Bruselas da luz verde al consorcio español de la gigafactoría de IA: la candidatura tendrá doble sede en Madrid y Móra la Nova.
La Comisión Europea ha aprobado este jueves la creación de una empresa conjunta formada por ACS, Telefónica, Banco Santander y la Sociedad Estatal para la Transformación Tecnológica (SETT), conocida como la SEPI Digital. La operación supera el primer examen europeo, según ha avanzado Crónica Global, y permite a España presentar su candidatura al concurso de las grandes infraestructuras europeas de inteligencia artificial.
La notificación fue examinada bajo el procedimiento simplificado de control de concentraciones que prevé el reglamento comunitario. Bruselas ha concluido que la unión no plantea problemas de competencia, dadas las posiciones de mercado de las empresas implicadas en los sectores de la construcción, las telecomunicaciones y la banca.
Las gigafactorías de inteligencia artificial son una prioridad de la agenda europea. Garantizar capacidad de cómputo soberano y reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios es el objetivo que subyace a este tipo de consorcios. España compite además con otros Estados miembros y la disponibilidad de suelo industrial, conexión energética y acceso a agua para refrigeración serán criterios clave.
La apuesta española juega con dos cartas territoriales. San Fernando de Henares aporta el polo madrileño, mientras que Móra la Nova aporta el contrapeso catalán en el interior de Tarragona. La elección de la localidad del Ebro es la pieza clave del relato industrial que el Govern de Salvador Illa ha situado sobre la mesa en los últimos meses.
El Consejo de Ministros autorizó el pasado 16 de junio una inversión de 719 millones de euros del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. El desembolso se canaliza a través de la SEPI Digital para movilizar un proyecto industrial de gran escala y permitir a España competir por una de las infraestructuras europeas de IA.
Un 1% de capital no da control alguno, pero el Govern vende la sede como un proyecto de país.
En el capital de la sociedad, la mayoría de los inversores privados controla de forma conjunta un 47%. ACS, Telefónica y Banco Santander se reparten un 15,67% cada uno, mientras que Multiverse Computing se queda con un 4% y la Generalitat con un simbólico 1%.
Qué gana la Ribera d’Ebre si la candidatura se adjudica
Móra la Nova no es Madrid. La localidad, núcleo ferroviario de la Ribera d’Ebre, busca desde hace años un proyecto tractor que dinamice las comarcas del interior de Tarragona. El impacto se notaría en empleo, formación, y en la llegada de servicios auxiliares.
Distintos consellers del Govern han reiterado en las últimas semanas su confianza plena en que la candidatura española ganará el concurso europeo. El objetivo que comparten Moncloa y la Generalitat es idéntico: convertir Catalunya en un territorio de referencia en inteligencia artificial.
El 4% de Multiverse Computing introduce un actor especializado en computación cuántica, lo que refuerza el componente tecnológico del consorcio. Sin embargo, su peso financiero es reducido y la capacidad de decisión seguirá en manos de los tres grandes socios privados y del Estado.
La lectura política: el 1% de la Generalitat y el pulso por el relato
El accionariado deja una fotografía incómoda para la retórica autonómica. La Generalitat conserva una participación simbólica del 1%, mientras la SEPI Digital y tres grandes grupos del IBEX sostienen el músculo financiero. La sede territorial es catalana, pero la decisión es de Madrid.
Observamos en esta redacción un doble relato interesado. El Ejecutivo de Pedro Sánchez necesita este proyecto para su agenda tecnológica y el Govern de Salvador Illa lo reivindica como palanca de reequilibrio territorial. Ninguno de los dos puede permitirse un traspié en la recta final del concurso.
No es la primera vez que una infraestructura estratégica se reparte entre dos territorios para contentar a dos administraciones. El patrón es conocido en la política industrial española: la sede se convierte en moneda de cambio para asegurar apoyos territoriales.
La gigafactoría todavía no se ha adjudicado. A partir de aquí, la batalla será técnica, presupuestaria y de calendario europeo. Móra la Nova espera la que puede ser la mayor apuesta industrial de su historia.

