La serie sísmica de la Vega de Granada deja ya 15 edificios no habitables y 580 inmuebles evaluados en siete municipios de la provincia.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La serie sísmica iniciada el 15 de agosto en la Vega de Granada ha dejado 15 edificios no habitables y 580 inmuebles inspeccionados en siete municipios.
- ¿Dónde y quién? Granada capital, Churriana de la Vega, Cúllar Vega, Gójar, La Zubia, Las Gabias y Ogíjares; la Junta y los ayuntamientos coordinan el operativo.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Catorce inmuebles en rojo requieren medidas antes de volver a ocuparse; un hotel de la capital permanece desalojado preventivamente.
El recuento de daños: 580 inmuebles evaluados y catorce en rojo
Hasta el momento, los técnicos municipales y del Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE) han inspeccionado 580 inmuebles en Granada capital, Churriana de la Vega, Cúllar Vega, Gójar, La Zubia, Las Gabias y Ogíjares. Del total, 459 edificios quedaron clasificados en verde (el 79,1%), al no presentar daños; 105 están en amarillo por desperfectos leves, y 14 en rojo, lo que exige la adopción de medidas antes de que puedan volver a ocuparse.
Ningún inmueble ha recibido por ahora la clasificación negra, que implicaría la necesidad de demolición. Granada capital concentra el mayor número de evaluaciones, con 470 edificios revisados: 392 verdes, 68 amarillos, ocho rojos y dos pendientes de cierre definitivo. En Gójar se inspeccionaron 33 inmuebles, con 21 en verde, ocho en amarillo y cuatro en rojo. La Zubia suma ocho verdes, 16 amarillos y uno rojo; Las Gabias, uno rojo; Ogíjares, 18 verdes y siete amarillos; Cúllar Vega, 16 verdes y tres amarillos, y Churriana de la Vega, cuatro verdes y tres amarillos.
El vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía (el gobierno autonómico, con sede en Sevilla, que gestiona sanidad, educación, servicios sociales, agricultura e infraestructuras), Antonio Sanz, subrayó este jueves, 20 de agosto, que “la gran mayoría de los edificios inspeccionados no presenta daños o solo tiene desperfectos leves y, hasta el momento, no se ha detectado ninguno que deba demolerse”. Sanz aclaró que la clasificación roja “no significa necesariamente que exista riesgo de derrumbe, sino que el inmueble requiere atención y no debe ocuparse hasta que se adopten las medidas indicadas por los técnicos”.
Las evaluaciones continúan durante las próximas horas y los datos se actualizarán conforme avance el trabajo de campo. Los daños materiales registrados se concentran en grietas y desprendimientos de cornisas, gárgolas, cascotes, revestimientos y otros elementos constructivos. También se han comunicado fugas de agua, roturas de tuberías y una fuga de gas en viviendas.
La inspección edificio a edificio es la auténtica línea de defensa para devolver la normalidad a la Vega de Granada sin riesgos estructurales.
Desprendimientos, desalojos y 5.562 llamadas al 112

Durante la mañana del jueves 20 de agosto se sucedieron varias actuaciones preventivas en Granada capital. A las 9:07 se comunicó el desprendimiento de parte del tejado del Museo Casa de los Tiros, en la calle Pavaneras, y a las 10:12 se desalojó preventivamente el hotel Saylu, situado en la calle Almaciles. La dirección del establecimiento informó de daños leves y ha solicitado la comprobación de la estructura antes de volver a recibir clientes.
La Policía Local de la capital también cortó completamente el tráfico en la calle Elvira por el riesgo detectado en la iglesia de San Andrés. La vía quedó reabierta a las 11:34 horas. Los bomberos informaron además de nuevos pináculos con riesgo de caída en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Gran Vía. “No estamos ante daños estructurales generalizados, pero mantenemos todas las medidas preventivas y revisamos cada aviso para garantizar la seguridad”, señaló Antonio Sanz.
El Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico en Andalucía permanece activado en fase de emergencia, situación operativa 1, con todos los servicios movilizados y preparados para responder ante cualquier incidencia. El Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Andalucía atendió hasta las 12:30 del jueves 5.562 llamadas procedentes de la provincia de Granada desde el comienzo de la serie sísmica. Las incidencias comunicadas desde el 15 de agosto están relacionadas principalmente con grietas y desprendimientos, personas atrapadas en ascensores, fugas de agua, roturas de tuberías, necesidades de ayuda a personas con movilidad reducida y episodios de ansiedad.
La Lectura Andaluza
La serie sísmica de la Vega de Granada no es un episodio aislado dentro de la geografía andaluza. La comarca se asienta sobre una de las zonas con mayor actividad sísmica de la Península, ligada al sistema de fallas de las cordilleras Béticas. Por eso, la respuesta coordinada entre la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada y los colegios profesionales de Arquitectura y Aparejadores activó en pocas horas un operativo que combina inspección técnica, acordonamientos preventivos y atención sanitaria, incluida la asistencia por crisis de ansiedad.
El valor de proximidad es inmediato: quien vive en un bloque marcado en amarillo o rojo necesita saber si puede dormir en casa, si su portal debe permanecer cerrado o si su comercio puede abrir con seguridad. Las 5.562 llamadas al 112 muestran no solo el sobresalto de la tierra, sino también la demanda de información práctica. Que la mayoría de los 580 inmuebles inspeccionados esté en verde es una buena noticia, pero la prudencia de mantener activa la emergencia evita decisiones precipitadas tras cada réplica.
En adelante, el trabajo se centrará en completar las inspecciones pendientes, revisar los dos expedientes aún sin clasificación definitiva y confirmar la estabilidad del hotel Saylu antes de permitir su reapertura. Además, los ayuntamientos de Churriana de la Vega, Cúllar Vega, Gójar, La Zubia, Las Gabias y Ogíjares mantendrán operativos sus servicios municipales para atender avisos. La experiencia de esta semana deja una lección útil para el resto de Andalucía: la seguridad sísmica no se mide solo en la magnitud del terremoto, sino en la rapidez con la que cada edificio vuelve a ser habitable.

