La Xunta defiende más embalses ante la sequía mientras su red pierde un 18% del agua por averías. La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático —el departamento autonómico equivalente a una consejería—, Ángeles Vázquez, lanzó la propuesta este jueves desde la playa de Bastiagueiro, en Oleiros (A Coruña), con 32 municipios en alerta.
Más embalses para ríos cortos y veranos secos
La propuesta no es menor. En plena sequía, Vázquez ha abogado por «más depósitos» de agua, aunque ha matizado que no se trata de «llenar Galicia» de embalses. Lo dijo en una visita recogida por Europa Press, tras recordar que la comunidad ha encarado la primavera y el verano más secas de su historia. Para la responsable de la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago, «en algún sitio tenemos que embalsar el agua para después tirar de ella».
Su argumento hidrológico apunta a la geografía gallega: «Nuestros ríos son muy cortos. Si no tenemos grandes embalses, al final el agua acaba en el mar», ha explicado. La responsable autonómica vinculó la propuesta a un contexto de sequía que mantiene a 32 concellos (los ayuntamientos gallegos, en su denominación oficial) en alerta. La traducción es sencilla: sin almacenamiento, la lluvia de invierno no llega al verano.
El problema es que el agua tampoco llega al grifo en condiciones. La conselleira ha reconocido que la red de abastecimiento pierde alrededor de un 18% del agua por averías y ha defendido trabajar «mano a mano» con los ayuntamientos, con auditorías y cambios de red, para reducir esas fugas. La red autonómica pierde casi una quinta parte del agua antes del consumo.
En esa misma línea, Vázquez ha propuesto avanzar en el estudio de las aguas subterráneas como alternativa para parroquias y aldeas. Ha admitido que no dará para abastecer a una población tan amplia como la de Oleiros, pero sí puede resultar útil en el rural gallego. «Todos tenemos que concienciarnos», ha resumido.
Galicia tiene ríos cortos y una red con fugas; el debate es si sobran más embalses o faltan menos averías.
La alusión a «los del no por el no» no citó al BNG, pero resultó reconocible para cualquiera que siga la política gallega. En el PPdeG, el Partido Popular de Galicia, es habitual emplear esa expresión para referirse a la principal fuerza de la oposición, el BNG (Bloque Nacionalista Galego).
La batalla por el relato del agua
Las declaraciones de la conselleira dejan dos mensajes complementarios: hay que construir más almacenamiento y hay que arreglar la red. La sequía, sin embargo, convierte esa doble vía en una disputa política clásica. El coste político de las fugas y la falta de inversión municipal se reparte entre administraciones, mientras la solución del embalse apela a una obra visible.
La conselleira ha insistido en que su departamento, la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, trabaja con los municipios y en que la evaporación, el aumento de población o el consumo empresarial también cuentan. Es una forma de repartir la responsabilidad sin renunciar al embalse. El agua, ha dicho, es limitada como cualquier recurso natural.
El Laboratorio Gallego
Galicia lleva desde 2009 con mayorías absolutas del PPdeG y el debate del agua coloca, una vez más, al gobierno autonómico ante una contradicción incómoda: pedir más infraestructura mientras admite que la existente pierde un 18% por averías. En el Parlamento de Galicia, la cámara de 75 diputados, el BNG actúa como primera fuerza de la oposición y el PSdeG, la federación gallega del PSOE, intenta hacerse visible en la gestión pública. La lluvia suele suavizar estos choques en Galicia, pero este verano no ha llovido.
La lectura nacional es similar a la que recorre otras comunidades: invertir en embalses frente a mejorar la eficiencia de las redes. El PP tiende a presentar el modelo de infraestructuras como una solución de gestión; el PSOE y sus socios suelen priorizar la reducción de fugas. Galicia no es una excepción. Si la Xunta consigue ligar la sequía al déficit de embalses, ofrecerá al PP nacional un argumento reutilizable en la política hidráulica española.
La próxima batalla será el estado de los embalses a final de agosto y la respuesta de los concellos que siguen en alerta. Ahí se comprobará si el discurso de la nueva infraestructura calma a un territorio que, por ahora, ve cómo el agua se escapa antes de llegar al grifo.
Ficha del Caso
- El caso: La sequía en Galicia mantiene a 32 concellos en alerta y la Xunta propone más embalses mientras su red pierde un 18% del agua por averías.
- Datos importantes: 32 municipios en alerta; pérdida del 18% de agua en la red; propuesta de aguas subterráneas para parroquias; críticas veladas al BNG.
- Resumen: La disputa gallega entre más infraestructura y mejor gestión resuena en el debate nacional del agua y en la estrategia del PP.

