Boloencierro Mataelpino 2026: este fin de semana rueda la bola gigante de goma en la Sierra de Guadarrama

La carrera para adultos arranca este mediodía y las versiones infantiles se reparten entre el sábado y el domingo a las 11:00. La organización recuerda que el casco es obligatorio y pide no intentar detener la bola.

El boloencierro de Mataelpino vuelve este fin de semana con una bola de goma más ligera y el casco obligatorio. La localidad serrana repite su particular encierro sin toros, convertido ya en un reclamo turístico de la Sierra de Guadarrama. No hay toros, pero sí cuestas.

La cita adulta arranca este sábado a mediodía y las versiones infantiles se reparten entre el sábado y el domingo a las 11:00. Mataelpino, perteneciente al municipio de El Boalo, acoge a poco más de 1.600 vecinos, está a 55 kilómetros de Madrid y se asienta a 1.120 metros de altura, a los pies de la Sierra.

Por qué la organización ha cambiado la bola de poliespán

Con la bola de poliespán se llegaron a alcanzar los 300 kilos y tres metros de diámetro. El tamaño la hacía, según el concejal de Festejos, Manuel Alonso, ‘demasiado peligrosa’ para las cuestas empinadas del pueblo. Convertirse en una atracción no ha librado a la cita de incidentes. Las cifras las ha confirmado a EFE el propio Alonso.

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El recorrido no deja todos los años solo anécdotas. A pesar de lo cómico de la imagen —decenas de personas huyendo de una bola con cara de toro pintada—, en ediciones anteriores hubo heridos graves y un hombre tuvo que pasar ‘bastantes días en la UCI’. En 2019, el entonces alcalde socialista Javier de los Nietos también fue víctima de la bola. Por eso este año han retomado la bola de goma, ‘aunque también peligrosa’, y se mantiene la obligación del casco protector.

Qué cambia para los corredores que se apunten este fin de semana

Desde el Consistorio animan a correr solamente a quienes se vean en buena forma, sin confiarse por el mero hecho de no haber en en el recorrido toros ni cabestros. La clave, apunta Alonso, es ‘no intentar parar nunca la bola’: a la velocidad que baja, frenarla resulta casi imposible. Para los niños, la organización usa una bola más pequeña y de menor peso, ‘más manejable’, con la que se ha adaptado el formato a otros municipios de la zona.

Correr delante de una bola de tres metros no es un juego de feria: es una prueba física con historial de heridos.

La programación de las fiestas de Mataelpino incluye orquestas, una macarronada infantil,, que se ha recuperado tras años en el olvido, torneos de futbolín, castillos hinchables acuáticos, aperitivos en la plaza, un bingo y espectáculos circenses. El día grande llega el lunes con la misa y la procesión en honor a San Bartolomé, patrón de la localidad, antes de la cena de hermandad con la que se cierran los actos.

El boloencierro que se exportó desde la Sierra de Guadarrama

El boloencierro nació en 2010 como alternativa económica al encierro tradicional. El Ayuntamiento recortó el presupuesto y la idea de lanzar una pelota gigante por las cuestas sustituyó al toro. Dieciséis años después, el formato se ha exportado a otros municipios y ha circulado incluso la bola pequeña para adaptarlo a los niños. Nadie esperaba que aquella salida presupuestaria acabara en seña de identidad.

En esta redacción analizamos el cambio de material como una corrección lógica, no como una garantía. La bola de goma reduce el impacto, pero no elimina el riesgo de caídas ni los golpes en calles tan empinadas. El propio concejal la califica de peligrosa. Es una fiesta de destreza física disfrazada de humor, donde la diferencia entre un susto y un traumatismo sigue dependiendo de la forma física de cada corredor. Esa es la paradoja: una fiesta que nació para ahorrar dinero acabó generando un coste sanitario que nadie ha cuantificado en público.

El plot twist no fue el toro, fue la bola. Y cada agosto vuelve a rodar cuando los vecinos ya asumen que la temporada termina. La cena de hermandad del lunes, tras San Bartolomé, dejará el primer borrador de la edición de 2027 sobre la mesa. Las fiestas cierran, pero el riesgo se olvida pronto.

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