Meta encara una reclamación de 200.000 millones de dólares por el diseño adictivo de Facebook e Instagram en menores. El juicio que se desarrolla en Estados Unidos reúne a 29 estados y se estima que durará unas seis semanas. La jueza federal Yvonne González Rogers tendrá la última palabra sobre una eventual megamulta o sobre cambios forzosos en el diseño de las plataformas.
Claves de la operación
- El proceso concentra la mayor amenaza judicial contra el modelo publicitario de Meta. Veintinueve estados acusan a la compañía de optimizar Facebook e Instagram para maximizar el uso adictivo de los menores.
- La sanción potencial oscila entre 200.000 millones y 1,4 billones de dólares. La cifra más alta coincide con la capitalización bursátil actual de Meta, según los propios cálculos de la empresa.
- El jurado actúa como órgano consultivo y la decisión final recae en la jueza federal. Yvonne González Rogers decidirá si impone una multa o modifica los mecanismos de retención de las aplicaciones.
El caso se compara con el ‘momento tabaco’ de la industria tecnológica. El fiscal general de California, Ron Bonta, utiliza esa analogía para describir el proceso. Durante décadas, las tabacaleras negaron la adicción de sus productos mientras acumulaban beneficios. Ahora, la acusación sostiene que Meta repite el guion con sus redes sociales.
La demanda asegura que Meta conocía los riesgos de adicción entre menores y continuó optimizando Instagram y Facebook para maximizar el tiempo de uso. Arturo Béjar, antiguo director de ingeniería en Meta y testigo del juicio, ha declarado que la compañía priorizaba el crecimiento y el engagement frente a la protección de los menores.
La acusación señala el scroll infinito, la reproducción automática de vídeos, las notificaciones, las recomendaciones algorítmicas y los contadores de ‘Me gusta’ como mecanismos que eliminan las barreras de salida. En lugar de nicotina, el diseño digital invita a quedarse. La propia interfaz está configurada para que el usuario no cierre la aplicación.
La posible multa es sideral. La acusación reclama alrededor de 200.000 millones de dólares. Meta calcula que una interpretación extrema podría elevar la sanción hasta 1,4 billones de dólares, una cifra que coincide con su capitalización bursátil actual. En este proceso, el jurado actúa como órgano consultivo y la decisión final recae en la jueza federal Yvonne González Rogers.
El proceso no cuestiona solo si Facebook e Instagram enganchan a los menores, sino si Meta diseñó esa adicción a sabiendas para facturar más publicidad.
El precedente es reciente. En marzo, un jurado de Los Ángeles declaró responsables a Meta y YouTube en el primer gran proceso sobre diseño adictivo y concedió seis millones de dólares a la demandante. Hay miles de litigios similares pendientes en Estados Unidos, y cada sentencia estrecha el margen de diseño libre.
De la nicotina al scroll infinito: los mecanismos que señala la acusación
Meta se defiende con la ciencia. La compañía sostiene que la acusación simplifica la evidencia y no demuestra una relación causal directa entre sus plataformas y los problemas de salud mental. Con el tabaco, la causalidad está sólidamente establecida. Con las redes sociales, es más difusa. Nada nuevo bajo el sol.
El proceso judicial no ha impactado en la marcha del negocio. Facebook e Instagram siguen siendo gigantescas máquinas de publicidad. La adicción cotiza. Los escándalos anteriores no han erosionado la base de usuarios ni la facturación publicitaria de Meta, y este caso tampoco lo ha hecho hasta ahora.
Una sanción millonaria que, por ahora, no frena el negocio

La ‘tabaquización’ de las redes sociales ya cruza fronteras. En Europa y en en España, los reguladores restringen el acceso de menores a las plataformas desde hace años. Estas medidas, escudadas en la protección de la infancia, tienen un componente creciente de invasión de la privacidad.
Meta nunca ha tenido un competidor directo en el mercado publicitario español comparable a los actores del IBEX 35. Su dominio se despliega sobre los presupuestos de marketing de miles de empresas, que trasladan su inversión de los medios tradicionales, a los anuncios segmentados.
TikTok observa desde la barrera. Si la justicia obliga a Meta a modificar sus algoritmos de retención, la medida podría sentar un precedente para el principal competidor de Instagram entre el público juvenil. La lógica judicial sobre el scroll infinito es extensible a cualquier red social cuyo modelo de negocio dependa del tiempo de uso.
Lo que la sentencia puede cambiar en el diseño de las redes sociales
La sentencia de la jueza González Rogers no solo marca el futuro de Meta, sino el de toda una industria que vive del tiempo de atención. Si se imponen cambios en los mecanismos de retención, los efectos podrían alcanzar a TikTok, X o YouTube. En esa hipótesis, el valor de la atención digital se resentiría, y con él, la principal palanca de ingresos de la publicidad programática. El mercado reaccionará con la presentación de resultados del tercer trimestre, prevista para finales de octubre.

