controladas por la OTAN sin apoyo estatal. Moscú no presenta una atribución alternativa con pruebas, pero sí polariza el debate. La negación no prueba nada.

Publicidad

El detalle no es menor. Las detenciones de Italia, Polonia y Croacia muestran cómo la cooperación judicial europea sostiene la investigación alemana pese a las fricciones políticas. La pieza más incómoda sigue siendo Ucrania: si Berlín demuestra la autoría, tendrá que gestionar una crisis política con Kiev en plena guerra.

Equilibrio de Poder

Washington, Berlín y Moscú se mueven en direcciones opuestas. Washington no ha presentado una atribución formal y pública, mientras Berlín ha pasado de la cautela diplomática a una imputación por crímenes de guerra. Moscú utiliza el expediente para erosionar al mismo tiempo a la OTAN y a Ucrania. Lo que no cambia es el hecho central: la destrucción del Nord Stream en septiembre de 2022 fue el mayor ataque físico a una infraestructura energética europea desde la Segunda Guerra Mundial.

Para España, el impacto fue indirecto pero real. La red nórdica no abastecía a la península, pero su sabotaje contribuyó a la crisis de precios del gas que en 2022 disparó la factura eléctrica española y obligó a la Unión a comprar en un mercado global estrecho. Con seis plantas de regasificación, España pasó a operar como puerta de entrada de gas natural licuado para el resto de Europa.

La frontera sur añade una capa propia. La dependencia del gas argelino vía Medgaz y la ruptura comercial de 2022 con Argelia mantienen a España más expuesta que a otros socios comunitarios. El sabotaje nórdico demuestra que una estación de compresión, un gasoducto o un cable submarino pueden convertirse en objetivo sin que medie una declaración formal de guerra.

Leemos el sumario como un viraje de los umbrales de la acción encubierta en Europa: ya no hablamos solo de espionaje, sino de golpes físicos contra activos críticos. La próxima ventana la marcan el juicio de Kuznetsov en otoño y la eventual extradición de Zhuravlyov. Si la acusación prospera, la relación de Berlín con Kiev puede cambiar antes de que termine 2026.