Vox rechaza el reparto de menores migrantes de Ceuta y tensa el pacto de gobierno con el PP en Andalucía.
El rechazo de Vox y la letra del acuerdo de 150 puntos
El vicepresidente segundo de la Junta de Andalucía y líder de Vox en la comunidad, Manuel Gavira, ha zanjado la posición del partido desde el puerto de Algeciras. ‘La Junta de Andalucía está en contra de cualquier reparto’, ha asegurado en declaraciones recogidas por elDiario.es.
Gavira ha ido más allá al concretar que se opondrá ‘por tierra, por mar y por aire’ al mecanismo de distribución de menores que prepara el Gobierno central. Para sostener su negativa, Vox remite al documento de 150 puntos que permitió su entrada en el Ejecutivo andaluz.
El segundo apartado del pacto, dedicado a inmigración, fija un ‘rechazo frontal’ al reparto de menores. El texto suscrito por PP y Vox recoge el compromiso de la Junta de rechazar de forma expresa la política inmigratoria del Gobierno de Pedro Sánchez y de oponerse ‘por todos los medios legales, jurídicos y políticos a cualquier mecanismo de reparto de inmigrantes ilegales, tanto mayores como menores de edad’.
La posición de Moreno y la partida de 25 millones
Juanma Moreno ha evitado explicitar si activará o no ese reparto. En su visita a Ceuta, el dirigente popular se ha escudado en el acuerdo: ‘Hay un acuerdo suscrito con el grupo Vox que es la acogida de menores con respecto a la ley, como dice la cláusula’.
El pacto andaluz convierte el rechazo al reparto de menores en una cláusula expresa. Ahora, la crisis de Ceuta la transforma en una prueba de cumplimiento para Moreno.
La presión no llega solo del pacto. El Gobierno de España ha anunciado una partida extraordinaria de 25 millones de euros para atender a los menores no acompañados en Ceuta. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, del PP, confía en que se respete la legalidad, pero la cláusula del acuerdo con Vox mantiene abierta la incógnita.
Vivas ha detallado un ritmo de entre 25 y 30 expedientes de expulsión al día, con el que calcula concluir los trámites en un año. Ha advertido de que la seguridad de la frontera no puede quedar en manos de Marruecos: ‘tenemos un vecino que no es fiable’.
Moreno ha añadido que cualquier paso más allá del acuerdo sería un flaco favor y provocaría un efecto llamada ‘con efectos imprevisibles a futuro’. El presidente andaluz ha reclamado que todas las personas que entraron de forma irregular en Ceuta regresen a Marruecos ‘en el plazo más breve’.
Durante su visita, la primera de un presidente autonómico tras la crisis de los días 30 y 31 de julio, que llevó a unas 80.000 personas a la frontera, Moreno ha acusado al Ejecutivo de Pedro Sánchez de ‘inoperante e incompetente’. Ha anunciado que llevará el asunto al Comité Europeo de las Regiones, institución que presidirá a partir de septiembre, y ha comprometido ‘todo el apoyo’ a la ciudad autónoma.
La estrategia de Vox ante el PP en Andalucía
La negativa de Vox no es un gesto puntual. Replica la estrategia que ya utilizó en la negociación de los gobiernos autonómicos: fijar la inmigración como línea roja y obligar al PP a pronunciarse. El reparto de menores convierte esa cláusula en una prueba de cumplimiento del pacto.
Ahí queda una contradicción relevante. Moreno y Vivas critican al Gobierno central, pero el reparto que plantea Moncloa depende también de las comunidades y de la voluntad política de la Junta. Vox sitúa a Moreno ante la disyuntiva de aplicar el acuerdo o abrir una grieta en la coalición andaluza. La partida económica, en ese contexto, no neutraliza el debate político.
No es un pulso menor para Vox. La formación mantiene su presencia en varios gobiernos autonómicos con el PP y necesita demostrar que sus cláusulas programáticas no se quedan en papel. En Andalucía, el partido ha encontrado en la inmigración un terreno donde su discurso es nítido y, al mismo tiempo, incómodo para Moreno.
