Vox ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para restringir la asistencia sanitaria a inmigrantes irregulares en Ceuta. Es su respuesta más directa a la crisis que Vox y el PP han convertido en nuevo eje de presión contra el Gobierno.
Qué plantea Vox y con qué argumentos
La iniciativa, una PNL (Proposición No de Ley, un instrumento sin valor normativo directo para fijar la posición de la Cámara), plantea trasladar en transporte sanitario hasta la frontera con Marruecos a quienes no requieran tratamientos urgentes. Incluye a los inmigrantes actualmente hospitalizados en la ciudad autónoma que no estén en situación de urgencia, según el texto recogido por Europa Press.
La dirección de Vox sostiene que la medida busca restrigir la saturación asistencial de Ceuta y evitar que la ciudad autónoma asuma una carga que, a su juicio, no le corresponde. La formación recuerda que la ciudad ha recibido más de 82.000 personas desde Marruecos entre los pasados 30 y 31 de julio, y subraya que los recursos locales no pueden absorber esa presión sin priorizar a los residentes. Esa es, según fuentes del partido, la clave de una proposición que no busca otra cosa que devolver la normalidad a los servicios públicos ceutíes.
La ofensiva no se limita a la propuesta parlamentaria. Los representantes de Vox en los ejecutivos autonómicos que comparten con el PP se ausentaron la semana pasada de la reunión de responsables regionales de Infancia con el Gobierno, según recoge la fuente original. El partido quiere dejar claro que no participará en un reparto de acogidas hacia la Península que considera un parche.
El PP ha reforzado el marco con la visita de Alberto Núñez Feijóo a Ceuta. El líder popular suspendió sus vacaciones para desplazarse a la ciudad autónoma y rechazó el traslado de 500 menores no acompañadas a la Península, defendiendo que Marruecos es un país seguro para el retorno. Además, advirtió de un problema serio de seguridad y del riesgo de graves incidentes si la situación no se corrige.
También el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha cerrado la puerta al reparto. Reconoció que el Gobierno no ha activado formalmente ningún mecanismo de traslado y condicionó el retorno a que Marruecos emita informes familiares que certifiquen condiciones adecuadas. Mientras tanto, en el PP crecen las voces que hablan de crisis de salud pública por casos de tuberculosis y sarna.
La crisis de Ceuta se ha convertido en el terreno elegido por Vox para condicionar al PP y devolver el control migratorio al centro del debate político.
El choque con la ley y la respuesta del Gobierno
La ministra de Infancia, Sira Rego, ha respondido que deportar a menores sin garantías es ilegal. Según recuerda el Ministerio, el artículo 35.5 de la Ley de Extranjería solo permite la reagrupación familiar si se dan las condiciones adecuadas. El Gobierno prepara además una partida de 25 millones de euros para la atención de menores en Ceuta, que se debatirá con las comunidades el próximo 27 de agosto.
El plan del Ministerio pasa por activar a organizaciones de protección a la infancia para acoger a los perfiles más vulnerables sin trasladar la tutela a las comunidades, una vía que sortea la negativa de los ejecutivos del PP y Vox. Rego llegó a reprochar al presidente ceutí que hubiera visto bien explorar todas las opciones en la reunión del pasado 8 de agosto.
La PNL de Vox no tiene carácter vinculante, pero su recorrido político es otra cosa. Fuerza un debate en la Cámara sobre el colapso asistencial y obliga al PP a posicionarse en el terreno migratorio. La pregunta es si el PP mantendrá la firmeza o cederá ante la presión del Gobierno.
La estrategia de Vox: marcar perfil por la derecha
La lectura estratégica es clara. Vox utiliza la crisis de Ceuta para reactivar un eje que le ha dado rendimiento electoral y para impedir que el PP se apunte un perfil moderado en inmigración. No es una posición nueva: ya condicionó las negociaciones presupuestarias y las investiduras autonómicas con el PP, y ahora la frontera sur le devuelve un altavoz.
El dato de fondo es que la derecha compite por liderar la oposición a la política migratoria del Gobierno. Mientras Vox propone derivar la atención sanitaria a Marruecos, el PP se centra en el retorno de menores y en la crítica al Ejecutivo. Las diferencias de intensidad existen, pero el pulso beneficia a la formación de Santiago Abascal, que vuelve a marcar la agenda. El próximo 27 de agosto comprobaremos si esa presión se traduce en una posición común.
